5 (en su mayorĂ­a) mensajes de texto sin respuesta para mi hijo universitario

5 (en su mayorĂ­a) mensajes de texto sin respuesta para mi hijo universitario

La maternidad es borrosa.

El bebé nace, hay mucho dolor, sangre y lactancia, no mucho sueño, seguido de la vigilancia del suicidio durante unos dos años, el del niño, no el tuyo, mientras camina, luego corre y luego cae en picado. sofá en un abrir y cerrar de ojos. Luego comienzan los años de traslado, de ida y vuelta de la escuela, de ida y vuelta de las lecciones de guitarra y las fechas de juego y pijamadas, un millón de veces, en serio, tal vez más, quién puede contar, estamos tan cansados. Y, oh, las comidas que hay que hacer, ¡tantas comidas! Solo hay tantas maneras de hacer que el pollo sea emocionante en una noche escolar, lo siento, chico, sí, volveremos a comer brócoli, ¿qué te parece?

Luego están todas esas fiestas de cumpleaños y excursiones y las inevitables lágrimas por sentirse excluidas durante una u otra que necesitan una limpieza inmediata más una taza gigante de chocolate caliente, pero espera, oh Dios mío, nos hemos quedado sin malvaviscos, ¡déjame ponerme mis botas de nieve y mi crucifijo y ve a buscarlas! Luego comienza el club 4-H, no, ese, el otro: hormonas, desamor, tarea y productos para el cabello, y luego se olvida de decirte que está en esa fiesta, y encuentras los papeles en el cajón, e intentas que el condón hable, pero él está como, oh Dios mío, por favor, mamá, detente, en serio, relájate, lo entiendo, y te quedas despierto hasta tarde esperando que vuelva de la fiesta, vivo, por favor Dios, Haré cualquier cosa si dejas que vuelva a casa VIVOy luego, bada-bing, bada-boom! Se va a la universidad.

Y luego: grillos.

¡Malditos grillos!

Pasarán meses y no escuchará ni un solo pío de su hijo en edad universitaria. Ese niño a quien amamantaste, transportaste y abrazaste mientras lloraba. Ahora eres un hígado picado, una vergüenza, una reliquia antropológica de su pasado loco: oh, sí, esa señora, no te preocupes por ella, es mi madre, está atrapada en los años 70 o algo así, en serio, deberías verla. Lista de reproducción de Spotify, tiene a Neil Diamond.

Y si envía un mensaje de texto, lo prometo, estará demasiado ocupado divirtiéndose para responderle.

Anoche, despuĂ©s de ganar su Oscar, J.K. Simmons utilizĂł una parte considerable de su tiempo de discurso asignado para decirle a las buenas personas del Planeta Tierra que llamaran a sus madres: “Todos, me han dicho que hay como mil millones de personas más o menos, llama a tu mamá, llama a tu papá”. Si tienes la suerte de tener uno o dos padres vivos en este planeta, llámalos. No envĂ­e mensajes de texto, no envĂ­e correos electrĂłnicos. Llámalos por telĂ©fono. Diles que los amas y agradĂ©celes y lo harás con ellos mientras quieran hablar contigo ”. Tuve la tentaciĂłn de dejar esta cita, sin más comentarios, en el muro de Facebook de mi estudiante de segundo año.

Por suerte para Ă©l, me resistĂ­.

Para ser justos, estaba visitando al niño el fin de semana pasado para verlo en una obra de teatro, porque me encanta visitar Chicago en un fin de semana de vórtice polar en febrero, y desde el momento en que llegué hasta el momento en que me fui, él estaba ocupado. Quiero decir, tenía un papel para escribir, luego tenía una obra de teatro que interpretar, luego tenía una práctica de cappella hasta bastante después de la medianoche, luego tenía que llevar a su hermana a una fiesta de fraternidad, y en algún lugar de allí se suponía que debía dormir. , pero lo dudo seriamente.

Ensayo a medianoche a capella

Solo para que todos se sientan mejor, especialmente aquellos de ustedes con niños en edad universitaria y largas pilas de burbujas de texto azul sin respuesta, voy a humillarme aquí por un momento y mostrarles cinco capturas de pantalla de los mensajes de texto que envié a mi hijo durante su primer año de universidad.

Espere hasta que tenga su primer bebĂ© y me envĂ­e todos esos frenĂ©ticos “¡Oh Dios mĂ­o, mamá, el bebĂ© es amarillo!” o “ÂżCĂłmo hago para que deje de llorar?” o “¡Ayuda! ¡Ven aquĂ­ ahora mismo y sálvame! mensajes

Si, tienes razón. Le enviaré un mensaje de texto totalmente de vuelta.

1. Cuando estuve fuera por unos dĂ­as.

2. Cuando no habĂ­a tenido noticias suyas por dos semanas.

3. Más tarde ese mismo día. Luego dos días después de eso. Luego tres días después de eso.

4. En su cumpleaños. (También intenté llamar).

5. Durante las finales.