A la mamá en la escuela Dejar esta mañana: su amabilidad hizo la diferencia

A la mamá en la escuela Dejar esta mañana: su amabilidad hizo la diferencia

Hoy acompañé a mi hijo a su clase de jardín de infantes. Hacía frío y estábamos acurrucados juntos como sardinas mientras estábamos parados afuera de la puerta esperando que sonara la campana.

Te vi con tu pequeño a pocos metros de nosotros, y mirĂ© hacia abajo cuando me di cuenta de que nos estabas mirando. Esperaba que no supieras quiĂ©nes Ă©ramos. Esperaba que no supieras que mi hijo era “ese niño”. El que no está haciendo una buena transiciĂłn en este año escolar.

Sé lo que dicen los niños sobre mi hijo. Se van a casa y les dicen a sus padres que mi hijo es malo. A veces empuja y golpea. A veces es desafiante y se niega a sentarse, quedarse callado o permanecer en la fila.

Lo sĂ© porque los niños le dicen lo que piensan de Ă©l en el patio de recreo. “Mark dijo que hoy soy malo”. O “el padre de Aiden dijo que ya no puedo jugar con Ă©l”. Y me duele el corazĂłn, porque sĂ© que está luchando en la escuela. Y estamos trabajando en todos los ángulos … en la escuela con un especialista, en casa y a travĂ©s de clases, libros y recursos.

CortesĂ­a de Celeste Yvonne.

Hoy me miraste a mĂ­ y luego a mi hijo. “Debes ser K”, le dijiste a mi hijo. Y alcĂ© la vista y sonreĂ­ tĂ­midamente. Fue una sonrisa de disculpa. Casi una sonrisa de “Lamento que sepas su nombre”, porque eso significa que has escuchado las historias.
Te dije: “SĂ­, este es Ă©l”.

Susurré cuando mi hijo se alejó de que somos conscientes de que está causando algunos problemas y estamos trabajando en ello. Que nos tomamos muy en serio su comportamiento.

JGI / Jamie Grill / Getty

Y luego hiciste algo que nunca esperé. No sé si estaba esperando que me contaras lo que escuchaste que K le hizo a tu hijo, o simplemente que me lo delates. Pero, en cambio, me hablaste de tu hijo mayor que tuvo problemas similares a esta edad. Me dijiste que ahora él está en la escuela secundaria y que es un estudiante A directo.

En lugar de derribarme, me alzaste. Me diste esperanza Y me diste una rama de olivo, así que sé que tengo un aliado durante el regreso de la escuela. Un aliado que nunca esperé.

Kentaroo Tryman / Getty

No tenías que hacer esa conexión. Podrías habernos ignorado o fingido no conocernos. O sí, podrías haberme dicho lo que piensas de mi hijo (no serías el primero). Pero no lo hiciste. Me mostraste gracia y amabilidad y me alzaste más de lo que podría describir con palabras.

Te dije que me encantaría aprender más sobre los pasos que tomaste con tu hijo mayor. Me encantaría sugerencias y orientación y que te llamaría. ¿Y sabes qué? Te llamare. Incluso si nunca se intercambian sugerencias u orientación. Te llamaré porque eres un amigo que quiero tener. Eres una buena persona.