Carta de una madre alérgica a los alimentos

Carta de una madre alérgica a los alimentos

Querida compa√Īera madre preescolar:

Probablemente no me hayas notado esta noche, pero definitivamente te he notado. Probablemente no sab√≠as que te escuch√© quej√°ndote ante la maestra de nuestros hijos sobre el aula sin man√≠. Lade√≥ la cabeza con incredulidad y exclam√≥: ‚Äú¬ŅEn serio? ¬ŅUn aula sin man√≠? con una risa Este concepto le pareci√≥ excesivo y un verdadero inconveniente.

Pero si te hubieras molestado en tomarte un momento, te habr√≠as preguntado si la madre del ni√Īo que era al√©rgica al man√≠, de hecho, estaba parada frente a ti. Tal vez te hayas preguntado c√≥mo ser√≠an las cosas si tuvieras que caminar en sus zapatos. Entonces, por favor, d√©jenme decirles c√≥mo es ser la madre de un ni√Īo con alergias alimentarias graves.

Es la sensaci√≥n nauseabunda que tienes en la boca del est√≥mago cada vez que escuchas que una ambulancia pasa por tu oficina y no puedes evitar preguntarte si se apresuran a tu casa a unas pocas cuadras de distancia para salvar a tu hijo. ¬ŅPodr√≠an haber ingerido algo por error? ¬ŅLa ni√Īera llamar√° en un minuto para confirmar sus peores temores? El terror vive en ti 24/7.

¬ŅSabes lo que se siente llorar para dormir durante dos semanas mientras tu hijo de 6 meses yace en el hospital? Solo intentabas pasarlo a la f√≥rmula a tiempo parcial para que pudieras volver a trabajar seis meses despu√©s del parto, pero termin√≥ teniendo una reacci√≥n al√©rgica grave a los l√°cteos. No se te ocurri√≥ introducir la f√≥rmula lentamente como lo har√≠as con los alimentos s√≥lidos porque, ¬Ņqu√© comen los beb√©s si no es la leche materna o la f√≥rmula? Cuando te diste cuenta de que algo andaba mal, ya hab√≠a consumido las 8 onzas de f√≥rmula, que es una gran cantidad de al√©rgenos para un est√≥mago tan peque√Īo. La culpa es abrumadora.

Ahora te sientas en el hospital por 12¬™ noche consecutiva, y el equipo de gastroenter√≥logos no entiende por qu√© la alb√ļmina de tu beb√© contin√ļa disminuyendo y no se estabiliza a pesar de las frecuentes transfusiones de sangre de alb√ļmina. ¬ŅEs una lesi√≥n en el intestino delgado u otra cosa? ¬ŅSabes lo aterrador que es escuchar a tus m√©dicos decir las palabras “si no podemos estabilizar sus niveles pronto, tendremos que transferirlo al Hospital de Ni√Īos de Los √Āngeles ya que nos hemos quedado sin opciones”? Para presenciar a su beb√© gritar mientras cuatro adultos intentan mantenerlo presionado para insertar el IV, nuevamente; La √ļltima vez fue igualmente traum√°tica. Sientes su dolor y tu coraz√≥n se rompe en un mill√≥n de pedazos peque√Īos.

Para contener la respiraci√≥n d√≠a tras d√≠a mientras realizan m√°s pruebas en su beb√© de las que ha tenido en sus 33 a√Īos de vida. Esperar todos los d√≠as para ver si los niveles se mantienen o disminuyen, o por alg√ļn milagro, aumentan. Para sostener la mano de su beb√© mientras se somete a anestesia general para que pueda realizar m√°s pruebas: una colonoscopia, biopsia y resonancia magn√©tica. Luego, una vez m√°s, contenga la respiraci√≥n mientras espera que la patolog√≠a informe sus hallazgos y que el resultado de la sangre tras el resultado de la sangre se filtre para descartar todas las enfermedades posibles.

Luego, por alg√ļn milagro, sus niveles finalmente se estabilizan y comienzan a aumentar despu√©s de dos semanas. Finalmente ves que tu beb√© ya no tiene tanto dolor por comer que llora todo el tiempo. Observa c√≥mo el est√≥mago hinchado de su beb√© comienza a disminuir de tama√Īo. Dejas el hospital aliviado, pero exhausto.

Su hija de 2 a√Īos est√° confundida y asustada porque no puede entender por qu√© su hermano menor y sus padres no han estado en casa las √ļltimas dos semanas. Ella tambi√©n ha llorado hasta quedarse dormida la mayor√≠a de las noches. Usted mismo espera sentirse mejor ahora, para que el alivio lo cubra, pero el trauma se convierte en TEPT adem√°s de la depresi√≥n posparto. Cada vez que el beb√© llora cuando come de su biber√≥n, entra en p√°nico, pensando que su pesadilla podr√≠a estar comenzando de nuevo.

Nunca querr√°s volver a sentirte tan indefenso. Entonces contin√ļas conteniendo la respiraci√≥n. Aguantas la respiraci√≥n durante meses mientras introduces cada alimento nuevo. Tiene miedo de que su hijo se enferme y lo malinterpretar√° como el comienzo de otra alergia alimentaria. Vives con el temor diario de que accidentalmente vuelva a consumir l√°cteos. Eres obsesivo con cada etiqueta de ingrediente. Tiene que serlo: la vida de su hijo est√° en juego.

Sé que no podrías haber sabido todo eso cuando estaba parado a tu lado, escuchándote quejarse de las molestias de un aula sin maní. Pero tal vez la próxima vez le sirva de mucho considerar lo que debe ser para los padres alérgicos. Sé que hay un estigma adjunto. Sé que a menudo somos vistos como de alto mantenimiento y una carga para otras familias. Pero por favor, haga una pausa antes de quejarse o burlarse de nosotros, y piense cómo se sentiría si este fuera su hijo, su realidad. Espero que pueda empatizar con nosotros y comprender que, como usted, solo queremos proteger a nuestros hijos del peligro.