Casi cuenta

Casi cuenta

“Por favor, por favor, Por favor ¬Ņpuedo ir?”

Le supliqu√© a mi madre por tel√©fono. Ten√≠a 14 a√Īos, la escuela casi hab√≠a terminado y era medio d√≠a. Quer√≠a ir a la casa de mi amiga, la chica “popular”, con el pelo negro brillante y la nariz perfecta, y a mi madre no le gust√≥ la idea.

Mi amigo ten√≠a un hermano (el genial, a quien todas las chicas amaban) y √©l estar√≠a all√≠ ese d√≠a. Tambi√©n lo har√≠a otro ni√Īo de mi clase (un alborotador, que siempre estaba en problemas) y un tercer ni√Īo, el novio de mi amigo. No compart√≠ ninguno de esos detalles con mi madre.

¬ŅPor qu√© mi amiga, la de cabello negro brillante y nariz perfecta, hizo todas las cosas geniales, como tener un novio, quedarse hasta tarde y fumar cigarrillos en su habitaci√≥n? ¬ŅPor qu√© mi madre siempre tuvo que ser tan estricta? ¬ŅPor qu√© nunca se me permiti√≥ hacer nada? Estaba desesperado por ir.

“Bien”, dijo mi madre, seguida de un suspiro largo y exasperado. Estaba en el trabajo, estaba ocupada y finalmente la hab√≠a desgastado. Colgu√© el tel√©fono p√ļblico y me dirig√≠ a la casa de mi amigo.

Los muchachos estaban all√≠ y ten√≠an unas cuantas botellas de alcohol que quer√≠an que todos bebi√©ramos. Nunca hab√≠a bebido alcohol antes. Seguramente esa peque√Īa cantidad de la botella tomada directamente no ser√≠a suficiente para lastimarme, ¬Ņverdad?

Esa peque√Īa cantidad que beb√≠ me golpe√≥ r√°pidamente, antes de que mis 98 libras pudieran procesar lo que estaba sucediendo. Mi amiga, la que ten√≠a el pelo negro brillante y la nariz perfecta, ya se hab√≠a ido a otra habitaci√≥n para tener relaciones sexuales con su novio. Todav√≠a no hab√≠a tenido relaciones sexuales, as√≠ que solo este hecho me dej√≥ alucinado y, adem√°s, no pod√≠a creer que fuera tan descarada como para ir a hacerlo en su casa. Ni siquiera pod√≠a hablar por tel√©fono despu√©s de las 10 p.m. en mi casa. Yo nunca sue√Īo de tener un ni√Īo m√°s. Quiero decir, ¬ŅY si sus padres llegaran a casa??

Los padres de mi amigo estaban en medio de un divorcio desordenado. Fue solo un a√Īo antes cuando su padre todav√≠a viv√≠a en la habitaci√≥n familiar, neg√°ndose a mudarse de la casa. Este escenario cre√≥ no solo un ambiente t√≥xico y tenso en el hogar, sino tambi√©n un monstruo en mi amigo. Ella ya ten√≠a una racha manipuladora, y dos padres compitiendo por su afecto para ganar su mano contra la otra solo exacerbaron este rasgo. Mi amigo estaba borracho de poder. Recuerdo el d√≠a que se sent√≥ all√≠ en el regazo de su padre, con su cabello negro brillante y su nariz perfecta, y los dos juntos le dieron a su madre las miradas m√°s viciosas y sonrisas cargadas que hab√≠a visto en mi vida. Las mejillas de su madre se enrojecieron mientras ella, y la au pair de la familia mir√≥ con incredulidad, sabiendo que las probabilidades se hab√≠an inclinado a favor de pap√°.

Pero nada de eso importó cuando teníamos esa edad, cuando crees que lo tienes todo bajo control y todo lo que quieres hacer es ser genial. Lo que no es genial es cuando comienzas a desmayarte.

Y aqu√≠ estaba, solo con dos ni√Īos, tambale√°ndose dentro y fuera de la conciencia. Tengo una imagen vaga en mi mente de estar arriba en la habitaci√≥n de su hermano, su hermano, el genial, a quien todas las chicas amaban, sentado en su alfombra tratando de hacer que la habitaci√≥n deje de girar. El otro chico, el alborotador, que siempre estaba en problemas, se hab√≠a desnudado por completo, excepto por una manta envuelta alrededor de su cintura. Lo recuerdo viniendo hacia m√≠ y riendo, abriendo la manta y empuj√°ndose hacia mi cara.

Mi siguiente recuerdo fue en el armario de esa habitaci√≥n, con el hermano de mi amigo, el genial, a quien todas las chicas amaban, y al escucharlo preguntarme: “¬ŅChupas polla?” mientras empujaba la parte de atr√°s de mi cabeza con sus manos. Fue una pregunta interesante. No lo hab√≠a hecho, en realidad; aunque record√© al amigo de mi hermana mayor, quien dijo que s√≠, una vez me lo cont√≥. “Es como un beso franc√©s”, hab√≠a dicho. “Pero tu sabes, ah√≠ abajo. “

Llegu√© por un momento en una ducha desconocida. El otro chico, el alborotador, que siempre estaba en problemas, asom√≥ la cabeza cuando abr√≠ los ojos. √Čl se ri√≥ y luego se fue. Estaba desplomado en el suelo, gotas de agua golpeando mi cuerpo desnudo. Recuerdo haber sido vagamente consciente por primera vez de la gran cantidad de vello p√ļbico que ten√≠a, cabello que nadie hab√≠a visto hasta este momento.

La pr√≥xima vez que vine estaba sola en la cama de un extra√Īo en una habitaci√≥n. M√°s tarde supe que el hermano de mi amigo, el genial, a quien todas las chicas amaban, me hab√≠a dejado en la casa cercana de una novia suya porque su madre volver√≠a pronto a casa. La ni√Īa era una drogadicta conocida como la mayor√≠a de sus amigos. Esto no estaba bien. Yo era un buen chico. Ten√≠a reglas y horarios para dormir y personas que se preocupaban por m√≠. Escuch√© las voces de la ni√Īa y sus amigas en el piso de abajo, y mientras bajaba la escalera, con la cabeza dolorida como nunca antes, recuerdo haber tocado y tocado mi cabello.

Oh no mi cabello.

No ten√≠a el pelo negro brillante. Siempre he tenido cabello grueso y rebelde, y me pasaba horas alis√°ndolo despu√©s de una ducha. Envidiaba a las chicas que pod√≠an dejar que su cabello se secara naturalmente sin frizz. Para m√≠, incluso el m√°s m√≠nimo indicio de humedad en un estado cercano me har√≠a pasar de cero a chia mascota en menos de 30 segundos, y nunca hubiera imaginado salir sin secarlo. Cuando tienes 14 a√Īos, incluso en una situaci√≥n como esta. Te preocupan desesperadamente cosas como el aspecto de tu cabello y no burlarte de ti. No sab√≠a qu√© era peor: la verg√ľenza que sent√≠a por el cabello mientras estaba en la ducha antes, o c√≥mo me sent√≠a ahora, mientras estaba a punto de dar mi peor paseo de verg√ľenza al pasar por varios de los chicos geniales que se parec√≠an a Bob Ross sin su pincel. .

No creo que haya hablado con nadie mientras pasaba junto a ellos y salía por la puerta principal, cruzando los dedos para que nunca se dieran cuenta de que era yo. Pero, por supuesto, sabían que era yo.

Mientras reconstruimos los eventos de ese d√≠a despu√©s, no creo que haya sucedido nada f√≠sico. Creo que cuando el hermano de mi amigo, el genial, a quien todas las chicas amaban, trat√≥ de hacerme practicar el sexo oral, amordac√© y luego comenc√© a vomitar, lo que provoc√≥ la idea de arrojarme a la ducha. No creo que haya habido relaciones sexuales porque a√ļn no hab√≠a tenido relaciones sexuales, y cuando finalmente lo hice solo un par de a√Īos despu√©s (con consentimiento), mi cuerpo lo supo. por dias despu√©s. Pero lo m√°s aterrador para m√≠ es cu√°n r√°pido y sin querer me encontr√© en una situaci√≥n en la que tuve que preguntarme qu√© pas√≥ con mi cuerpo.

De alguna manera, por la gracia de los dioses de la escuela secundaria, este episodio pas√≥ desapercibido para m√≠ a nivel social. Tal vez fue porque la escuela estaba a punto de salir para el verano, tal vez fue porque se sintieron mal por m√≠ despu√©s de ver mi horrible cabello, pero escap√© del incidente sin muchos rumores o burlas. Estaba tan agradecido de estar bien f√≠sicamente, aunque estaba avergonzado en muchos niveles y no quer√≠a nada m√°s que desearlo, as√≠ que lo dej√© atr√°s. Nunca se me ocurri√≥ que esto podr√≠a haber sido una forma de violaci√≥n porque, hasta donde yo sab√≠a, nada sucedi√≥ realmente, y todos √©ramos menores de 18 a√Īos, por lo que no sab√≠an nada mejor, ¬Ņverdad? No mir√© mucho hacia atr√°s, curiosamente, hasta m√°s tarde como adulto. Cuando escuch√© sobre Brock Turner, inmediatamente me sent√≠ enfermo.

Y √ļltimamente, me pregunto e imagino todo tipo de cosas.

¬ŅImagina que no me enferm√© en ese momento y en su lugar simplemente me desmay√©? ¬ŅImag√≠nese si la madre de mi amiga no hubiera venido a casa pronto y no necesitaran r√°pidamente ponerme en la ducha y sacarme de all√≠? ¬ŅImag√≠nese si hubiera bebido un poco m√°s y hubiera ido m√°s all√° de desmayarme? ¬ŅImag√≠nese si hubiera otros all√≠ ese d√≠a que fueran tan traviesos? Ninguna de las acciones tomadas por mis supuestos amigos se hicieron para cuidarme, se tomaron simplemente para que nadie fuera atrapado.

Estas son las cosas, cuando pienso en mi ni√Īa, que me mantienen despierto por la noche. Que el d√≠a en que me pille desprevenido, o est√© ocupado en el trabajo y en medio de algo, o simplemente cansado de discutir, que algo as√≠ suceder√°. No culpo a mi madre porque ahora, como madre, puedo ver cu√°n r√°pido uno puede cansarse del empuje incesante de un ni√Īo, y ¬Ņqui√©n realmente podr√≠a haber sabido que me encontrar√≠a en tal situaci√≥n?

Me da miedo porque cuando pienso en ese día, sabía que era una mala idea. Tenía la sensación en el fondo del estómago de que estas personas eran malas noticias, pero pensé que tenía la situación bajo control. Piensas cosas así cuando eres joven y quieres desesperadamente tener el control.

Trabajar√© para ense√Īarle a mi hija a confiar en su instinto, a escuchar esa voz en su cabeza que dice: tal vez esta no sea una buena idea. Que no necesita la aprobaci√≥n de nadie m√°s y qu√© buscar en una verdadera amiga: que alguien que la haga creer que necesita ponerse en situaciones que puedan lastimarla solo para demostrar que es genial no es realmente una amigo en absoluto. Trabajar√© para inculcarle las formas de ser un buen amigo para los dem√°s y la importancia de cuidarse mutuamente.

Y mi hijo, oh dulce hijo, aprenderá lo que sé que ya sabe en su corazón: que nunca, bajo ninguna circunstancia, se aproveche de otra persona. Que si estás en una situación en la que ves que sucede, haces algo de inmediato para detenerlo. Y aprenderá, incluso desde una edad muy temprana, a respetar los cuerpos de los demás y los suyos, y que siempre será responsable de sus acciones.

Perd√≠ contacto con mi amigo a lo largo de los a√Īos, el que ten√≠a el pelo negro brillante y la nariz perfecta. No s√© qu√© pas√≥ con su hermano, el genial, que todas las chicas amaban, pero lo √ļltimo que escuch√©, todas las chicas ya no lo amaban tanto. No s√© si √©l recuerda ese d√≠a, pero si lo hace, espero que su conclusi√≥n sea que ver su pene me hizo vomitar.

Escuch√© que el otro chico, el alborotador, que siempre estaba en problemas, fue visto recientemente merodeando por los escalones de la escuela primaria de nuestra infancia, durante el horario escolar, aparentemente intoxicado, incoherente y neg√°ndose a irse. Tengo visiones de m√≠ mismo al abordarlo y empujarlo por esos escalones, pero eso no es ni aqu√≠ ni all√°. Lo que me acompa√Īa hoy es que un evento que pens√© que hab√≠a sacudido hace mucho tiempo todav√≠a resurge para m√≠, todav√≠a puede hacer que mi piel se erice y mi est√≥mago se revuelva, todav√≠a puede mantenerme despierto por la noche. Lo que me ense√Ī√≥ es que tuve mucha suerte ese d√≠a de que no fue m√°s all√°, y que a veces, casi hace contar.