Casi me muero entregando a mi hijo

Casi me muero entregando a mi hijo

La preeclampsia posparto es tan rara que incluso mis médicos no sabían qué me pasaba.

Le√≠ muchos libros y art√≠culos cuando estaba embarazada. Mi objetivo era estar lo m√°s informado posible sobre todo lo relacionado con el embarazo. Fue mi primer rodeo y estaba 42 a√Īos, y cay√≥ en la categor√≠a de estar “en riesgo” por un lista de enfermedades del embarazo. Desde las ces√°reas hasta el trabajo de parto prematuro, pens√© que era muy conocedor de libros e internet, hasta la preeclampsia. Sin embargo, la preeclampsia posparto era algo para lo que no estaba preparada. Esta enfermedad que de alguna manera pas√© por alto casi me quit√≥ la vida.

Esta rara enfermedad es un primo cercano a la preeclampsia y tambi√©n est√° relacionado con la presi√≥n arterial alta. Los s√≠ntomas, que incluyen dolor de est√≥mago, cambios en la visi√≥n, n√°useas, dificultad para respirar, fuertes dolores de cabeza e hinchaz√≥n importante en la cara, manos, pies o extremidades, generalmente aparecen inmediatamente despu√©s del parto, pero pueden aparecer hasta seis meses despu√©s. Lo aterrador es que, como yo, algunas mujeres pueden no tener ning√ļn s√≠ntoma o signos durante el embarazo.

Y resulta que tuve la forma m√°s grave de preeclampsia:S√≠ndrome HELLP. Esta complicaci√≥n potencialmente mortal significa hem√≥lisis (H), que es la descomposici√≥n de los gl√≥bulos rojos; enzimas hep√°ticas elevadas (EL); y bajo recuento de plaquetas (LP). Sus s√≠ntomas son los mismos que la preeclampsia, pero tambi√©n incluyen dolor y convulsiones en el abdomen superior derecho, hombro, cuello y parte superior del cuerpo. Es raro: solo una de cada mil mujeres desarrollar√° esta enfermedad. Puede arrastrarse lentamente hacia usted o atacar agresivamente. De cualquier manera, si no recibe atenci√≥n m√©dica inmediata, la enfermedad puede causar convulsiones, derrames cerebrales, da√Īos en los √≥rganos o incluso la muerte.

Una mujer embarazada acostada mientras le toman la presión arterial
Lo que necesita saber sobre la preeclampsiaUnos días antes una cesárea programadaEmpecé a tener contracciones. Se administró una epidural una vez que me instalé en el hospital y me dijeron que descansara ya que solo tenía unos pocos centímetros de dilatación. Debido a que tenía polihidramnios, lo que significa que llevaba mucho más líquido amniótico que realmente era necesario, mi bebé estaba acostado de lado. En unas pocas horas, estaba angustiado y necesitaba salir. Me llevaron a una sala de operaciones para una cesárea de emergencia.

Lo siguiente que recuerdo es que mi hermana me despert√≥ golpeando vigorosamente mi mano helada para alertarme de su presencia, luego me desmay√©. Una vez m√°s, me toc√≥ la mano, y esta vez mi beb√© hab√≠a llegado y la enfermera me hab√≠a envuelto en pa√Īales. Todo lo que pude reunir fue una peque√Īa sonrisa a mi hermana antes de que me desmayara nuevamente. Creo que los m√©dicos deben haber pensado que estaba dormido, pero sent√≠ que ya estaba empezando a escabullirme. Me sent√≠ desconectado de la realidad. Incluso en la sala de recuperaci√≥n cuando mi familia y el padre de mi beb√© celebraron, sab√≠a que algo andaba mal, pero no pude comunicar lo que sent√≠a. Se sinti√≥ como lo que imagino que ser√≠a una experiencia fuera del cuerpo. Llegu√© a la conclusi√≥n de que necesitaba descansar, cerr√© los ojos y pens√© que la sensaci√≥n desaparecer√≠a despu√©s de dormir un poco.

Siempre recordar√© la expresi√≥n de angustia en el rostro de mi madre cuando me despert√© al d√≠a siguiente. Todas mis respuestas a las preguntas del m√©dico le causaron alarma. Me pregunt√≥ mi nombre y le respond√≠ con mi n√ļmero de tel√©fono. No sab√≠a d√≥nde estaba, por qu√© estaba all√≠ y qu√© estaba pasando. M√°s tarde me dijeron que mi lengua colgaba de mi boca de manera similar a un perro que sufre un golpe de calor. Y por un tiempo, mi familia pens√≥ que realmente hab√≠a sufrido un derrame cerebral. Sin embargo, el m√©dico residente interino no parec√≠a tener un sentido de urgencia. Pero mi madre sab√≠a que la persona con la mirada vac√≠a que yac√≠a en la cama del hospital no era la vivaz, extrovertida y logo√≥fila de una hija. Y con m√°s de 20 a√Īos en el campo de la atenci√≥n de adultos mayores, sab√≠a exactamente c√≥mo manejar doctores desde√Īosos. Exigi√≥ que se realizaran pruebas y quer√≠a respuestas lo antes posible.

Me trasladaron a otro ala del hospital y me supervisaron dos enfermeras. Despu√©s de un aluvi√≥n de pruebas, todav√≠a no pod√≠an descubrir qu√© estaba mal conmigo, pero llegaron a la conclusi√≥n de que podr√≠a haber estado sufriendo de insuficiencia org√°nica. Al d√≠a siguiente, estaba despierto un poco y necesitaba ir al ba√Īo, girando mi IV y arrastrando el peso muerto de mis pies debajo de m√≠. Mi enfermera vino conmigo para ayudarme, pero la habitaci√≥n comenz√≥ a girar, la gravedad se hizo cargo y sent√≠ que me iba. Me desmay√©, golpe√© mi cabeza contra el suelo y despert√© conectado a cada m√°quina imaginable. Durante los siguientes cinco d√≠as, pas√© por una mir√≠ada de complicaciones: mi h√≠gado y mis ri√Īones estaban fallando, mi presi√≥n arterial estaba muy alta en un estado de crisis hipertensiva y mi nivel de az√ļcar en la sangre cay√≥ significativamente, dej√°ndome al borde de caer en coma. . Mi n√ļmero de plaquetas cay√≥ y mi sangre no se coagular√≠a para permitirme corte en ces√°rea para sanar. Tuve alucinaciones visuales y auditivas, y cuando finalmente recuper√© la conciencia cinco d√≠as despu√©s, me despert√© al darme cuenta de que ten√≠a problemas para formular oraciones adecuadas. Me llevar√≠a uno o dos minutos encontrar las palabras que estaba buscando, y a veces no pod√≠a encontrarlas en absoluto. Este impedimento del habla me aterroriz√≥ absolutamente.

Sorprendentemente, no fui diagnosticada adecuadamente con preeclampsia posparto hasta mi cuarto d√≠a en el hospital. As√≠ de dif√≠cil es reconocerlo. Seg√ļn mi familia, todo suced√≠a muy r√°pido. Mi cuerpo se estaba apagando y mi salud se estaba deteriorando r√°pidamente, mientras tanto, con tantos s√≠ntomas diferentes, incluidos algunos que arrojaron a los m√©dicos por completo, fue un desaf√≠o para ellos descubrir que la preeclampsia posparto era el culpable que estaba devastando mi cuerpo. Me trataron con un programa de medicaci√≥n vigoroso para controlar mi presi√≥n arterial y az√ļcar, an√°lisis de sangre de rutina y monitoreo continuo. Sin embargo, solo pod√≠an hacer mucho. El resto depend√≠a de mi mente, cuerpo y esp√≠ritu. Seg√ļn mi m√©dico, afortunadamente, todo funcion√≥ en conjunto para traerme de vuelta a mi realidad, a mi familia y a mi hijo peque√Īo.

Cuando recuper√© la conciencia y pude volver a entender las cosas, una avalancha de preocupaciones y emociones me venci√≥. ¬ŅC√≥mo dirigir√≠a mi negocio de redacci√≥n publicitaria o tomar√≠a trabajos independientes si tuviera problemas para formular una oraci√≥n? ¬ŅC√≥mo podr√≠a cuidar a mi beb√© que ha estado que reside en la UCIN por casi una semana a causa de una madre enferma? Sent√≠ que me robaron muchas primicias debido a mi afecci√≥n: lactancia materna, inicial contacto piel con piel durante esos primeros minutos importantes y m√°s. Tambi√©n enfrent√© una recuperaci√≥n desalentadora mientras cuidaba a un reci√©n nacido y navegaba en el viaje de la nueva maternidad.

La autora, sana, con su hijo.

Foto: Cortesía de Ann Marie Collymore

Como todo esto ocurrió, he hablado con muchas madres sobre su experiencia durante el parto y la problema recurrente conmovedor Lo que he notado es que las mujeres no dicen su verdad mientras están en el hospital. Algunos sintieron que las cosas no estaban bien físicamente o simplemente no sentían bien que algo le sucediera a su cuerpo como incomodidad o una punzada de dolor en un lugar desconocido, pero decidieron permanecer en silencio. Desde el miedo hasta los médicos temperamentales e insensibles, hubo muchas razones por las cuales las mujeres simplemente no se molestaron. Pero es muy importante que las mujeres escuchen sus voces. Mi madre recuerda haber tenido que seguir al médico y a sus residentes médicos hasta el pasillo para defender firmemente mi caso porque no parecía demasiado preocupado por mi estado después de su visita. Toda esta terrible experiencia podría haber sido diferente si ella no estuviera allí para abogar en mi nombre.

Esta experiencia definitivamente no estaba en ning√ļn lugar en lo perif√©rico de lo que esperaba o imaginaba para el parto de mi primer beb√©. Y la prueba no termin√≥ all√≠. Pas√© a sufrir un caso extremo de t√ļnel carpiano que se deriv√≥ de mi embarazo, lo que provoc√≥ da√Īos extensos en mis dos manos, un episodio de depresi√≥n posparto, dos cirug√≠as y m√°s. Solo digamos mi proceso de curaci√≥n fue sobre todo una desastrosa monta√Īa rusa, ¬°pero lo logr√©! Cuando llego al segundo cumplea√Īos de mi hijo, puedo decir que despu√©s de la terapia y una saludable dosis de amor y apoyo de la familia y amigos cercanos, finalmente estoy empezando a sentirme como yo otra vez, con un ni√Īo alegre, bullicioso y feliz. chico a cuestas. Estoy maltratado con muchos moretones y cicatrices de batalla, pero todav√≠a estoy aqu√≠ riendo, amando, escribiendo, persiguiendo sue√Īos y perseverando, y por eso estoy eternamente agradecido.

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