¬ŅC√≥mo ense√Īamos a nuestros hijos a seguir el viaje?

¬ŅC√≥mo ense√Īamos a nuestros hijos a seguir el viaje?

Cuando era peque√Īo, recuerdo haber hecho todo lo que mis padres quer√≠an que hici√©ramos, sin hacer preguntas. Mi hermano mayor y yo nos sub√≠amos al auto y nos dirig√≠amos a donde quisieran (o pudieran permitirse) llevarnos.

Al crecer en el sur de California, recuerdo que las cocinas “geniales” de Mike’s Pizza (pizza con sabor a cart√≥n) o Chris & Pitts (el lugar es exactamente como suena) son dos de los alimentos b√°sicos a los que mis padres nos llevar√≠an en las raras noches que Decidi√≥ llevarnos a cenar. Ocasionalmente, podr√≠an derrochar y llevarnos a Sizzler, donde nos dar√≠amos un capricho con el buffet de todo lo que puedas comer.

Por vacaciones, no íbamos lejos, pero nunca, nunca nos quejamos de dónde nos llevarían. Nunca nos atrevimos a quejarnos por temor a cualquier repercusión (sin saber nunca, incluso hasta el día de hoy, cuáles podrían haber sido si realmente nos hubiéramos rebelado). Nuestras vacaciones fueron principalmente viajes en automóvil a varios destinos de vacaciones importantes dentro de las cinco horas de nuestra casa. Si está remotamente familiarizado con la costa oeste de los Estados Unidos, probablemente conocerá estos destinos: Las Vegas, San Diego, Santa Bárbara, Palm Springs y México (no los lugares agradables como Cabo o Cozumel, pero el vacaciones lite destinos como Baja y Tijuana). Creo firmemente que no recordaría ninguna de las vacaciones de mi familia si no tuviéramos fotos que documentaran que realmente estuvimos allí.

Me promet√≠ que un d√≠a, cuando tuviera hijos, mi esposa y yo nunca escatimar√≠amos en nuestras vacaciones, restaurantes o entretenimiento. Ahora que tenemos dos hijos, uno que se dirige a la escuela secundaria y otro que ingresa al cuarto grado, me doy cuenta de que todas nuestras grandes y elegantes vacaciones y restaurantes tambi√©n vienen con muchos dolores de cabeza, dolores de cabeza por las opiniones constantes y el rechazo de nuestros estudiantes. ni√Īos a lo largo de los a√Īos. En lugar de un mar de ¬°Hurra! cuando les contamos a nuestros hijos sobre las incre√≠bles vacaciones que planeamos minuciosamente, nos interrogan sobre el hotel, las actividades y los servicios, y siempre tenemos un coro de “¬ŅPodemos ir a otro lugar?”

Mientras escribo este art√≠culo durante las vacaciones, escucho la reacci√≥n de mis hijos en la habitaci√≥n del hotel. Planeamos un viaje de fin de verano a Montreal, que es un encantador viaje de cinco horas y media desde nuestra casa en Connecticut. El viaje fue sorprendentemente bien; sin embargo, en el punto medio, hubo comentarios de la Galer√≠a Peanut sobre cu√°nto m√°s r√°pido habr√≠a sido si hubi√©ramos volado. Me sent√≠ obligado a defender nuestra decisi√≥n de ahorrar tiempo y dinero conduciendo, aunque internamente, estaba hirviendo de frustraci√≥n. Afortunadamente, la emoci√≥n de estar en un pa√≠s diferente nos llev√≥ a trav√©s de la frontera hasta el hotel, que milagrosamente recibi√≥ su aprobaci√≥n. Ahora estamos en medio de un viaje emocionante en una ciudad extranjera, y mis √ļnicos pensamientos son: “¬ŅPodemos estar todos de acuerdo en una actividad durante los cinco d√≠as que estaremos aqu√≠ en esta emocionante ciudad nueva ” y “¬ŅPodemos pasar medio d√≠a sin retroceso o discusi√≥n?”

Lo mismo ocurre con los restaurantes y casi todos los dem√°s planes, desde el almuerzo hasta el cine y m√°s. Desde que crec√≠ en California, me mud√© a la costa este y me instal√© en el sur de Connecticut, a un corto viaje de la ciudad de Nueva York, la meca de los restaurantes incre√≠bles pero incre√≠blemente caros. Nuestros hijos han estado en su parte justa de excelentes restaurantes en nuestra ciudad y en la Gran Manzana. Cuando ambos cumplieron cinco a√Īos, ya hab√≠an visitado m√°s restaurantes de cinco estrellas de los que hab√≠a visitado antes de graduarme de la universidad. Una vez m√°s, s√© que aprecian que les hayamos presentado este incre√≠ble mundo de la buena cocina, pero a√ļn as√≠ no les impide discutir sobre a qu√© restaurante deber√≠amos ir en cualquier noche al azar. Y todav√≠a no detiene los dolores de cabeza.

Me encanta que a mis hijos se les hayan presentado tantas experiencias incre√≠bles y realmente me encantan. Sin embargo, no puedo entender c√≥mo podemos hacer que sigan el viaje y nos demos cuenta de que nosotros, como padres, tenemos la √ļltima palabra. Quiz√°s la √ļnica forma es llevarlos a Chris & Pitts la pr√≥xima vez que visitemos LA. Eso les ense√Īar√°.