C√≥mo mi √ļtero en forma de coraz√≥n cambi√≥ mi plan de parto

C√≥mo mi √ļtero en forma de coraz√≥n cambi√≥ mi plan de parto

“¬°Deber√≠as tener a tu beb√© en casa!” cantul√≥ a mi partera mientras caminaba por mi casa para un chequeo de seis meses. “¬°Tu casa tiene una gran energ√≠a de parto!”

Había estado planeando un parto en el hospital con una partera, pero cuando me senté con él, la idea de tener a mi bebé en casa comenzó a sonar encantadora. Me imaginé una entrega rápida y fácil al sol de la tarde; mi recién nacido se durmió en mis brazos con mi esposo al alcance de la mano, preparando sopa y atendiéndonos. No podía esperar para compartir la idea con él.

Solo que no pude, porque él estaba en un retiro de meditación silenciosa de diez días, a ocho horas en auto. Claramente mi epifanía tendría que esperar.

En cambio, compré nuevas hojas, seguí leyendo nacimientos caserosy empecé a emplumar mi nido.

Pero a la ma√Īana siguiente, comenc√© a detectar. Despu√©s de un embarazo sin incidentes, este desarrollo me hizo entrar en p√°nico. Consult√© ansiosamente mis libros de beb√©s y descubr√≠ que las manchas durante el embarazo eran muy variables y generalmente no eran motivo de preocupaci√≥n. Mi partera fue igualmente tranquilizadora: me indic√≥ que me mantuviera en pie el resto del d√≠a y dijo que probablemente se detendr√≠a por s√≠ sola. Pero esa noche, las manchas empeoraron y empec√© a tener calambres. Algo estaba mal, pod√≠a sentirlo. Llam√© a mi partera pero no pude localizarla. Llam√© a mi hermana y recib√≠ un mensaje de voz. Sab√≠a que no ten√≠a ninguna esperanza en el infierno de alcanzar a mi esposo en su coj√≠n de meditaci√≥n, as√≠ que llam√© a un taxi y fui a la sala de emergencias por mi cuenta. yo era 30 semanas de embarazo, solo, y de repente realmente asustado. Esto no hab√≠a sido parte del plan. Est√°bamos a la mitad de nuestras clases prenatales, ni siquiera hab√≠amos decidido un nombre o si est√°bamos ir a dormir o depositar la sangre del cord√≥n umbilical de nuestro beb√©¬ŅY qu√© hay de esos retratos desnudos de embarazo con mi esposo acunando mi gran barriga de nueve meses por detr√°s?

Lo peor de todo, ¬Ņqu√© pasa si algo estaba realmente mal con mi beb√©?

Cerca de la madre sosteniendo al bebé en la UCIN proporcionando contacto piel con piel
La vida en la UCIN: un estudio de caso con esperanzaEn el hospital, una ecografía transvaginal reveló que tenía un cuello uterino acortado. Donde el cuello uterino debía ser largo y grueso hasta poco antes del nacimiento, el mío era corto y delgado. Los médicos me dieron celestona, un corticosteroide para ayudar a desarrollar los pulmones de mi bebé en caso de que entrara en trabajo de parto. Me aseguraron que incluso si entregaba esa noche, los 30 semanas tendían a ir bien. Pero la idea de dar a luz casi dos meses y medio antes, sola, me aterrorizaba.

Afortunadamente, mi mensaje había llegado de alguna manera a mi esposo, que estaba regresando a la ciudad, solo parcialmente iluminado, pero completamente asustado.

Esa noche no comenc√© a trabajar de parto, pero me colocaron en reposo en cama en el hospital por el resto de mi embarazo, terminando efectivamente mi fantas√≠a de parto en casa de corta duraci√≥n. Despu√©s de dos semanas de este acuerdo, estaba en condiciones de estar atado. Atrapado en una habitaci√≥n con otras tres mam√°s con problemas cervicales y que deb√≠a estar horizontal durante todo menos una hora al d√≠a, honestamente no sab√≠a c√≥mo llegar√≠a a 40 semanas. Resulta que no tendr√≠a que hacerlo: a las 32 semanas, justo despu√©s de la medianoche, comenc√© a tener contracciones. Me maldije por “darme un capricho” en la ducha que me hab√≠a tomado esa ma√Īana (la primera en una semana). Eso, y mi caminata al estante de revistas al final del pasillo seguramente me debi√≥ haber inclinado durante mi hora diaria. asignaci√≥n de tiempo vertical.

El equipo nos dijo que no nos preocupemos. Dijeron que nuestro beb√© necesitar√≠a una incubadora, pero sus latidos eran fuertes. Predijeron que dar√≠a a luz en las pr√≥ximas 24 horas. Pero una ecograf√≠a una hora m√°s tarde revel√≥ que nuestro beb√© presentaba los pies primero como una “rec√°mara de doble pie”, lo que significaba que el cord√≥n umbilical podr√≠a deslizarse a trav√©s de mi cuello uterino y cortar el suministro de ox√≠geno del beb√©. Con las contracciones ahora con tres minutos de diferencia, me prepar√© r√°pidamente para un ces√°rea de emergencia. Y as√≠, el plan de parto cambi√≥ de nuevo.

Las siguientes horas fueron borrosas. Mi esposo salt√≥ a las hojas del hospital; mis hermanas corrieron al hospital; en ausencia de mi partera, su colega vino amablemente a las 2 am para apoyarme. Me dieron una epidural espinal y a las 4 am, el cirujano levant√≥ a mi beb√© de tres libras y diez onzas y anunci√≥: “¬°Es una ni√Īa!” y la llev√© lejos antes de que pudiera tocarla.

Y luego las cosas se complicaron.

Despu√©s de extraer a mi beb√©, el cirujano descubri√≥ que ten√≠a un √ļtero bicornuado o en forma de coraz√≥n: una anormalidad cong√©nita que afecta aproximadamente al 1 por ciento de las mujeres y se caracteriza por un “cuerno” izquierdo y derecho en la parte superior del √ļtero y una pared. , o tabique, en el medio. Mi beb√© hab√≠a estado creciendo en un lado del tabique y finalmente se hab√≠a quedado sin espacio. Despu√©s de dar a luz al beb√©, el equipo extirp√≥ quir√ļrgicamente el tabique, pero cuando intentaron extraer la placenta descubrieron que hab√≠a crecido hasta la pared uterina, una afecci√≥n llamada placenta accreta. Finalmente, tuvieron que extraerlo manualmente, un proceso que aumenta el riesgo de hemorragia y, en algunos casos, requiere una histerectom√≠a completa. Afortunadamente, me salv√©.

Debido a que mi beb√© ten√≠a buena salud y consideraba lo que se llamaba “alimentar y crecer”, la trasladaron a un hospital cercano por prematuros de bajo riesgo. Adem√°s de abrazarla brevemente a la ma√Īana siguiente en la UCIN, tuve que esperar otras 18 horas para volver a verla. Mientras mi esposo viajaba con nuestra hija, me sent√© en la habitaci√≥n de mi hospital esperando ser transportada, y recib√≠ un curso acelerado de bombeo cuando de repente entr√≥ mi calostro.

Finalmente, a las 2 am, llegu√© al nuevo hospital, exhausto y abrumado. Me di la vuelta por el pasillo y entr√© en la UCIN desierta para buscar a mi beb√©. Nunca olvidar√© la vista de su peque√Īo trasero con pa√Īales sobresaliendo en el aire, su peque√Īa cabeza a un lado. Era muy peque√Īa, demasiado peque√Īa para estar en el mundo. Comenc√© a llorar.

Pero después de un mes en una incubadora, nuestro pollo flaco de un bebé engordó hasta cuatro libras y media, y finalmente pudimos llevarla a casa.

Me alegro de no saber cu√°nto peligro estaba en esa noche. Seg√ļn Sebastien Hobson, m√©dico de medicina materno-fetal en el Hospital Mount Sinai de Toronto, la placenta accreta es muy riesgosa. “Es la situaci√≥n quir√ļrgica obst√©trica m√°s desafiante que tenemos”, dice. “Podemos manejar la rec√°mara y dar a luz a los beb√©s por ces√°rea, pero la placenta accreta puede ser mortal”. A pesar de que mi hija est√° perfectamente sana (ahora tiene 17 a√Īos y baja los mensajes de texto en lugar de vaciar el lavavajillas como le ped√≠), cuanta m√°s informaci√≥n obtengo, m√°s p√°nico siento por c√≥mo termin√≥ esa noche.

¬ŅC√≥mo sabes si tienes un √ļtero bicornuado?

Es tan extra√Īo para m√≠ ahora que mi √ļtero bicornuado no fue recogido durante mis ultrasonidos mensuales. Hobson me dice que la condici√≥n generalmente se descubre antes del embarazo si una mujer experimenta infertilidad, sangrado abundante o per√≠odos dolorosos, o p√©rdida recurrente del embarazo, clasificado como tres o m√°s. (No ten√≠a ninguno de estos). “Entonces es cuando comenzar√≠amos a investigar si hay algo estructuralmente diferente con el √ļtero”, dice Hobson. La anomal√≠a conlleva una tasa de aborto espont√°neo del 13 por ciento y una tasa de parto prematuro del 25 por ciento. Otros indicios de un √ļtero malformado incluyen un feto cuyo crecimiento no progresa como se esperaba, o un beb√© que est√° colocado incorrectamente en el √ļtero. Un √ļtero bicornuado tambi√©n se puede descubrir temprano en el embarazo si una mujer tiene s√≠ntomas como manchado. Sin embargo, cuanto m√°s avanzado el embarazo, m√°s dif√≠cil es detectarlo. “A medida que el embarazo crece, distorsiona todo y se vuelve m√°s dif√≠cil de diagnosticar”, dice Hobson.

Si una mujer da a luz por v√≠a vaginal y no tiene complicaciones, un √ļtero en forma de coraz√≥n podr√≠a no ser recogido en absoluto, dice John Semple, un obstetra que atiende a pacientes de alto y bajo riesgo en su pr√°ctica en Toronto. Sin embargo, Semple dice que el riesgo acompa√Īante de problemas placentarios, incluyendo placenta previa (placenta que cubre el cuello uterino) y placenta acreta, a menudo alertan a los m√©dicos. ‚ÄúDiremos ‘espera un minuto’, ¬Ņpor qu√© sucedi√≥ eso? y de hecho, esa persona tiene un √ļtero bicornuado ‚ÄĚ, dice.

¬ŅSe puede reparar un √ļtero bicornuado?

Semple explica que, en algunos casos, una mujer con un √ļtero bicornuado que est√° tratando de concebir puede tener un tipo de septoplastia, un procedimiento m√≠nimamente invasivo que utiliza un histeroscopio para extraer el tabique y devolver la cavidad uterina a la normalidad. “Riesgo de aborto involuntario ahora ser√° lo mismo que alguien que no ten√≠a una anomal√≠a “, dice. Sin embargo, este procedimiento no es adecuado para todos; los m√©dicos tienen que adaptar el enfoque seg√ļn el tipo de anomal√≠a que presenta una mujer.

El √ļtero bicornuado a menudo se descubre solo durante una ces√°rea. En mi caso, la extracci√≥n del tabique allan√≥ el camino para un embarazo posterior exitoso que incluy√≥ monitoreo adicional y un cerclaje cervical, o puntada, en mi segundo trimestre para mantener mi cuello uterino cerrado. (Sin embargo, el cerclaje conlleva riesgos, como infecci√≥n y laceraci√≥n cervical, por lo que los obstetras est√°n divididos en su uso).

Semple explica que las mujeres con anomal√≠as uterinas, incluido un √ļtero en forma de coraz√≥n como el m√≠o, tambi√©n corren el riesgo de acortar el cuello uterino y que la longitud del cuello uterino puede predecir el parto prematuro. Semple monitorea esto midiendo la longitud del cuello uterino semanalmente entre 20 y 28 semanas “Si la longitud sigue siendo normal, eso es tranquilizador”, dice. “Si comienza a acortarse, hablamos de lo que eso significa, as√≠ como de cualquier intervenci√≥n adicional”.

¬ŅPueden las mujeres con √ļtero bicornuato dar a luz con una partera?

Semple aconseja que cualquier persona con una anomal√≠a uterina conocida, como un √ļtero bicorne, sea vista por un obstetra junto con sus parteras. √Čl dice que muchas mujeres con una anomal√≠a uterina tienen un embarazo completamente normal y un parto sin complicaciones, e incluyen a su partera como parte del equipo.

Cualquier plan para un parto en el hogar debe descartarse en caso de un diagn√≥stico de √ļtero o placenta acreta bicorne, debido al riesgo de aumento de sangrado durante el parto. “El √ļtero no siempre se contrae correctamente despu√©s del nacimiento del beb√©, lo cual es necesario para detener el sangrado”, dice Hobson. Debido a su forma de coraz√≥n, la afecci√≥n tambi√©n aumenta la probabilidad de tener nalgas, en cuyo caso generalmente no se recomienda un parto vaginal. Pero en el caso de la placenta acreta, un parto en el hospital puede ser la diferencia entre la vida y la muerte: “La p√©rdida de sangre reportada es de entre dos y cinco litros en promedio para la placenta acreta”, dice Hobson. “Perder esa cantidad de sangre pone en peligro la vida”.

Aunque mi placenta tuvo que ser removida manualmente, la p√©rdida de sangre fue m√≠nima. ¬ŅAcabo de tener suerte?

“Tuviste mucha suerte”, dice, y agrega que las pautas revisadas ahora desaconsejan la extracci√≥n manual de la placenta durante la ces√°rea. “Si arrancamos la placenta y exponemos todos esos vasos sangu√≠neos al √ļtero, no hay forma de detener ese sangrado”, me dice.

Mientras mi segundo bebe Le fue mejor que la primera, ella tambi√©n lleg√≥ temprano por ces√°rea a las 36 semanas, porque hab√≠a dejado de crecer. Seg√ļn Semple, alguien con una anomal√≠a uterina de alto riesgo tiene el doble de probabilidades de tener restricci√≥n de crecimiento. “Esto significa que el beb√© tiene dos veces m√°s probabilidades de ser m√°s peque√Īo de lo que deber√≠a ser”, dice.

¬ŅEs un √ļtero bicornuado gen√©tico?

Me he estado preguntando si mis dos hijas tambi√©n podr√≠an tener esta condici√≥n. Robson me dice que si bien no hay genes espec√≠ficos para identificar un √ļtero bicornuato, un ultrasonido en el futuro a√ļn podr√≠a ser √ļtil. “Los cambios en cualquier √≥rgano de nuestro cuerpo a veces pueden transmitirse a trav√©s de los genes, a trav√©s de nuestras familias”, dice.

En retrospectiva, no estoy seguro de haber podido soportar el estr√©s de cargar a mi beb√© durante nueve meses, conociendo los riesgos. Quiz√°s deber√≠a alegrarme de haber sido felizmente inconsciente. Por otra parte, el conocimiento es poder, y yo fui uno de los afortunados. Obtener claridad sobre mi experiencia hace tantos a√Īos me ha dado una renovada gratitud por el sistema m√©dico canadiense y por mi hijo.

Ahora si pudiera conseguir que ella vacie el lavavajillas.

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