┬┐C├│mo se supone que somos menos helic├│pteros cuando esto es lo que sucede?

┬┐C├│mo se supone que somos menos helic├│pteros cuando esto es lo que sucede?

Hay un video, en alguna parte, que mi hijo de ocho a├▒os tom├│ antes de que sucediera. ├ël y su hermano de seis a├▒os est├ín a unos 100 pies por el ancho sendero arbolado de su padre, que est├í pescando, mientras un hermano filma al otro a trav├ęs del tel├ęfono celular.

“Di algo”, le ordena a su hermano. “Ummm …” August se pone de pie y canta con desd├ęn: “El Spinosaurus come pez sierra y el pez sierra come otros peces y otros peces comen otras cosas”. En otro video, August golpea un palo contra el suelo. “Buen bast├│n”, gru├▒e.

Son dos ni├▒os abandonados a su suerte en lo que se puede llamar caritativamente el bosque: un sendero boscoso de concreto a orillas del r├şo Congaree. Saben permanecer en el camino, e incluso si hubieran desobedecido, el r├şo estaba bajo y lento ese d├şa y saben que nunca, nunca, deben acercarse a ├ęl. Est├ín lo suficientemente cerca como para escuchar las alarmas de pesca en sus ca├▒as. Tienen un tel├ęfono celular y claramente saben c├│mo usarlo. Su padre est├í a solo cien pies de distancia.

Poco despu├ęs de que se tom├│ ese video, una mujer se les acerc├│. Un baby boom de unos cincuenta a├▒os, principios de los sesenta, blanco. Equipo completo para caminar, trotar, con una lycra y una cazadora que se hab├şa atado alrededor de la cintura desde el c├ílido d├şa. Sin presentaciones ni bromas, ella pregunt├│: “┬┐D├│nde est├ín tus padres?”

Despu├ęs de decirle que estaban con su padre, corrieron esos cien pies hacia ├ęl.

La mujer no sigui├│ a mis hijos para ver si, de hecho, estaban con un padre; en cambio, llam├│ a los guardabosques y report├│ ni├▒os solos en el camino.

Cuando encontr├│ a mis hijos m├ís tarde, pescando felizmente con su padre, August se escondi├│ de ella (este es su mecanismo de defensa favorito), y ella se disculp├│. “Bueno, si los guardabosques vienen”, alete├│, “los llam├ę porque vi a dos ni├▒os solos … nunca puede ser demasiado cuidadoso … como ese ni├▒o en California la semana pasada …” No estaba preocupada de que se ahogaran, un amenaza mucho m├ís presente. Estaba preocupada por los depredadores y los ped├│filos.

“Se├▒ora”, dijo mi marido, “la ├║nica persona que los acosaba o los asustaba era usted”.

Ella se fue enfadada.

Mis hijos me dijeron despu├ęs que ella los aterrorizaba.

No deseo ser un padre helic├│ptero. Estoy tratando de criar ni├▒os de corral. Los ni├▒os que no solo pueden navegar por el mundo solos, y que a 100 pies por el sendero no es eso, sino que pueden moverse con confianza por un mundo sin temores il├│gicos, asegurando que la mayor├şa de las personas son buenas, y si algunas personas son malas, bueno, tomas precauciones normales (tel├ęfono celular, gritos de ayuda, patadas y gritos), y generalmente est├ís bien.

Pero esto es a lo que me enfrento.

Seg├║n el Centro Brennan, el crimen en 2015 fue la mitad de lo que era en 1990. Es un 22% menos de lo que era a principios de siglo. Nuestros ni├▒os est├ín m├ís seguros que nosotros, por mucho. Seg├║n el Centro de Investigaci├│n de Delitos contra Ni├▒os de la Universidad de New Hampshire, la agresi├│n f├şsica contra ni├▒os disminuy├│ un 33% entre 2003 y 2011, y el intento o la violaci├│n se desplom├│ un 43% en el mismo per├şodo de tiempo. Y la cantidad de ni├▒os secuestrados por extra├▒os cada a├▒o, seg├║n Free Range Kids, es 115. Solo 50 secuestradores son asesinados.

Por otro lado, seg├║n los CDC, mueren unas 10 personas. por d├şa de ahogamiento involuntario, 1 de cada 5 de ellos ni├▒os. Por cada ni├▒o que se ahoga, cinco reciben atenci├│n de emergencia por inmersi├│n. El ahogamiento es el quinto entre las principales causas de muerte accidental en los Estados Unidos. Mis hijos estaban al lado de un maldito r├şo. Sab├şan que no deb├şan acercarse. Pero estaban cerca de un r├şo, sin embargo, y puedo entender que un transe├║nte est├ę preocupado por un ni├▒o de seis a├▒os y un gran cuerpo de agua. Sin embargo, esto no pareci├│ desfasar a nuestro acosador.

Hemos cambiado nuestra percepci├│n del riesgo de lo probable a lo sensacional. Y es el miedo a lo sensacional, el depredador al acecho, el secuestrador amenazador, lo que impulsa nuestra paternidad.

Mis hijos tienen ocho y seis a├▒os. ┬┐Se supone que debo sostener sus malditas manos todo el tiempo? ┬┐Se supone que debo mantenerlos a mi lado constantemente? Mis hijos tienen la edad en que necesitan explorar el mundo. Necesitan poner a prueba sus l├şmites, golpear las cosas con palos, hacer crecer su propio mundo fuera del alcance de los adultos. Necesitan aprender qui├ęnes son aparte de sus padres.

┬┐Y c├│mo se supone que deben hacer eso cuando la sociedad pierde su mente colectiva si vagan a 100 pies de distancia?

Esta generaci├│n, los baby boomers, son los mismos que escriben reglas sobre los Millennials y su dependencia. Su rid├şcula necesidad de ayuda, su incapacidad para hacer las cosas por su cuenta, el hecho de que sus padres llamen a sus profesores universitarios porque no pueden hacerlo.

The Washington Post informa que, “seg├║n estudios recientes, el 44 por ciento de los estudiantes universitarios experimentaron s├şntomas de depresi├│n, y el suicidio es una de las principales causas de muerte entre los estudiantes universitarios”. El art├şculo contin├║a diciendo que ÔÇťa menudo no pueden pensar por s├ş mismos. La excesiva participaci├│n de los padres de helic├│pteros impide que los ni├▒os aprendan a lidiar con las decepciones por su cuenta. Si los padres est├ín navegando en cada situaci├│n menor para sus hijos, los ni├▒os nunca aprenden a lidiar con el conflicto por su cuenta. La crianza en helic├│ptero ha provocado que estos ni├▒os se estrellen ÔÇŁ.

Y si ese es el caso, ¿cómo puedo combatir eso cuando vivo en una sociedad que espera yo al helicóptero padre? ¿Eso exige que sostenga las manos de mis hijos de 8 y 6 años, que alise sus caminos y los mantenga a la vista y administre su juego? Si mis hijos nunca tienen tiempo para ser niños, nunca tienen tiempo lejos de los adultos, nunca aprenderán estas habilidades importantes que necesitan para protegerse. Los Baby Boomers los aprendieron: los patearon afuera y les dijeron que no volvieran a casa hasta la cena. Generation Xers y Oregon Trail Generation lo aprendieron: solo miren la forma en que los niños Cosas extrañas Pasar tanto tiempo lejos de los adultos.

Pero nuestros hijos no lo aprenderán si escuchamos a personas como esta señora, que de hecho llamó a los guardaparques en nuestros culos de Free Range. Quien afortunadamente no apareció. Pero en una sociedad llena de gente como ella, ¿cómo nos las arreglamos? ¿Cómo criamos a nuestros hijos con pena civil?

Levantamos nuestros pantalones. Traemos una dosis de cordura y verdad. Enviamos a los ni├▒os por el camino, calle arriba, a la tienda. En resumen, seguimos sin parar. Al final, por el bien de nuestros hijos, es todo lo que podemos hacer.