Dejemos de avergonzar a los padres por el berrinche pĂșblico

Dejemos de avergonzar a los padres por el berrinche pĂșblico

Mi hijo de 2 años estaba haciendo un berrinche Ă©pico una mañana mientras Ă­bamos a comprar donas. Le habĂ­a dicho a su hermano y hermana mayores que habĂ­an sido tan serviciales con la limpieza de la casa que podĂ­amos ir a su tienda de donas favorita. Debido a que no pensĂ© que todos debĂ­an ser castigados porque su hermano pequeño no podĂ­a hacerlo, pasamos por el drive-thru. Mantuve la calma a travĂ©s de los gritos de mi hijo mientras ordenaba, cuando de repente estallĂł, “ÂĄTomarĂ© dos estĂșpidos y uno feo!” mientras se agitaba, pateando mi asiento. Esas eran todas las malas palabras que sabĂ­a, y querĂ­a usarlas para expresarse, ya que no le estaba dando lo que querĂ­a.

TratĂ© de evitar el berrinche pĂșblico, y lo hice, pero todo el restaurante lo escuchĂł de todos modos. Mierda pasa. Los niños van a hacer berrinches, a veces en la privacidad de su propia casa, pero a veces arrojan una mala en el medio de Target.

Noticia de Ășltima hora: es 2019, por lo que podemos dejar caer a todos los niños para que se vean y no se escuchen mierda. ÂżQuĂ© tal si enfrentamos esta situaciĂłn con un poco de empatĂ­a por el berrinche pĂșblico teniendo en cuenta lo siguiente:

1. El berrinche es normal.

Es una parte normal del desarrollo infantil. Debo saber que mis tres hijos hicieron esto en un momento u otro, incluso mi hijo medio muy bien educado. Estaba callada, dormĂ­a muy bien y casi nunca lloraba. Sin embargo, de vez en cuando, esa chica perderĂ­a su mierda en pĂșblico. Pero de repente no la convirtiĂł en una mocosa incontrolable. VolverĂ­a a su estado de princesa despuĂ©s de que pasara, a veces mĂĄs feliz que antes.

2. No es falta de disciplina.

En mis primeros 20 años (antes de tener hijos, pero sabĂ­a todo lo que habĂ­a que saber sobre la crianza de los hijos), era tan culpable de pensar que las rabietas se debĂ­an a la falta de disciplina. Me pregunto cĂłmo los padres pueden permitir un berrinche pĂșblico justo frente a mĂ­ mientras yo estaba tomando margaritas con mis amigas despuĂ©s del trabajo. Bueno, he comido cuervo en este mĂĄs de una vez. Y con eso, quiero decir que algunas veces mis propios berrinches interrumpieron mi nacho y mi alcohol, y no tuve Ă©xito al tratar de “disciplinarlos”.

3. Todo niño lo hace en un momento u otro.

Si, cada niño. Tienen necesidades que quieren satisfacer, pero todavía estån tratando de descubrir qué es socialmente aceptable. Pueden sentirse incómodos e intentar decirte algo que no pueden expresar con palabras, o pueden estar teniendo un mal día. Demonios, quiero hacer un berrinche de vez en cuando, pero como tengo cuarenta y tantos años no, puedo beber alcohol para calmarme.

4. Nadie lo estĂĄ disfrutando.

No el niño, ni los padres, ni el empleado de la caja, pero así es la vida y a veces tenemos que lidiar con eso. Oye, no me gusta ir al ginecólogo o recoger la caca de mi perro, pero lo hago. Hace que las cosas maravillosas de la vida parezcan mås maravillosas. Entonces, en realidad, ¥ese niño que grita en el restaurante te harå disfrutar de tu cena tranquila en casa mucho mås!

5. Retrocede a menos que intentes ayudar.

No intentes sobrepasar a los padres. Esto simplemente confunde al niño, lo enoja mås y molesta a la madre o al padre también. Sí, estån esos pocos padres imbéciles que dejan que sus hijos griten y lloren mientras dos amantes intercambian votos. Pero en su mayor parte, los padres saben cómo cuidar a sus hijos ellos mismos, y debemos dejarlos. Es su trabajo disciplinar y abogar por su hijo.

Los berrinches son parte de la vida. Si alguna vez quieres aventurarte en pĂșblico, lo mĂĄs probable es que seas testigo de uno, y para que los padres se encuentren con un poco de compasiĂłn, irĂĄ mucho mĂĄs allĂĄ que las miradas heladas de pinchazos tensos que no saben cĂłmo preocuparse su propio negocio AsĂ­ que planea ver un berrinche pĂșblico, planea escucharlo y planea no ser un imbĂ©cil al respecto.