Dispositivos: qu√© tan joven es demasiado joven y qu√© hacer despu√©s de decir “S√≠”

Dispositivos: qué tan joven es demasiado joven y qué hacer después de decir

El mes pasado, mi hija, amante de las mu√Īecas y con coleta, cumpli√≥ 7 a√Īos. En los meses previos a su cumplea√Īos, mi hija de 7 a√Īos de edad, que pronto ser√≠a su beb√©, elabor√≥ ‚Äč‚Äčsu lista de deseos. En a√Īos pasados, la lista conten√≠a todos los art√≠culos presentados en el cat√°logo de American Girl, proyectos de manualidades en abundancia y algunos juguetes al azar que hab√≠a visto en los anuncios de Sprout. Este a√Īo, la lista parec√≠a dr√°sticamente diferente. Conten√≠a un solo art√≠culo.

Un teléfono.

Mi hija estaba obsesionada con el tel√©fono. Explic√≥ que lo necesitaba para hacer y recibir llamadas, para FaceTime y para enviar mensajes de texto. Cuando le dijimos que no estaba sucediendo un tel√©fono a las 7, me prepar√© para un colapso masivo. En cambio, pregunt√≥ con calma si considerar√≠amos comprometernos y conseguirle un iPad o un iPod Touch. Antes de que pudiera responder, mi segura de 6 a√Īos me explic√≥ que planeaba usar el dispositivo de manera responsable y cuidadosa. Ella lo guardaba durante las comidas, no compart√≠a las contrase√Īas y nos avisaba de inmediato si un extra√Īo la contactaba.

Claramente, mi hija estaba escuchando mientras yo trabajaba.

Como abogado convertido en consultor de prevenci√≥n de violencia, trabajo con estudiantes, padres y educadores para dise√Īar estrategias que busquen capacitar a los j√≥venes para navegar en l√≠nea de manera segura, reflexiva y con empat√≠a. Durante mis talleres interactivos, soluciono problemas de situaciones que muestran la complejidad de las redes sociales, la permanencia de las fotograf√≠as y las trampas de un mundo vertiginoso donde se documenta cada detalle. En el centro de todo mi trabajo est√° mi firme creencia de que si queremos prevenir los desastres digitales, tenemos que abrir una conversaci√≥n complicada temprano y con frecuencia y crear l√≠mites claros e inequ√≠vocos que permitan tomar decisiones inteligentes.

Así que aquí estaba con lo inevitable sobre mí. Mi mundo laboral y mi mundo natal estaban colisionando.

Ahora, manteni√©ndolo completamente sincero, definitivamente hubiera preferido mantener a mi hijo libre de dispositivos para siempre. Como padres, estamos conectados para proteger a nuestros hijos, y hab√≠a visto demasiadas situaciones en l√≠nea desentra√Īar en dolor de coraz√≥n, expulsi√≥n o algo peor. Pero los hechos no estaban a mi favor: el 95% por ciento de los ni√Īos de 8 a 11 a√Īos han usado Internet en las √ļltimas cuatro semanas, y el 45% usa sitios de redes sociales. Mantener un dispositivo alejado de mi hija ser√≠a casi imposible. En cambio, eleg√≠ usar esta solicitud como una oportunidad para comenzar a elaborar par√°metros que permitir√≠an la exploraci√≥n en l√≠nea de una manera segura, saludable y cuidadosamente administrada.

En la noche de su cumplea√Īos, mi dulce cumplea√Īera desenvolvi√≥ su deseo. El iPod Touch viene con una instrucci√≥n muy espec√≠fica. Antes de que el “complemento” fuera una posibilidad, ella tendr√≠a que sentarse conmigo para establecer nuestras expectativas conjuntas. Para mi sorpresa, mi hija estaba ansiosa no solo por presionar el interruptor “on”, sino tambi√©n por elaborar nuestro contrato.

Lauren Hersh

Al redactar nuestras expectativas, yo tambi√©n tuve que examinar mi propia conducta que ahora ser√≠a analizada. Y conf√≠a en m√≠, hab√≠a cosas que podr√≠a hacer mejor. Si estaba prohibiendo los dispositivos en la mesa para mis hijos, no podr√≠a sacar el m√≠o “solo para revisar un mensaje de trabajo”. Los d√≠as de tomar fotograf√≠as sin permiso ya hab√≠an terminado. Pero con esa comprensi√≥n tambi√©n lleg√≥ la creencia de que estaba tomando los pasos necesarios para que mi ni√Īa (y su madre) siguieran el camino hacia el uso de la tecnolog√≠a como herramienta sin que se convierta en un ap√©ndice, una fuente de distracci√≥n constante o un dispositivo que alimente la desconexi√≥n.

Durante el √ļltimo mes, me ha impresionado lo bien que mi hija ha manejado esta nueva responsabilidad. Por su cuenta, conecta el dispositivo antes de la cena y mira atentamente el reloj para las 8 p.m. apagar. Si bien no soy tan tonto como para creer que esta conducta excepcional despu√©s del cumplea√Īos continuar√° para siempre sin recordatorio, soy optimista de que juntos estamos creando un camino hacia l√≠mites saludables y l√≠neas abiertas de comunicaci√≥n en curso.

Para muchas familias con las que trabajo, una adquisici√≥n total de tecnolog√≠a se siente inminente, inevitable y abrumadora. Como padres que cr√≠an a sus hijos en un mundo conectado que cambia constantemente, los desaf√≠os son rampantes y reales. Mantener a nuestros hijos seguros y libres de los da√Īos de la comunicaci√≥n en l√≠nea sin fin puede parecer un trabajo desalentador a tiempo completo. Pero cuando miro a mi hija de 7 a√Īos y su infinita posibilidad, veo soluciones. Promover opciones inteligentes y seguras en l√≠nea no significa mantener los dispositivos (o nuestras hijas) encerrados en un armario para siempre. Significa establecer estructuras y l√≠mites distintos que permitan una participaci√≥n segura y reflexiva dentro y fuera de l√≠nea.

Y de acuerdo con ese tema, mi dulce y peque√Īo ni√Īo de 7 a√Īos, no importa cu√°n persuasivo seas, no obtendr√°s Instagram, Snapchat o Facebook en el corto plazo.