El cumplea√Īos de mi hijo adolescente cay√≥ durante la cuarentena, as√≠ que le lanc√© un desfile de cumplea√Īos

El cumplea√Īos de mi hijo adolescente cay√≥ durante la cuarentena, as√≠ que le lanc√© un desfile de cumplea√Īos

No s√© qu√© es m√°s triste: que mi hijo de 14 a√Īos no podr√≠a tener una verdadera fiesta de cumplea√Īos porque su cumplea√Īos se produjo justo en medio de un bloqueo nacional por coronavirus, o que ni siquiera pidi√≥ una en primer lugar. No pidi√≥ cualquier cosa excepto los brownies. “Si puedes encontrar huevos”, dijo con un encogimiento de hombros derrotado. La tienda se hab√≠a quedado sin huevos las √ļltimas dos veces que hab√≠a ido de compras.

Ugh, apu√Īala en el coraz√≥n, ¬Ņpor qu√© no lo haces?

Como tantos ni√Īos en todo el mundo, mis hijos han aceptado los inconvenientes de refugiarse en el lugar. Los ni√Īos son notablemente adaptables y resistentes. Se ajustan r√°pidamente a las nuevas normales y generalmente son m√°s optimistas y optimistas que la mayor√≠a de los adultos. Y, especialmente con los ni√Īos mayores, cuando explica por qu√© las cosas son de cierta manera, generalmente aceptan la explicaci√≥n. Mi familia tiene amigos cercanos que est√°n gravemente inmunocomprometidos, por lo que incluso antes de que las escuelas y las empresas comenzaran a cerrar, ya ten√≠amos conversaciones sobre lo importante que era mantener a salvo a nuestros queridos amigos.

Mi hijo también investigó sobre el coronavirus por su cuenta y, al no darse cuenta de que estaba haciendo mi propia investigación para poder escribir artículos al respecto, me envió enlaces explicando su origen, su tasa de propagación, su duración de incubación y cuánto tiempo vivió en las superficies. Incluso antes de la cuarentena, abrazó la importancia del distanciamiento social y el lavado de manos. Cuando se canceló la escuela, apenas se quejó cuando se dio cuenta de que significaba que su viaje de ciencias a los Cayos de Florida también tenía que cancelarse, o cuando nos dimos cuenta de que, con toda probabilidad, no terminaría el octavo grado con sus amigos, la mayoría de los cuales no asistirán a la misma escuela secundaria. Esto fue confirmado la semana pasada.

Su aceptaci√≥n t√°cita de la falta de celebraci√≥n en su cumplea√Īos, adem√°s de todas las otras cosas que acept√≥ en silencio … hombre. Me rompi√≥ el coraz√≥n. Para ser justos, todos estamos bien. Somos saludables, disfrutamos de nuestro tiempo juntos m√°s de lo que parece razonable, y he sido extremadamente afortunado de que hasta ahora he podido mantener suficientes ingresos para pagar nuestras cuentas. No tengo nada de qu√© quejarme, pero mi hijo no pudo celebrar su cumplea√Īos, y no se quej√≥ de eso, me rompi√≥. Por supuesto, podr√≠a hacerle una bandeja de brownies. Podr√≠a conseguirle una tarjeta de regalo para pedir m√°s pieles o como se llame para su videojuego en l√≠nea favorito. Pero quer√≠a hacer algo m√°s grande. Quer√≠a que se sintiera celebrado y amado por sus amigos y familiares.

Aproximadamente una semana antes del d√≠a, mi hermana comparti√≥ un video conmigo: una amiga suya hab√≠a grabado una l√≠nea de autos que circulaban por su calle. Estaban tocando m√ļsica, agitando carteles, tocando la bocina, gritando por la ventana. Fue un desfile de cumplea√Īos.

Perfecto. No conozco suficiente gente local para crear el tipo de atasco de tráfico en el video que me envió mi hermana, pero estaba bastante seguro de que podríamos lograr que algunas personas manejen y hagan un escándalo por mi hijo.

No quería anunciar mi dirección en mi página de Facebook porque mi perfil no es lo suficientemente privado, pero pude crear un evento privado e invitar a algunos amigos y familiares locales a que pasaran. Publiqué algunas fotos de mi hijo en la página del evento e invité a mis amigos a conducir en un plazo de media hora específico y, en general, solo actué como un tonto frente a nuestra casa.

Le guardé una sorpresa a mi hijo, y cuando llegó el momento, lo atraje afuera diciéndole que íbamos a jugar a la rayuela. (Hemos recurrido a jugar a mis antiguos juegos de la infancia por aburrimiento y la necesidad de mover nuestros cuerpos sedentarios, y mis hijos lo disfrutan más de lo que cualquiera de nosotros esperaba).

Cuando lleg√≥ el primer auto, mi hijo pens√≥ que solo sus amigos eran amables y que era pura coincidencia que estuvi√©ramos afuera precisamente en el momento en que sus amigos conduc√≠an con carteles, m√ļsica y gritos de “¬°Feliz cumplea√Īos!”

Cortesía de Kristen Mae.

Cuando lleg√≥ un segundo autom√≥vil y cre√≥ una cantidad similar de espect√°culo, comenz√≥ a sospechar. Se pregunt√≥ si un par de sus amigos se hab√≠an reunido y planearon sorprenderlo. No fue hasta que pas√≥ el tercer auto, nuestros primos tocando la bocina, colgando por la ventana y gritando feliz cumplea√Īos, que se dio cuenta de que algo hab√≠a sido orquestado en su nombre.

Cortesía de Kristen Mae.

No s√© cu√°l esperaba que fuera su reacci√≥n: ¬Ņsolo una sonrisa, algunas risas, tal vez? Despu√©s de todo, ¬Ņqu√© son unos minutos de ver pasar a tus amigos en comparaci√≥n con una fiesta de cumplea√Īos en persona real de una hora, verdad? Pero lo que sucedi√≥ en cambio es que segu√≠a diciendo que no pod√≠a creer que “consigui√≥ un desfile” por su cumplea√Īos. Dijo que era “el mejor cumplea√Īos de todos”. Nuestro desfile de cumplea√Īos de √ļltimo minuto fue un enorme golpear.

Entonces, si su hijo tiene la mala suerte de celebrar un cumplea√Īos durante el refugio en el lugar, ¬°pruebe su propio desfile de cumplea√Īos! Solo tuvimos ocho autos, nada como el alboroto del video que envi√≥ mi hermana, y a√ļn as√≠ tuvo un gran impacto en mi hijo. Se sinti√≥ recordado. Se sinti√≥ amado. Se sinti√≥ celebrado.

Y, por supuesto, si no puedes hacer un desfile de cumplea√Īos, hay otras formas incre√≠bles de hacer que tu hijo se sienta celebrado en su gran d√≠a. Organice una fiesta Zoom, o conecte a algunas personas a trav√©s de Hangouts de Google, o miren una pel√≠cula divertida juntos usando Netflix Party.

A pesar de la relativa comodidad que mi familia ha tenido la suerte de mantener durante este tiempo, todav√≠a hay un nivel de trauma que mis hijos han tenido que absorber. Las pandemias dan miedo, simplemente lo son, y nada de esto se siente normal. Y, sin embargo, ¬Ņcu√°ntas personas podr√°n decir: “Oye, recuerdas esa vez que mis amigos me lanzaron un desfile de cumplea√Īos durante la pandemia?”

S√≠, creo que el cumplea√Īos n√ļmero 14 de mi hijo es uno que no olvidar√° pronto.