Elogio de la fase incómoda

Elogio de la fase incómoda

Mi fase inc√≥moda fue brutal. Cuando veo fotos de m√≠ mismo a los 13 a√Īos, me estremezco tanto que b√°sicamente enga√Īa a mi cuerpo a vomitar.

De acuerdo, en realidad no. Pero casi.

Fue durante mi momento de incomodidad cuando tuve una mala permanente, gafas y el guardarropa de una persona de 40 a√Īos. No ha cambiado mucho desde entonces.

Recuerdo lo que sentí por enamorarme de chicos que pensaban que no era atractivo. Recuerdo la sensación de hundimiento de ser excluido de la multitud y lo pesada que puede ser una bandeja de almuerzo mientras navega por una cafetería desconocida.

Recuerdo el miedo y la agonía, el cabello encrespado y el acné. Apestaba.

PERO.

La fase inc√≥moda, aunque insoportable, fortaleci√≥ mi car√°cter. Fue inc√≥modo como el infierno, pero no tuve m√°s remedio que profundizar y encontrar las cualidades que ahora me sostienen a trav√©s de las dificultades de la vida. Creo que todos conocemos personas que nunca tuvieron que profundizar en sus primeros a√Īos. M√°s que probable, ahora luchan como adultos con las dificultades de la vida. Seamos realistas: es dif√≠cil hacer frente de manera efectiva a la adversidad si nunca ha tenido que enfrentarla.

Durante este punto bajo de mi vida, aprendí empatía porque sabía lo que se siente sufrir. Descubrí mi sentido del humor, porque reír es preferible a llorar. Perfeccioné mis instintos y perfeccioné mi medidor de mierda. Descubrí talentos ocultos que no involucraban mi apariencia, obviamente.

A pesar de la tragedia de todo esto, no tengo la intenci√≥n de proteger a mis hijos de experimentar su propia versi√≥n de la fase inc√≥moda. Sinceramente, lo agradezco. Espero que sea √©pico. Quiero que vean de qu√© est√°n hechos. Winston Churchill dijo: “Si est√°s pasando por el infierno, sigue adelante”.

Finalmente salí al otro lado del infierno y descubrí cosas importantes como pinzas y lentes de contacto.

Ahora tengo una hija, y ella tiene el tipo de cara querub√≠n que hace que la gente deje de hacer lo que est√° mirando. Recientemente caminamos por nuestro gimnasio de la mano mientras se realizaba una clase de aer√≥bicos en el agua, y un silencio literal cay√≥ sobre la sala. El instructor dej√≥ de dar instrucciones. Los brazos cayeron al agua y las cabezas giraron mientras ve√≠an a mi hija caminar con su traje de ba√Īo Hello Kitty y su gorra de b√©isbol.

No puedo culparlos. Ella es adorable.

El instructor me detuvo m√°s tarde y dijo: ‚ÄúTu peque√Īa es tan hermosa. ¬°Olvid√© lo que estaba haciendo porque estaba muy ocupado admir√°ndola!

“Gracias”, le dije, mientras continuamos nuestro camino.

Mi hija es ajena a su belleza. Es una ni√Īa feliz, carism√°tica, inteligente y encantadora. Ella conoce sus colores y formas y reconoce n√ļmeros y letras, pero como es hermosa, todas las personas quieren hablar de lo bonita que es. “Pero ella tambi√©n es inteligente”, insisto. “Y gracioso. “

Nadie escucha, o tal vez no les importa, porque están demasiado ocupados mirando sus grandes ojos y sus mejillas con hoyuelos, y entiendo, porque yo también lo hago. Pero quiero que mis tres hijos tengan fuerza de carácter. Quiero que sepan que tienen mucho más que ofrecer a este mundo de lo que es visible en la superficie.

Quiero que confíen en el conocimiento de que como sobrevivieron a las espinillas y los insultos y al olor corporal brutal como un adolescente incómodo, también pueden sobrevivir al rechazo y la adversidad como adultos.

Quiero que sean amables porque saben lo que se siente estar al otro lado de la crueldad. Quiero que comprendan cómo es estar en la cima del mundo y que todo se derrumbe en el aula.

La fase incómoda es donde las lecciones de vida te son lanzadas desde todas las direcciones. Es doloroso, pero al final vale la pena.

Trae el arnés.