Estoy muy feliz por estas breves interrupciones de mi interpolación

Estoy muy feliz por estas breves interrupciones de mi interpolación

“Mami, hay un problema”, dice mi reci√©n acu√Īada ni√Īa de 12 a√Īos, dej√°ndose caer al otro lado del sof√° e interrumpiendo un raro momento de silencio cuando en realidad me estoy relajando con un libro.

M√°s vale que sea bueno.

Miro su cabello grasiento, la ropa sucia de un d√≠a en el campamento de baloncesto y la cara todav√≠a cubierta por el sudor y el protector solar. “¬ŅEs que necesitas desesperadamente una ducha?”

“Mam√° tonta”, dice, mostr√°ndome su sonrisa tonta. “No. Es que estoy aburrido “.

Pues para las prensas.

“¬ŅDebo mencionar la ducha otra vez?” Pregunto.

“M√°s tarde”, dice y distra√≠damente comienza a retorcerse la parte superior de su cabello con los dedos.

Oh, mi beb√© est√° cansado El simple gesto lo dice, inmediatamente tirando de mi coraz√≥n y llev√°ndome de regreso al menos una d√©cada. Lo veo en su cuna acostado, sus dedos girando en su cabello. Lo veo en la guarder√≠a cuando me asomo a escondidas por la puerta antes de recogerlo, somnoliento en el autob√ļs del campamento despu√©s de un largo d√≠a, en la mesa del desayuno la ma√Īana despu√©s de una noche, en la cama antes de dormir. Lo veo mil veces, sus ojos un poco pesados, sus dedos dando vueltas y vueltas.

A lo largo de los a√Īos, una docena de veces le dije que se detuviera porque estaba haciendo nudos en el pelo. Nunca escuch√≥, pero luego lo hizo, solo por crecer, supongo. Casi olvido esta peque√Īa se√Īal que me hizo asentir y saber que era hora de dormir. Dios, es dulce.

Sonr√≠o, muy feliz por esta intrusi√≥n en mi momento solo para tener este momento con √©l. Mi esposo y mi hijo medio est√°n fuera en su juego de b√©isbol. Esta noche he elegido omitir las 8:30 p.m. juego: s√≠, son las 8:30 p.m. para un ni√Īo de 9 a√Īos, y quedarse en casa con los otros ni√Īos que han salido casi todas las noches esta semana. No es frecuente en estos d√≠as que tengamos este silencio. Siempre es carrera carrera carrera.

“Entonces, ¬Ņc√≥mo estuvo el campamento?” Lo intento, aunque ya hice esta pregunta antes y recib√≠ la mirada en blanco est√°ndar, seguida de la “multa” est√°ndar, que parec√≠a un esfuerzo para extraer. Pero ahora comienza a hablar, cont√°ndome sobre su d√≠a, su cumplea√Īos, su √ļltimo juego de b√©isbol, girando todo el tiempo.

Me lo como todo y luego digo: “Est√°s cansada, beb√©”.

“Hay un problema”, contin√ļa y levanta los pies para que descansen sobre mis piernas. “Necesito un bocadillo”.

Incluso a trav√©s de sus calcetines puedo olerlos. “Oh, definitivamente hay un problema aqu√≠”, estoy de acuerdo y los rechazo. “Vamos, b√°√Īate”, le ordeno suavemente, y √©l se levanta lentamente para irse, pero se detiene, se inclina y apoya su cabeza sobre m√≠ para darle un abrazo. Un abrazo c√°lido, grasiento y apestoso.

Veo su corpulento y ansioso crecimiento corporal preadolescente irse. Est√° muy lejos de ese ni√Īo peque√Īo en la cuna, pero todav√≠a queda un beb√© all√≠. Y al igual que con todos los hitos, este salto al adolescente es agridulce. Me encanta verlo crecer f√≠sica, mental y socialmente, pero, por supuesto, con cada paso que da y cada cent√≠metro que crece, pierdo otro pedazo de mi beb√©.

Escucho que la ducha sube arriba. Luego, se lavar√° y luego se retirar√° a su habitaci√≥n para leer o jugar en su tel√©fono. Est√° desapareciendo cada vez m√°s en estos d√≠as, con amigos, escuela, deportes, vida …

Poniendo mi libro a un lado, también me levanto para cortarle una manzana, cortando las pieles como a él le gusta.

No es un problema.