Estoy tratando de descubrir cómo ser madre de mi hijo adolescente sin asfixiarlo

Estoy tratando de descubrir cómo ser madre de mi hijo adolescente sin asfixiarlo

Tuve a mi hijo de 14 a√Īos en el auto por 12 minutos m√°s. Era ahora o nunca.

“Ser√° mejor que me hables”, le dije. “Si no.”

√Čl se ri√≥, con los ojos pegados a su tel√©fono. “¬ŅO si no qu√©, mam√°?”

“De lo contrario, tendr√© que asumir que hay algo que no me est√°s diciendo. Entonces tendr√© que empezar a robar tu tel√©fono, leer tus mensajes de texto, obsesionarte mientras duermes “.

√Čl levant√≥ la vista. “¬ŅC√≥mo me va a atormentar mientras duermo?”

“No se. Simplemente sonaba severo y amenazante, as√≠ que lo dije.

Volvió a su teléfono. Sabía que ya leía sus textos. No todos, pero lo suficiente. Fue uno de los términos de él obtener su propio teléfono y cuentas.

Miré el reloj: 10 minutos.

“Hablo en serio, amigo. Eres un adolescente Tu primer instinto ser√° alejarte. Pero tu pap√° y yo sabemos que tambi√©n enfrentar√°s cosas nuevas todos los d√≠as. No queremos que intentes manejarlo todo por tu cuenta “.

√Čl gru√Ī√≥.

‚ÄúQuiero asegurarme de que nos conectemos. Todos los d√≠as.”

Esperé.

“¬ŅAcerca de?” dijo finalmente.

“Todo”, dije, y luego me reprend√≠ por la falta de claridad. Pero no hubo una respuesta satisfactoria a esa pregunta. Cualquiera de las palabras en mi cabeza¬°Sexo! Las drogas! ¬°Colegio! Todo tu futuro! –habr√≠a cerrado la puerta con fuerza contra la leve brisa de una conversaci√≥n que estaba disfrutando. Mir√© el reloj. Hasta ocho minutos.

“Sabemos que te est√°s volviendo cada vez m√°s independiente. Eso es lo que se supone que debes hacer. Estamos orgullosos de ti. S√≥lo‚Ķ”

Me detuve. ¬ŅJusto lo? ¬ŅNo es esto lo que siempre cre√≠ que era una buena crianza de los hijos, para criar a un ni√Īo capaz de navegar hacia una vida feliz y saludable? Es imposible decir: “Sea independiente, pero solo cuando digo que est√° bien”. Y, sin embargo, solo tiene 14 a√Īos. La l√≠nea entre su dependencia e independencia se debilita d√≠a a d√≠a. Adem√°s, s√© que mis amenazas son solo temores velados: que se lastime; que √©l fallar√°; ese error conducir√° a consecuencias de por vida; que nosotros, como padres, deber√≠amos, podr√≠amos, habr√≠amos hecho algo para evitarlo … si solo hubi√©ramos sabido .

Los padres son excelentes juzg√°ndose unos a otros. ¬ŅC√≥mo pudieron haber dejado que eso sucediera?nos preguntamos.Deber√≠an haber estado prestando m√°s atenci√≥n. Ah√≠ mismo, me doy cuenta de que ese es el imposible tambaleo de la paternidad: la maternidad sin asfixiar.

Yo miro el reloj. Cinco minutos.

“No quieres que me convierta en un” sofocante “, ¬Ņverdad? ¬ŅLlama a tus amigos? ¬ŅAparecer en la escuela sin previo aviso? Porque sabes que lo har√©.

Otro gru√Īido. “¬ŅQu√© quieres que te diga?”

“Todo.” De nuevo con la claridad. ¬ŅDe qu√© est√°n hablando tus amigos? ¬ŅC√≥mo se llevan todos? ¬ŅQu√© te preocupa?”

Tres minutos.

“Mis amigos están bien. La mayoría de ellos están haciendo la obra. Alex está en él, y los otros están haciendo equipo técnico. Mis notas son las mismas de ayer.

El me mir√≥. “¬ŅAlgo m√°s?”

Dios si.

“No. No hasta ma√Īana.

“¬ŅContento?”

“Si. Gracias.”

Me estacioné frente a la escuela. Se despidió, abrió la puerta y se fue. Sonreí, sabiendo que sus ojos rodarían hasta la clase. Luego me alejé, confiando en haber dejado al menos una cosa clara en nuestros 12 minutos juntos: no iba a ir a ninguna parte.

Esta publicación apareció originalmente en That Odd Mom.