He terminado de hacer que mis hijos usen un abrigo

He terminado de hacer que mis hijos usen un abrigo

‘Es la temporada de chocolate caliente y acurrucarse junto al fuego. Para galletas calientes y suĂ©teres acogedores y luces centelleantes. Y para que mis hijos se vistan como si estuviĂ©ramos en medio de una ola de calor en los trĂłpicos a pesar de las temperaturas casi heladas afuera.

Amigos, no lo entiendo. He vivido en esta tierra durante mås de 40 años, he sido madre durante mås de 11 de ellos, y me he resignado al hecho de que hay ciertas cosas que nunca entenderé. Física cuåntica, por ejemplo. Demonios, probablemente nunca entienda las matemåticas de Common Core para el caso. Nunca entenderé por qué mis hijos disfrutan viendo videos de YouTube de personas que literalmente no hacen nada mås que abrir paquetes de tarjetas de béisbol o juguetes envueltos en plåstico. Nunca entenderé por qué quedarse una hora después de la hora de acostarse harå que los niños se despierten dos horas antes de lo habitual.

Pero quizås el mayor misterio para mí es por qué los adolescentes y los adolescentes insisten en vestirse como si se dirigieran a la piscina en julio cuando nieva en diciembre. Literalmente puede haber nieve en el suelo, y puedes ver tu aliento, pero mis hijos insisten en usar pantalones cortos y una camiseta, sin abrigo, por supuesto.

Para crĂ©dito de mis hijos, supongo, rara vez se quejan de tener frĂ­o. Han aprendido, a estas alturas, que si tiemblan en mi presencia despuĂ©s de recordarles las frĂ­as temperaturas, sentirĂĄn la ira de mi malvado ojo lateral. Extrañenme con el quejido “Tengo frĂ­o”, muchachos.

En este punto, he dejado de molestarlos para que se vistan apropiadamente para el clima. Si se enfrían, se pondrån ropa mås abrigada, ¿verdad? Bien, teóricamente, Supongo. Pero estos son niños testarudos y tercos de los que estamos hablando aquí, por lo que prefieren congelarse que admitir que su molesta madre tenía razón sobre necesitar un sombrero y guantes.

A decir verdad, ni siquiera es el atuendo de mis hijos lo que me molesta o el temor de que se enfrĂ­en. Lo que mĂĄs me frustra es todos los comentarios pasivo-agresivos que tengo que escuchar del pĂșblico en general.

No, empleado de una tienda de comestibles, mi hijo no se va a resfriar porque no lleva abrigo. Noticias falsas. Así no es como funciona nada de esto. Si se resfría, serå porque se sienta en un aula de gérmenes de la placa de Petri todo el invierno, por eso.

SĂ­ tĂ­a Hilda, yo hacer comprar a mis hijos cosas como abrigos, sombreros y guantes. Eligen no usarlos. Elijo dejar que sufran las consecuencias naturales (tener frĂ­o como el infierno) y espero que eso los motive a tomar mejores decisiones en el futuro.

No, extraño en la calle, no puedo “hacer” que mis hijos usen abrigo o sombrero. Mi hijo tiene 11 años y es casi tan grande como yo. Te aseguro que serĂ­a fĂ­sicamente imposible meter sus brazos en un abrigo, e incluso si pudiera, no lo harĂ­a. Ya sabes, autonomĂ­a corporal y todo.

Una de las lecciones mås importantes que he aprendido en la crianza de los hijos es que tienes que elegir tus batallas, y esta no es una colina en la que estoy dispuesto a morir. Aqui estamos. Las temperaturas son a mediados de los años 30. Hay escarcha en el suelo y nieve en el pronóstico. Y mis hijos llevan pantalones cortos y una camiseta, mientras me resisto al impulso de decirles que se pongan algo de ropa.