La crianza de los adolescentes puede ser difícil, pero creo que he encontrado el punto óptimo

La crianza de los adolescentes puede ser difícil, pero creo que he encontrado el punto óptimo

Cuando el sol de la madrugada se extendi√≥ sobre los campos de ma√≠z de Iowa en la distancia, mir√© a mis hijos en el espejo retrovisor. Est√°bamos en un viaje a campo traviesa y hab√≠amos comenzado temprano nuestro viaje de regreso a la costa este. Mi hija dormitaba en silencio, pero los ojos de mi hijo se encontraron con los m√≠os en el espejo y √©l sonri√≥. Hubo un momento en que me mir√≥ desde el asiento del autom√≥vil, pero esta ma√Īana, su cara de 13 a√Īos parec√≠a tan adulta que dijo: “Realmente me encanta esta vez en el camino contigo, mam√°”. Tomamos el amanecer en el horizonte, y disfrut√© en el punto dulce de la crianza de los adolescentes.

Se ha escrito mucho sobre la dificultad que conlleva ayudar a un ni√Īo a navegar en la adolescencia. Y ciertamente no es ning√ļn secreto que criar a los adolescentes es un ejercicio de paciencia como ning√ļn otro. Desde el rodar los ojos hasta el portazo, las conversaciones inc√≥modas sobre el sexo y las hormonas se vuelven locas, la maternidad durante la adolescencia no es para los d√©biles. En los √ļltimos a√Īos, mi paciencia se ha llevado al l√≠mite y me he encontrado teniendo conversaciones francas sobre actos sexuales en la mesa. Es agotador, enloquecedor e incre√≠blemente caro, considerando la cantidad de vino que he comprado en los √ļltimos a√Īos.

Pero criar a un hijo peque√Īo y un adolescente temprano se est√° convirtiendo r√°pidamente en mi etapa favorita de crianza de los hijos: pisar los o√≠dos, pisotear los pies y todo. Por todo lo que mis amigos me advirtieron sobre la crianza de los adolescentes, descubro que a pesar de que son su propia versi√≥n de ni√Īos peque√Īos, estoy disfrutando de los momentos especiales que vienen con pasar tiempo con ni√Īos que se est√°n convirtiendo en adultos.

A medida que nuestros hijos se convierten en adolescentes, a medida que avanzan m√°s all√° de las batallas antes de acostarse y constantemente necesitan ayuda, los padres de los adolescentes pueden comenzar a exhalar. Los adolescentes pueden atar sus zapatos, pueden hacer un s√°ndwich solos y pueden ba√Īarse sin ayuda. Claro, los adolescentes vienen con sus propias batallas y Lord sabe que hay suficientes ojos para competir con una f√°brica de mu√Īecas espeluznante, pero la vida con los adolescentes es f√≠sicamente m√°s f√°cil. El d√≠a que me di cuenta de que mi hija pod√≠a llegar a los gabinetes y que ya no ten√≠a que ser el √ļnico responsable de vaciar el lavavajillas fue uno de los mejores d√≠as de mi vida.

Por supuesto, cuando veo sus monturas adolescentes, a veces anhelo un pijama de pie y rizos frescos y h√ļmedos para beb√©s despu√©s de un ba√Īo. Echar√© un vistazo a una vieja foto de beb√© en Facebook (maldita sea, la aplicaci√≥n On This Day) y mis ovarios palpitar√°n porque extra√Īo los d√≠as de cuentos y las clases de Mami y Yo. Pero, r√°pidamente salgo de mi ensue√Īo cuando me doy cuenta de que mi casa ya no gime con los sonidos de berrinches y juguetes con jingles que me dan ganas de tomar un d√≠a. Y cuando me acurruco en el sof√° para presentarles a mis hijos mis pel√≠culas favoritas de los 80, no me pierdo plaza S√©samo en absoluto.

Los adolescentes son dif√≠ciles y hay d√≠as en que te empujar√°n a tu punto de ruptura. Pero hay un punto dulce alrededor de las edades de 12 y 13 a√Īos, donde algunos d√≠as quiero congelar el tiempo. Demasiado j√≥venes para ir a fiestas con sus amigos pero demasiado viejos para jugar con ellos, los adolescentes a menudo est√°n dispuestos a pasar el rato con sus padres porque les hace sentir mayores. Descubr√≠ que aprendo mucho sobre sus vidas sociales con solo sentarme con ellos en un juego de mesa y un taz√≥n de helado. Las rutinas m√°s relajadas a la hora de acostarse y los a√Īos de perfeccionamiento de mi crianza me han hecho m√°s dispuesto a pasar tiempo de calidad con mis adolescentes y escuchar las historias de sus d√≠as. Y cuando me di cuenta de que contaban chistes que me hicieron re√≠r, tambi√©n me di cuenta de que realmente me gusta la gente en la que se est√°n convirtiendo.

Y es un punto dulce, dulce.

En esos dulces momentos, entre los momentos en que mi hija suspira como si fuera el idiota de la aldea y las veces en que mi hijo declara que soy rid√≠culo porque no he dicho m√°s tiempo frente a la pantalla, estoy muy contenta de que nuestros d√≠as de ni√Īo peque√Īo hayan terminado . Llegar a exponer a mis hijos al arte y la cultura y poder compartir qui√©n soy realmente como persona con ellos me ha hecho disfrutar de ser padre de adolescentes. Como mencion√©, podr√≠a ser mucho menos interesante, si soy completamente honesto. Pero, en su mayor parte, estoy bebiendo en los momentos en que sus personalidades brillan y cuando puedo ver a los adultos estar√°n alg√ļn d√≠a.

El sol se hizo m√°s brillante y las nubes se volvieron de un tono rosado brillante cuando retumbamos por la carretera de Iowa. Mi hija se despert√≥ de su sue√Īo justo cuando una canci√≥n de Bon Jovi sali√≥ flotando de la radio. Mi hijo grit√≥: “¬°Arranca, mam√°!” y mientras todos cant√°bamos, asimil√© en silencio los sonidos de sus voces cambiantes, agradecido de que ninguno de ellos pusiera los ojos en blanco cuando se trata de la m√ļsica de los 80.