La noche en que nacieron

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Los cumplea√Īos funcionan de manera diferente para la mayor√≠a de las mam√°s prematuras. Mira, para la mayor√≠a de nosotros, la noche en que nacieron nuestros hijos fue traum√°tica. Para la mayor√≠a de nosotros, nuestra salud estaba en peligro y / o la vida de nuestros hijos estaba en peligro. Contuvimos la respiraci√≥n mientras esper√°bamos escuchar si nuestros hijos estaban vivos o no. Entonces, cuando me acerco al segundo cumplea√Īos de mis gemelos, estoy lleno de muchas emociones. S√≠, estoy agradecido S√≠, estoy agradecido ¬ŅPero sabes que? Est√° bien tambi√©n sentir tristeza. Est√° bien recordar el miedo y el dolor porque su nacimiento fue todo eso.

Hab√≠a estado en reposo en cama durante dos semanas. Una de esas semanas fue en el hospital, y la segunda semana estaba en casa porque mi trabajo de parto (afortunadamente) no progresaba. Empec√© a sentirme “apagado” la noche antes de que nacieran. Empec√© a sentir que tal vez mi hija no se estaba moviendo tanto como antes. Entonces, esperar√≠a y sentir√≠a su movimiento otra vez. Con un suspiro de alivio, lo atribu√≠ a paranoia. Al d√≠a siguiente, todav√≠a ten√≠a la sensaci√≥n intr√≠nseca de que algo no estaba bien. Sin embargo, segu√≠ sintiendo su movimiento y patadas dentro de m√≠, as√≠ que de nuevo, pens√© que solo estaba siendo paranoica.

Por la tarde, comenzó el dolor de espalda. Al principio fue leve, pero se hizo cada vez más intenso con el paso del tiempo. No tenía contracciones y el dolor no era intermitente, así que al principio no pensé mucho en eso. Mi suegra estaba pasando el día en mi casa, y recuerdo que a medida que aumentaba mi preocupación, traté de mantener la calma porque no quería que ella pensara que algo estaba mal. En silencio, me metí en la habitación contigua para llamar a mi obstetra / ginecólogo. Me dijeron que vigilara por ahora.

Cortesía de Kristine Putz.

Mi esposo lleg√≥ a casa y mi suegra se fue. El dolor comenzaba a traer l√°grimas a mis ojos. Llam√© de nuevo y me dijeron que deb√≠a entrar si pensaba que estaba empeorando … y, oh, s√≠. De camino al hospital, mi dolor se hizo cada vez m√°s intenso. Me dio n√°useas y mareos. Mi esposo me dej√≥ en la parte delantera del hospital, para que me vieran m√°s r√°pido mientras estacionaba el auto.

Parado frente a la mesa de trabajo y parto, estaba avergonzado. Hab√≠a estado avergonzado durante las √ļltimas dos semanas en que hab√≠a estado de parto. Sent√≠ que de alguna manera era mi culpa porque mi cuerpo estaba fallando a mis dulces beb√©s. Ella me pregunt√≥ qu√© tan avanzado estaba: “27 semanas”.

“37 semanas?” Ella respondio.

“No, 27”, respond√≠ con una sensaci√≥n de verg√ľenza hundi√©ndose en la boca de mi est√≥mago. Todo el tiempo, segu√≠ sinti√©ndome peor y peor. Despu√©s de acercarse a desmayarse, una enfermera vino corriendo con una silla de ruedas.

Sentía que iba a vomitar y me dolía la espalda con una intensidad perversa. Seguía diciendo lo enferma que me sentía, pero la enfermera todavía no estaba en pánico. Hasta este punto, además del hecho de que el trabajo de parto fue prematuro, estoy segura de que mis síntomas no fueron tan diferentes de los de otra mujer en trabajo de parto. Luego, puso los monitores fetales en mi estómago para buscar los latidos de mis gemelos. Ahora, ella comenzó a entrar en pánico.

Antes de que supiera lo que estaba sucediendo, un médico, un anestesiólogo y dos enfermeras estaban en la puerta. Estaban tranquilos, pero claramente algo andaba mal. La enfermera le comunicó al médico que la frecuencia cardíaca del bebé B era de solo 80 latidos por minuto. Aquellos de ustedes que han tenido bebés saben que normalmente debería ser mucho más alto. El médico preguntó si la enfermera estaba segura de que no estaba detectando mi ritmo cardíaco. Ligeramente en pánico, ella respondió que no, que estaba segura de que era el ritmo cardíaco del bebé B.

Luego, el m√©dico me explic√≥ con calma que iban a controlar la frecuencia card√≠aca del beb√©; Si no volviera a aparecer, tendr√≠an que hacer una ces√°rea. En este punto, no hab√≠a estado en el hospital m√°s de 20 minutos. La frecuencia card√≠aca no subi√≥ y se llam√≥ a la secci√≥n C del c√≥digo. Todos saltaron a la acci√≥n. El doctor mantuvo la calma y me explic√≥ lo que iba a suceder. Mientras hablaba, se volvi√≥ hacia las enfermeras y dijo: “¬ŅPodemos apurarnos con ese IV?”

Cortesía de Kristine Putz.

El anestesi√≥logo me pregunt√≥ la √ļltima vez que hab√≠a comido. Dije hace una hora. Una expresi√≥n de preocupaci√≥n apareci√≥ en su rostro y dijo: “Trataremos de no meter eso en los pulmones”.

Me volví hacia mi esposo y le dije que llamara a mis padres. Antes de darme cuenta de lo que estaba pasando, me quedé sin cuarto. Y quiero decir que me sacaron de la habitación. Después de correr y empujar mi cama del hospital por un camino, el anestesiólogo corrió para terminar de preparar la habitación. Estaba en pánico. Me sentí enfermo. Estaba solo con todos los médicos y me llevaban al quirófano.

No había suficiente espacio para mi esposo en el quirófano porque necesitaban el equipo de médicos que trabajaban en mí y dos equipos de la UCIN (uno para cada bebé). Me subieron a la mesa de operaciones. Recordé lo que el anestesiólogo había dicho sobre tratar de mantener la comida fuera de mis pulmones. Recuerdo haber esperado no morirme. Me dijeron que me estaban poniendo oxígeno y todo se volvió negro.

Desperté en la sala de recuperación. Mi primera pregunta Como estan los bebes Las enfermeras que me habían preparado rápidamente para mi cesárea sonrieron y dijeron que estaban estables en la UCIN. Mi esposo entró y me mostró fotos.

Pero en ese momento, no sent√≠ alegr√≠a. Yo estaba avergonzado. Avergonzado de haber llegado a esto. Enojado y triste porque me hab√≠a pasado esto. En ese momento, me sent√≠ despojado de todo lo que esperaba. Estaba sonriendo, y recuerdo expl√≠citamente que le dije que esto no era algo feliz. Porque, sabes que? No lo fue. S√≠, estaban vivos. S√≠, estoy agradecido por eso, pero eso no hace que lo que pas√≥ est√© bien. Le pregunt√© si todav√≠a le gustaban los nombres que elegimos. √Čl dijo que s√≠, y entonces los llam√© de inmediato. La idea de mis hijos sin nombre, solos en la UCIN, en sus incubadoras que continuaban con el trabajo que mi cuerpo no pod√≠a, me hizo sentir una tremenda tristeza. Quer√≠a que tuvieran inmediatamente la dignidad de un nombre.

Mi hija Scarlett nació a las 9:14 pm a las 27 semanas, 0 días y pesaba dos libras y siete onzas. Nacida con una frecuencia cardíaca de 60 latidos por minuto, estaba claro que se salvó justo a tiempo. Mi hijo Wyatt nació a las 9:14 pm a las 27 semanas, 0 días y pesaba dos libras y cuatro onzas.

Me llevaron a verlos. Las puertas de la UCIN se abrieron por primera vez de las 72 veces que lo har√≠an mientras est√°bamos en el hospital. Rodado en la tierra del desinfectante de manos, colgar lavado, pitidos, rondas, “hechizos”, m√©dicos y enfermeras. Llegar al lugar donde estaban ma√Īana no es una garant√≠a, donde los padres vigilan a sus beb√©s, esperan a sus beb√©s y lloran por ellos. Se meti√≥ en el mundo del bombeo hasta que mis beb√©s fueron lo suficientemente fuertes como para comer solos. El mundo de poner mi leche en una botella con una etiqueta emitida por el hospital.

Al verlos por primera vez, me sent√≠ desconectado. Sent√≠an que pertenec√≠an a los cables, cables y m√°quinas que los manten√≠an vivos y no a m√≠. Verlos por primera vez no fue ese momento alegre que tantas madres llegan a experimentar. Verlos se sinti√≥ extra√Īo y casi antinatural, y supongo que en cierto sentido lo fue.

Entonces, esa fue la noche en que nacieron. Eso es lo que inunda mi mente cuando se acerca su cumplea√Īos. Veo sus sonrisas y escucho sus risas ahora, pero a√ļn siento miedo y escucho los pitidos de la UCIN. Los cumplea√Īos son complicados para las mam√°s prematuras. Sentimos todo esto. No descartes nuestro trauma. S√≠, nuestros beb√©s pueden estar saludables ahora, pero eso no hace que nuestra historia sea pac√≠fica.

Comparto mi historia para que otros sepan que no est√°n solos. A mis compa√Īeras madres de la UCIN: Tienes esto. Incluso cuando sientas que tu mundo se est√° desmoronando, debes saber que eres suficiente.