Lo creas o no, tu adolescente en realidad te est√° escuchando

Lo creas o no, tu adolescente en realidad te est√° escuchando

Me rechaza cuando quiero tener un coraz√≥n a coraz√≥n, pero luego necesita mi atenci√≥n inmediata para algo que ver con la escuela. √Čl resopla y me dice que “no lo entiendo” cuando interpongo mi opini√≥n sobre una situaci√≥n social, pero escucha con atenci√≥n cuando le explico la inequidad social. √Čl no quiere mi ayuda, tiene esto. Pero √©l necesita mi ayuda. Inmediatamente. √Čl quiere resolver las cosas por su cuenta. Quiere que lo acompa√Īe. El no est√° escuchando. Literalmente, tiene auriculares en sus o√≠dos y no est√° escuchando. ¬ŅEs √©l?

Cuando se trata de criar a los adolescentes, puede ser tentador frustrarse y retroceder, o incluso darse por vencido. Puede ser igualmente tentador para helic√≥pteros y microgesti√≥n. Pero tampoco es el enfoque correcto para nuestros adolescentes. Es necesario que se les d√© a la agencia para tomar decisiones independientes, pero a√ļn no son adultos. Todav√≠a necesitan nuestra gu√≠a. Necesitan que seamos buenos modelos a seguir, buenos conversadores, buenos apoyos. Necesitan que sigamos cri√°ndolos, que sigamos hablando, incluso cuando parece que no est√°n escuchando. Incluso cuando est√°n decididos a hacerte creer que no est√°n escuchando.

Porque … nuestros adolescentes son escuchando. Y nos necesitan ahora tanto como lo han hecho en cualquier otra edad, si no m√°s.

A menudo escucho o leo en l√≠nea a otros padres quej√°ndose de que sus hijos adolescentes no est√°n escuchando, que no hay forma de “comunicarse” con ellos. A veces puede parecer as√≠, pero eso no significa que debamos dejar de intentar ense√Īarles.

Mi hijo de 14 a√Īos tiene la costumbre de subir al auto despu√©s de la escuela e inclinarse lo m√°s lejos posible de m√≠, con una rodilla doblada contra el pecho, la cabeza inclinada y los ojos en su tel√©fono. No quiere socializar ni hablar de su d√≠a, al menos no conmigo. No importa cu√°n cuidadosamente formule mis preguntas, cu√°n amable y cari√Īoso sea. Simplemente no est√° interesado. Ya no soy el centro de su mundo. Esta no es una recolecci√≥n preescolar cuando me ve√≠a por la ventana y dejaba caer lo que estaba haciendo para poder correr hacia m√≠.

Lo dejo solo cuando est√° especialmente malhumorado porque no es necesario empujar al oso, pero sobre todo, sigo hablando. A veces divago y cuento chistes autocr√≠ticos (“Escucha, soy tu madre, es mi trabajo avergonzarte con mi rareza”), y a veces me pongo serio y exijo respeto por mis comparativos a√Īos de experiencia. Hemos discutido sobre esto. √Čl dijo: “El hecho de que seas mayor no significa que tengas raz√≥n”, y yo respond√≠: “Estoy feliz de que me demuestren lo contrario, pero en este momento la evidencia est√° de mi lado y escuchar√°s Sacarme.”

Hemos tenido todas esas interacciones desordenadas entre padres y adolescentes. A menudo me he preguntado si mis palabras est√°n llegando. Incluso me preocupa que se me escape, que ya no tengo ninguna influencia sobre √©l. He tenido miedo de perderlo. Me he imaginado ser “esa madre” con el ni√Īo que tiene problemas de comportamiento realmente dif√≠ciles, el grande problemas de los que nadie habla porque nadie sabe qu√© decir, porque es vergonzoso, porque nadie quiere creer que una madre que honestamente le dio todo podr√≠a perder el control sobre su hijo.

Me preocupo y, sin embargo, s√© que mi hijo est√° escuchando. Lo s√© porque de vez en cuando lo escucho hablando con un amigo, defendiendo a otro ni√Īo del que alguien acaba de decir algo desagradable. Los padres de sus amigos se han acercado a m√≠ y me han dicho que ha dicho cosas dulces frente a ellos, cosas que estoy bastante seguro de que √©l aprendi√≥ de m√≠.

Un padre me dijo que había escuchado un debate entre mi hijo y sus amigos sobre la relevancia de la belleza cuando se trata de enamorarse. Sus amigos insistieron en que la atracción es muy importante, pero mi hijo permaneció terco e insistió en que las miradas no deberían importar, que lo que hay dentro es lo que más importa. Dudo que el mundo alguna vez cumpla con el ideal de mi hijo, pero bendícelo de todos modos por escucharme todas las veces (o algunas veces, o al menos una de las veces) Le dije que nunca juzgara a una persona por su aspecto.

Otro padre padre lo escuch√≥ explicando lo que significa “no binario” para sus amigos. Cuando sus amigos expresaron sus dificultades con el uso de pronombres ellos / ellos, mi hijo ofreci√≥ ejemplos y les dijo que era f√°cil con un poco de pr√°ctica. Les pidi√≥ que imaginaran lo horrible que debe ser estar etiquetado siempre con el g√©nero equivocado. La persona con la que he estado saliendo durante casi un a√Īo no es binaria, por lo que mi hijo sabe esto. No es sorprendente que tuviera la informaci√≥n lista. Pero me encanta que haya hablado. Siempre les he dicho a mis hijos que hablen en nombre de las personas marginadas, porque la persona marginada no deber√≠a ser la que siempre se explique y defienda. Est√° en los hombros de personas privilegiadas aprender y educarse mutuamente para que podamos mejorar y crear un mundo m√°s amable. Y el escuchado.

Nuestros adolescentes son escuchando. Sus rostros pueden estar enterrados en sus teléfonos, pueden encogerse de hombros, murmurar y poner los ojos en blanco, pueden actuar como si no les importara lo que decimos, pero están escuchando. Absorben lo que decimos más de lo que sabemos, así que no dejes de hablar.