Lo que sucedió cuando dejé de obligar a mi hijo a hacer su tarea

Lo que sucedió cuando dejé de obligar a mi hijo a hacer su tarea

Hab√≠a escuchado todos los argumentos en contra de obligar a los ni√Īos a hacer su tarea, junto con la investigaci√≥n que demuestra cu√°n in√ļtil es la tarea en primer lugar, especialmente en la escuela primaria.

Hab√≠a le√≠do art√≠culos criticando el tipo de padres que realmente hacer la tarea y los proyectos de sus hijos para ellos, aunque puedo decir que nunca ca√≠ en esa categor√≠a. (Honestamente, ¬Ņc√≥mo podr√≠a un padre lograr esto? ¬°Ni siquiera puedo entender las matem√°ticas b√°sicas comunes de primer grado!)

Y sin embargo, definitivamente flot√©. Me fastidiaba. Durante los primeros a√Īos de la escuela primaria, el horario entre las 3 y las 6 p.m. se convirtieron en las horas en las que le rogaba y le rogaba a mi hijo que finalmente se sentara y hiciera su maldita tarea

La cena y el postre se retrasaron hasta que lo hizo. Así fue la televisión. Siempre le dimos tiempo después de la escuela para no pensar en la escuela o hacer la tarea, pero en cierto punto, lo obligaría a ponerse a trabajar.

Con el tiempo siempre hacía los deberes y, en general, solo le tomaba unos 15 minutos completarlos. Pero las horas dedicadas a preguntar, fastidiar y suplicar eran desproporcionadamente desproporcionadas con respecto al tiempo y al esfuerzo que le llevó realmente hacerlo.

¡Y ni siquiera creía en los beneficios de la tarea en primer lugar!

Entonces, comenzando este a√Īo escolar, el a√Īo en que comenz√≥ el cuarto grado, decid√≠ adoptar un enfoque muy diferente. No es que no le pregunte si tiene tarea u ofrezca ayudarlo si tiene alguna pregunta, pero se lo dejar√≠a a √©l para que lo haga.

Para mi sorpresa, los resultados han sido fabulosos.

Al principio, no era bonito, para nada. Recordar√≠a hacer su tarea mientras estaba acostado en la cama durmiendo, y luego saltar√≠a y lo har√≠a, lo que arruin√≥ por completo la hora de acostarse (¬°y esta mam√° necesita esa o dos horas de silencio!). O eso, o se despertaba por la ma√Īana d√°ndose cuenta de que no lo hab√≠a hecho, y luego reprend√≠a yo por no record√°rselo.

“No es mi responsabilidad, amigo”, le dec√≠a, record√°ndole cu√°nto lo aborrec√≠a cuando lo fastidiaba incesantemente.

Pero ahora, pocos meses despu√©s del a√Īo escolar, ha sucedido algo sorprendente. √Čl hace su tarea, por su propia voluntad, sin que yo siquiera lo pida, al menos la mayor parte del tiempo. S√≠, a veces le doy recordatorios amistosos, y a veces todav√≠a deja caer la pelota. Pero por lo general se hace cargo.

Y entiendan esto: en general me he dado cuenta de que está mucho más motivado que nunca con respecto al trabajo escolar. Quiere hacer bien su tarea y proyectos. Me pide que lo ayude a estudiar cosas. ¡El fin de semana pasado, nos hizo pasar cuatro horas preparándonos para el concurso de ortografía de toda la escuela!

Ahora, mi hijo naci√≥ con una racha competitiva para empezar, y es el tipo de ni√Īo al que le gusta la escuela en general, por lo que no puedo decir que este plan funcione de la misma manera para todos los ni√Īos. Pero si lo considera, retroceder un poco y hacer que su hijo sea responsable de completar su tarea es la √ļnica forma de que aprendan disciplina acad√©mica a largo plazo.

Piénselo: no va a estar allí en cada paso del camino en su carrera académica, o en la vida para el caso.

Y definitivamente hay una lección de vida más grande que aprender aquí, que es que pasar el cursor sobre cada movimiento de nuestros hijos puede ser increíblemente sofocante, y ninguno de nosotros llega a ninguna parte. Entiendo el impulso de intervenir, especialmente en el ámbito académico, porque queremos que a nuestros hijos les vaya bien (y seamos sinceros, sus logros también alimentan nuestros egos).

Pero la mejor manera para que los ni√Īos crezcan y se vuelvan independientes es que retrocedamos unos pasos. Deja que cometan errores. D√©jalos fallar a veces. As√≠ es como aprender√°n que el impulso del √©xito debe venir desde adentro y no complacer a nadie m√°s.

Así que deja de ser la policía de tarea, de verdad. Déjalo con el fastidio y el revoloteo. Al principio puede parecer aterrador, y confía en mí, tu hijo se equivocará, pero a la larga, poner la responsabilidad en el regazo de tu hijo ahorrará muchos problemas y finalmente hará que tu hijo sea más exitoso al final.