Lo que sucedió cuando encontré a mi hijo adolescente en un sitio de conexión

Lo que sucedió cuando encontré a mi hijo adolescente en un sitio de conexión

Estaba dormida, ya que la mayor√≠a de las personas est√°n a las 3 a.m., cuando mi esposo me sacudi√≥ el hombro para despertarme. “¬ŅQu√© demonios es esto?” exigi√≥, pr√°cticamente empujando mi tel√©fono debajo de mi nariz. Habiendo estado inconsciente solo medio segundo antes, mi respuesta tal vez no fue tan agradable como podr√≠a haber sido, ya que respond√≠ algo como: “¬ŅDe qu√© demonios est√°s hablando y por qu√© estoy despierto ahora?”

Ese fue el comienzo de las trece horas más incómodas de mi vida adulta.

Lo que me estaba mostrando era uno de esos sitios de citas para encontrar citas pero realmente solo para conocer sexo que había encontrado en el historial del navegador de mi teléfono, y decir que no estaba contento con este descubrimiento sería un eufemismo .

Mi esposo y yo estamos de acuerdo mutuo sobre c√≥mo pasamos nuestro tiempo sexy en solitario, y uno de esos acuerdos es que los sitios espec√≠ficamente como este est√°n fuera de los l√≠mites. √Čl respeta eso, y yo tambi√©n, por lo que esta violaci√≥n evidente fue un problema. Para m√≠, especialmente, porque estaba recibiendo el final de una ira justa, pero no hab√≠a hecho esto por lo que me miraban con los ojos de la WTAF.

“¬ŅPor qu√© tu marido estaba espiando tu tel√©fono?” Bueno, √©l no estaba husmeando, aunque no me importa si lo hace. Estaba buscando espec√≠ficamente en la historia un enlace a un sitio que hab√≠a perdido. Navega por mi tel√©fono a menudo porque el m√≠o es m√°s grande y mejor que el suyo.

“¬ŅPor qu√© estaba en su tel√©fono si no estaba visitando ese sitio?” Ahora eso es es la pregunta de $ 64,000, ¬Ņno?

Despu√©s de mucho examinar mi tel√©fono, su tel√©fono, mi computadora port√°til y nuestra PC, determinamos que en realidad no era mi tel√©fono. Era el historial del navegador compartido / sincronizado. Lo que significaba que podr√≠a haber sido cualquier dispositivo en la casa. Y ah√≠ es donde las cosas se pusieron extra√Īas.

Volv√≠ a subir el sitio y ampli√© la foto en el perfil en el enlace. No hab√≠a rostro, solo una foto de los genitales de alguien. Alguien hombre. Alguien que aparentemente estaba en nuestro ba√Īo de visitas, a juzgar por el fondo. Alguien que definitivamente no era mi esposo.

¬ŅMe est√°n siguiendo ahora? Necesito asegurarme de que est√©s conmigo en este viaje.

Justo antes de las 4 a.m., un martes por la ma√Īana al azar, estaba parado en mi sala de estar mirando una foto del pene de mi hijo adolescente en Internet.

El perfil no tenía un nombre real, solo un nombre de pantalla que no avergonzaría a nadie repitiendo, una ubicación (que afortunadamente resultó no ser nuestra ciudad real, porque mi IP suena en otra parte, gracias a Dios), y una edad enumerada como 18.

Mi hijo NO tiene 18. Tiene 17. Un menor. Con una foto de polla por ahí en Internet para siempre. Probablemente más de uno. Y varios mensajes de partes interesadas a quienes les encantaría verlo de cerca y en persona.

Jesucristo en una galleta.

Despu√©s de asegurarnos de que ninguno de nosotros buscaba nuestra satisfacci√≥n en otro lugar, nos gastamos bastante y acordamos mutuamente que nos ir√≠amos a la cama y que lo llevar√≠amos con mi hijo m√°s tarde la noche siguiente. Pero sea claro cuando digo “nosotros”, quiero decir “yo”, porque mi esposo no iba a tocar esa conversaci√≥n con un poste de diez pies.

No pude dormir Me acosté en la cama y pensé en cómo acababa de ver el pene de mi hijo, todas las formas en que podría ir esta próxima conversación, cómo vi el pene de mi hijo, cómo debería presentarme en esta convo para ser comprensivo pero efectivo e informativo. , cómo vi el pene de mi hijo, qué debería decir, cómo vi el pene de mi hijo, qué no debería decir, cómo podría haber vivido el resto de mi puta vida sin ver el puto pene erecto de mi hijo, qué puntos yo debería aparecer para impresionar cuán problemática era esta situación, y cómo nunca quiero ver el pene de mi hijo nunca más.

No dije una palabra al respecto cuando envi√© a los ni√Īos a la escuela a la ma√Īana siguiente, pero luego pas√© un d√≠a inquieto perdido. Realmente no pod√≠a concentrarme en otra cosa que no fuera cu√°nto no quer√≠a tener esta conversaci√≥n y cu√°nto necesitaba desesperadamente tener esta conversaci√≥n y cu√°nto necesitaba asegurarme de que fuera una buena conversaci√≥n. Hab√≠amos hablado sobre porno antes, pero no hab√≠a pensado en traer algo como esto a la mesa. Simplemente no estaba en mi radar hasta ese d√≠a.

Despu√©s de ocho horas agonizantes, finalmente llegaron a casa de la escuela, y envi√© al m√°s joven a su habitaci√≥n con un refrigerio. Me sent√© a mi hijo en el sof√° con un “Necesitamos hablar” y repasamos lo que hab√≠a sucedido. Le permit√≠ el lujo de mentirme sobre hacerlo solo porque estaba aburrido mientras pretend√≠a creer eso, y luego nos volvimos reales y discutimos sobre fotos desnudas de menores, sexo seguro, conexiones con extra√Īos, peligros de Internet y su WiFi que disminuye r√°pidamente privilegios

Fue una buena charla. Fue incómodo AF, pero fue una buena charla.

Es un buen chico que a veces toma decisiones tontas. Pero en unos pocos meses, tendr√° 18 a√Īos y conquistar√° el mundo por su cuenta.

Es mi trabajo asegurarme de que esté listo para hacerlo sin mí. Acepto y abrazo esa responsabilidad. Simplemente no recuerdo que cosas como esta estén cubiertas en mi manual de instrucciones.

Y todavía estoy atormentado por esa maldita imagen.