Lo que sucedió cuando mi cónyuge se ocupó de la rutina de acostarse

Lo que sucedió cuando mi cónyuge se ocupó de la rutina de acostarse

Hace aproximadamente un mes, estaba visitando a mi familia en mi ciudad natal. Estaba en medio de un hechizo depresivo y el √ļnico cuidador de un ni√Īo de dos a√Īos. Naturalmente, estaba cansada.

Aunque disfruto (en su mayor parte) de mis visitas bianuales a mi familia, subestim√© lo √ļtil que fue mi esposo hasta ese momento. Durante aproximadamente un mes y medio, tuve que manejar todasde las tareas en lugar de m√°sde las tareas que se requieren para criar y administrar un hogar porque mi esposo tuvo un viaje de trabajo extendido. Ese fue un gran desaf√≠o, especialmente en el primer trimestre del embarazo.

En ausencia de mi esposo, McChub, mi hijo peque√Īo, era un ni√Īo completamente diferente. Rechaz√≥ la mayor√≠a de la comida, no escuch√≥ y era m√°s hiperactivo de lo habitual.

Pero uno de los cambios m√°s notables fue su negativa a irse a dormir por la noche. Sab√≠a que algo de esto era el resultado de estar a 800 millas de distancia de su habitaci√≥n y su cuna. Pero ya lo hab√≠amos hecho antes. A fines del a√Īo pasado, pasamos dos semanas con la familia de mi esposo en Florida. Ninguno de los cambios en la alimentaci√≥n, el comportamiento o el sue√Īo ocurrieron.

Parecía que gran parte de lo que faltaba era su padre. Aparentemente, su rutina de acostarse era más importante de lo que me había dado cuenta anteriormente.

Mi esposo y yo tenemos estilos parentales similares pero diferentes. Gran parte de esta diferencia est√° determinada por mi condici√≥n de madre que trabaja desde casa. Soy un hu√©sped de libros de texto ENFP / INFP. Mi disposici√≥n a ser social puede variar, pero priorizo ‚Äč‚Äčla libertad y la creatividad. Naturalmente, esto es visible en la forma en que soy padre. Mi estilo implica darle a mi hijo el espacio para explorar la casa con un lugar en las √°reas de mi oficina para dibujar o escribir. Las restricciones, limitaciones y horarios estrictos siempre han sido mi archienemigo.

En contraste, mi esposo es tu clásico INTJ y es un mocoso militar. Le gusta comprometerse con horarios y rutinas para saber qué esperar. Estas diferencias son la razón por la que insistió en que impongamos una rutina a la hora de acostarse y cumplamos con una hora de acostarse mayormente constante. Naturalmente, como amante de la libertad, protesté.

Durante nuestro tiempo de separaci√≥n, le dec√≠a con qu√© estaba tratando y √©l me preguntaba a qu√© hora estaba acostando a nuestro hijo. Pens√© que la pregunta era est√ļpida y que la hora de acostarse era insignificante, pero estaba lista para volver a nuestra rutina.

El primer d√≠a de regreso a mis centros marc√≥ el final del reinado libre de McChubs. El viejo horario fue restablecido. Estaba m√°s que agradecido por el resto. Su cena fue entre las seis y las siete en punto. Ten√≠a que hacerlo en su mesa y silla de tama√Īo personal, a menudo justo al lado de la estaci√≥n de juegos de mi esposo. La hora de acostarse no era negociable a las 8 pm. El proceso tuvo muy poca variedad. En ocasiones, implicar√≠a que lean un cuento antes de acostarse; la mayor√≠a de las veces, no fue as√≠.

“Consigue un pa√Īal, Chub”, dice mi esposo todas las noches. A medida que se hizo m√°s alto, tambi√©n se involucr√≥ progresivamente en esta parte. Con el tiempo, “conseguir un pa√Īal” se convirti√≥ en “vamos, vamos al ba√Īo”. Despu√©s del orinal y el pa√Īal, le dicen que me abrace y bese buenas noches. Luego viene dici√©ndole que encienda su ventilador ya que el ruido blanco lo ayuda a dormir. Abraza a pap√°, y le dicen “buenas noches” no una sino dos veces. Luces apagadas, puerta cerrada.

Al principio era crítico con esta rutina, y nuevamente cuando mi esposo regresó, sin entender por qué necesitaba una hora de acostarse estricta. Pero con el tiempo, estaba claro que hacer que mi esposo manejara la hora de acostarse era su forma de tomar el segundo turno para que pudiera pasar la noche libre. Y nuestro hijo también respondió positivamente.

Nuestro tiempo de separaci√≥n reciente debido a su extenso viaje de trabajo me ayud√≥ a ver cu√°nto subestim√© severamente el impacto de que mi esposo se hiciera cargo de la rutina de acostarse. Chub no depende de que yo est√© en casa para que √©l duerma. Gran parte de eso se debe a que mi esposo ha estado a cargo de la hora de acostarse durante la mayor parte de su vida de dos a√Īos.

No es lo mismo que estar en casa con él todo el día, como yo. Pero eso no significa que no sea una parte igualmente impactante de su día. La hora de dormir es una cosa menos de la que me tengo que preocupar durante un momento en el que cada poquito ayuda.

Mientras esperamos la llegada de nuestro segundo hijo, no puedo esperar para ver c√≥mo evolucionan sus horarios para acomodar a una nueva persona peque√Īa. Hasta entonces, estoy agradecido por una tarea menos.