Me encantó amamantar a mi hijo, hasta que no lo hice

Me encantó amamantar a mi hijo, hasta que no lo hice

Cuando qued√© embarazada por primera vez, yo‚ÄĒcomo cualquier otra madre primeriza– Entr√© en modo obsesivo de investigaci√≥n tan pronto como vi ese doble orinal. Creo que investigu√© m√°s en los meses previos al nacimiento de mi hija que en todos los estudios de posgrado combinados. A medida que se acercaba mi fecha de vencimiento, tom√© nota de todos los superalimentos que impulsar√≠an el desarrollo del cerebro de mi beb√© y comenc√© a practicar yoga para preparar mi cuerpo para el parto. Mis preocupaciones t√≠picas del embarazo evolucionaron a una gran cantidad de ansiedades del tercer trimestre, que terminaron siendo principalmente sobre la lactancia materna.

La lactancia materna nunca fue algo en lo que pensara mucho porque. creciendo, era simplemente algo que simplemente fue. Mi madre amamant√≥ a mis siete hermanos menores consecutivamente desde el a√Īo 1989 hasta el 2005 sin pausa (Lo s√©)

Recuerdo cuando ten√≠a 15 a√Īos, mi novio de la escuela secundaria hab√≠a terminado y est√°bamos cogidos de la mano torpemente en el sof√°, pasando el rato con mi familia. Mi madre, a mitad de la oraci√≥n, sac√≥ su pecho para alimentar a mi hermano menor sin advertencia y sin cobertura. Tan avergonzado como secretamente estaba por la sorpresa de que mi novio adolescente tuviera una vista completa del pez√≥n de mi madre, yo sabia que los beb√©s ten√≠an que comer.


Lo que no pude comprender hasta que tuve un hijo propio fue que no siempre fue tan simple como sabiendo que el bebé tiene que comer.

De hecho, a veces, las complejidades que surgen en torno al acto de amamantar no tienen nada que ver con el bebé. Puede haber una serie de problemas: bloqueo, desinterés, dolor, incluso una reacción alérgica a la leche materna. Cosas que ni siquiera pensé. Hasta que mi tormenta de huracanes de investigación lo hizo todas Podría pensar en eso. Sin embargo, faltaba una cosa notable.

Pocos minutos despu√©s de un parto complicado, colocaron a mi hija en mi pecho y la engancharon de inmediato. Llor√© de alivio: ella estaba viva, estaba aqu√≠, yo estaba aqu√≠ y estaba amamantando. Esas primeras peque√Īas succiones, mientras me miraba a trav√©s de la p√°lida visi√≥n neonatal del reci√©n nacido, fue la primera vez que sent√≠ un amor verdadero e incondicional. Y a pesar de mis preocupaciones embarazadas, estaba amamantando. Se sinti√≥ natural y alegre. Me encant√≥ cada momento.

Hasta que no lo hice.

Consciente de los beneficios de la lactancia materna prolongada, plane√© amamantar a mi hijo durante dos a√Īos. Alerta de spoiler: la crianza de los hijos consiste en una gran cantidad de redireccionamiento en dichos viajes “planificados” (no estoy usando el t√©rmino “objetivo de lactancia materna” porque establece el precedente de que fall√© cuando no fall√©).

La decisión de destetar antes de las dos fue una decisión difícil y emocional. A los 15 meses, comencé a sentir fuertes períodos de aversión cuando amamantaba. Por supuesto, en ese momento, no sabía llamarlo aversión, simplemente se sentía como ira.

Al menos una vez al día mientras amamantaba, me sobrecogía una sensación de pánico: una ira ciega unida a la necesidad física de arrancarme la piel y salir de la situación lo más rápido posible. Fue aterrador que me sintiera así.

Baj√© a la beb√©, gritando en su propia ira al ser sacada de su suministro de leche, y corr√≠ a otra habitaci√≥n, cerr√© la puerta y llor√© bajo un maremoto de culpa, verg√ľenza y tristeza. Fue un ciclo continuo que aliment√≥ las ansiedades en el fen√≥meno mismo, empeor√°ndolo. Finalmente, no pude soportarlo m√°s.

La aversi√≥n a la lactancia y la agitaci√≥n (BAA) o aversi√≥n a la lactancia (NA), se define como “la experiencia de ira e irritabilidad, junto con sensaciones de picaz√≥n en la piel mientras el beb√© est√° prendido y la necesidad urgente de retirar al beb√© que se alimenta; verg√ľenza y culpa sobre estos sentimientos de ira y querer desenganchar al ni√Īo tambi√©n son comunes “.

Es lo suficientemente com√ļn como para ser conocido informalmente por las madres que lo han pasado y los consultores de lactancia educados en este tema, pero hay muy poca literatura escrita al respecto. A menos que conozca la condici√≥n en primer lugar, una b√ļsqueda en Google produce respuestas limitadas.

Tuve la suerte de tener una amiga cercana que también era consultora de lactancia (LC) y me ayudó. Después de algunas semanas de lucha, finalmente me acerqué a ella. Si no fuera por esa conexión, es posible que no haya podido nombrar mi experiencia, y por lo tanto comprenderla y trabajar a través de ella.

Segu√≠ amamantando hasta que mi hija ten√≠a 22 meses y la aversi√≥n finalmente disminuy√≥. Estaba embarazada de mi segundo hijo en ese momento. Incluso despu√©s de destetar, no pude evitar preguntarme: ¬ŅPor qu√© estas experiencias no se dicen? ¬ŅQu√© sucede cuando no hablamos de BAA?

Mi LC describió la Aversión a la Enfermería similar al TEPT, y esto tiene mucho sentido para mí. Es algo de lo que debemos hablar, consolarnos, educarnos mutuamente y sanarnos comunalmente. Necesitamos espacio para decir: no es tu culpa, amamantar a mamá.

Mientras estoy luchando para continuar amamantando a mi segunda hija por razones totalmente diferentes, esto es lo que he aprendido: la lactancia materna es tan complicada como cualquier fuente de intimidad en una relación. De alguna manera, lo veo como el primero de muchos viajes metafóricos de los capítulos de relación madre-hijo, uno de independencia, amor abrumador y autocomprensión.

Puede ser difícil, por lo que necesitamos sistemas de apoyo y un lenguaje específico para ayudar a las madres a tomar sus mejores decisiones cuando se trata de nuestros cuerpos milagrosos.