Me he avergonzado a mí misma más veces de las que puedo contar, y he terminado.

Me he avergonzado a mí misma más veces de las que puedo contar, y he terminado.

Mi primera experiencia con avergonzar a una madre ocurri√≥ cuando tuve dificultades para producir leche para mi hijo reci√©n nacido. “¬ŅQu√© est√° pasando? ¬ŅPor qu√© no sale nada?” alguien me dijo una vez. Y la vez que escuch√©: “¬ŅEst√°s seguro de que no puedes esforzarte m√°s por darle leche materna?” Nunca dejar√© mi memoria.

Unos meses despu√©s, me mir√© la barriga en traje de ba√Īo. El charco todav√≠a estaba all√≠, incluso despu√©s de meses de ejercicio, alimentaci√≥n saludable y lactancia. Alguien tuvo el descaro de decirme que no estaba trabajando lo suficiente y que estaba haciendo algo mal. Mir√≥ mi cicatriz de ces√°rea y me dijo que ten√≠a un aspecto extra√Īo y oscuro.

M√°s verg√ľenza a mi madre lleg√≥ cuando lleg√≥ el momento de volver al trabajo. Estaba desgarrado Una parte de m√≠ quer√≠a volver al ritmo de las cosas, tener m√°s conversaciones de adultos y volver a ser “productivo”. Y otra parte deseaba ansiosamente quedarse en casa con mi hijo.

Alguien me dijo que era mejor irse temprano y pasar m√°s tiempo con mi hijo. “Vas a extra√Īar todos sus primeros e importantes a√Īos”, lo rega√Ī√≥. Otra mujer respondi√≥ y dijo: “Me aburrir√≠a tanto si me quedara en casa todo el d√≠a”.

Cuando mi hijo ten√≠a 17 meses y todav√≠a no caminaba solo, estaba un poco preocupado. Comenc√© a investigar un poco para entender cu√°ndo era el rango de edad t√≠pico para caminar. Incluso despu√©s de un alivio al darme cuenta de que todav√≠a estaba dentro del rango normal, escuch√© a alguien decir que era un poco extra√Īo que ya no estuviera caminando, lo que aliment√≥ mis preocupaciones.

He vivido con toda esta verg√ľenza. A veces, es lo suficientemente insoportable como para mantenerme despierto por la noche. Sus voces resuenan en la quietud de mi habitaci√≥n oscura, oblig√°ndome a preguntarme si estoy haciendo un buen trabajo como madre.

Entonces, ¬Ņqui√©nes son estos shamers mami? Bueno, son todos yo. Son las voces dentro de mi cabeza que me dicen que no puedo hacer esta o deber√≠a hacer ese.

A veces, soy lo suficientemente fuerte como para ignorar las voces que me averg√ľenzan. Llegar√° un momento de claridad y pasar√© d√≠as o incluso semanas pensando que estoy dando lo mejor de m√≠ y que todo es como se supone que debe ser. Tambi√©n me dar√© cuenta de que este momento de claridad es fugaz, que, inevitablemente, las dudas volver√°n a aparecer. Pero el flujo constante de dudas y confianza es solo parte de la vida. Y esa comprensi√≥n es suficiente para sacarme de la cama y comenzar mi d√≠a.

De una forma u otra, todos nos sentimos avergonzados. Por lo general, el peor villano es esa voz dentro de nuestra cabeza, una voz que puede ser muy difícil de callar.

Claro, cometerás errores. Pero tu eres permitido hacerlos porque eres humano y la crianza de los hijos es uno de los trabajos más difíciles del mundo. Si bien esos errores no te definen, son esenciales. Son como todos crecemos.

Entonces, la pr√≥xima vez que escuche que el shamer comienza a burbujear porque no est√° seguro de qu√© hacer o porque ha cometido un error o simplemente est√° teniendo un mal d√≠a, contin√ļe y d√≠gale amablemente que se vaya. Ella te ha enga√Īado antes, hagamos nuestro mejor esfuerzo para no permitir que lo vuelva a hacer.

Probablemente fue ella quien dijo que no eras lo suficientemente bueno como para probar esa jugada o para el equipo de tenis. Probablemente te dijo la manera incorrecta de romper con la persona con la que estabas saliendo o que cierto vestido no te quedaba bien. Ella te dijo que nunca podrías dirigir tu propia empresa o ser promovido.

Te mereces algo mejor que eso, mam√°. Eres inteligente Eres trabajadora Eres emp√°tico Eres talentoso Eres valiente Eres el jefe de tu propia vida.

Y ya eres suficiente. Justo como t√ļ eres.

Deja de avergonzarte a ti mismo. Comienza a elogiarte a ti mismo en su lugar.

Tienes esto.

verg√ľenza de mam√°
        
            mamá avergonzada
        
            culpa de mamá