Me preocupa que mis adolescentes tomen las mismas malas decisiones que hice

Me preocupa que mis adolescentes tomen las mismas malas decisiones que hice

Tengo miedo de tener adolescentes. Sé que se acerca, lo que me da ganas de encerrarlos en sus habitaciones hasta que tengan la edad suficiente para tomar buenas decisiones, comprender plenamente las consecuencias, no dejarse influir por las opiniones de sus amigos. No es porque no sean buenos niños, estoy tratando de criarlos correctamente, y espero que al menos algo se mantenga, o porque hayan demostrado de alguna manera que no puedo confiar en ellos.

Es porque pienso en mĂ­ mismo cuando era un adolescente y lo poco que alguien sabĂ­a acerca de cĂłmo era realmente mi vida en ese momento.

En su mayor parte, me parecía un niño sano: buenas calificaciones, programa para alumnos dotados, clases de honor, consejo estudiantil, atletismo, educado y respetuoso, popular y extrovertido. Nominado por mis compañeros para la realeza de regreso a casa tres años seguidos. Fui a la iglesia todos los domingos. tengo uno detención en los cuatro años de la escuela secundaria, por hablar durante una asamblea.

Pero mi madre era madre soltera, trabajaba en dos trabajos e iba a la escuela para mejorar nuestras vidas. Se había ido mucho, y no envié ninguna bandera roja para indicar que necesitaba vigilar más de cerca mi comportamiento. Era responsable en casa. Nunca me perdí el toque de queda.

Y eso es lo que me asusta: alguien debería haber intervenido, pero nadie sabía que era necesario. Tomé decisiones terriblemente terribles, participé en todo tipo de mierda arriesgada, y soy francamente afortunado de haber llegado a la edad adulta ileso. Sin embargo, de alguna manera era tan bueno para ocultarlo, para ser el niño responsable y de bajo mantenimiento que mi madre y mis maestros necesitaban que fuera.

Tengo miedo porque perdí mi virginidad incluso antes de comenzar mi período, a un hombre que no solo tenía la edad suficiente para votar, sino la edad suficiente para beber. Tengo miedo porque pensé que era genial, y porque ni siquiera me di cuenta de que ningún adulto normal estaría sexualmente interesado en una niña prepúber.

“DĂ©jame dejarte embarazada”, Ă©l respiraba pesadamente en mi oĂ­do, vapor con olor a cerveza porque bebĂ­a mientras yo estaba en la escuela. PensĂ© que era romántico, su forma de decirme que querĂ­a estar conmigo para siempre. Tengo miedo porque ni siquiera me pareciĂł equivocado. Me sorprende no haber terminado con un bebĂ© a los 14 años.

Tengo miedo porque a los 16 años, me desmayé en una fiesta en la casa y me desperté atontado, con una mano apretada fuertemente sobre mi boca y mis rodillas separadas, demasiado incoherentes para protestar. Más tarde me dije a mí mismo que no era violación porque conocía al tipo y que lo había provocado al emborracharme y al mentirle a mi madre que pasaba la noche en la casa de una amiga. Tengo miedo porque era demasiado ingenuo para saber que no tiene que ser un extraño, y que la violación nunca es culpa de la víctima.

Tengo miedo porque me quedĂ© en las casas de amigos mayores donde se inhalaban, fumaban y vendĂ­an cantidades criminales de drogas de todo tipo. Tengo miedo porque cuando tenĂ­a 17 años, habĂ­a probado la mayorĂ­a de ellos. Tengo miedo porque vi a uno de estos “amigos” tan en mal estado que rompiĂł una serie de ventanas con el puño desnudo. Choque. Choque. Choque. Choque. Invencible y despreocupado por el rastro de sangre que estaba dejando atrás o los fragmentos irregulares que tachonaban sus nudillos como plumas de puercoespĂ­n de cristal. En otra ocasiĂłn, consolĂ© a un niño de mi edad que habĂ­a tomado ácido y estaba convencido de que se le estaban cayendo los dientes. Este fue un lugar de reuniĂłn normal para mĂ­.

Tengo miedo porque mis hijos pueden no tener un mejor amigo como el mĂ­o para ayudarlos a evitar problemas. Mi mejor amigo fue sinceramente el bueno. IrĂłnicamente, ella tenĂ­a el problema opuesto como yo; sus padres pensaron errĂłneamente que era una delincuente, pero ella siempre se mantuvo sobria, probablemente para seguirme la pista. Tengo miedo porque antes de que ella obtuviera su licencia, pensamos que estaba totalmente bien viajar en el automĂłvil con la persona que menos habĂ­a estado bebiendo.

Tengo miedo porque mis hijos están creciendo en un contexto completamente nuevo, donde cualquiera puede filmar cualquier truco estúpido o mala decisión, y donde un momento de mal juicio captado en video puede arruinar la vida de una persona.

Tengo miedo porque ahora me doy cuenta, en retrospectiva, de lo increíblemente afortunado que fui al haber escapado de las graves consecuencias de las malas decisiones que tomé. Tengo miedo de que mis hijos no tengan el mismo tipo de suerte si son víctimas de las mismas habilidades defectuosas para tomar decisiones.

Los años de la adolescencia de mis hijos se avecinan delante de mĂ­, y tendrĂ© que enfrentar los miedos de frente. No puedo mantenerlos en una burbuja; Yo se esto. No puedo poner las mantas sobre mi cabeza y dormir hasta que sean adultos. Puedo esperar que se unan al club de ajedrez y desarrollen un pasatiempo de jardinerĂ­a, pero incluso eso no garantiza que se mantendrán fuera de problemas: no necesito buscar más que mi propia “doble vida” adolescente para un buen ejemplo.

Todo lo que puedo hacer es ser honesto con ellos acerca de mis miedos, decirles cĂłmo espero que recuerden mis palabras de sabidurĂ­a y rezar para que realmente hayan estado escuchando todo este tiempo.