Mi adolescente nunca me dice nada, excepto a través del texto

Mi adolescente nunca me dice nada, excepto a través del texto

Al principio, los mensajes de texto a mi hijo adolescente seguían episodios de gritos matutinos que me habían dejado sentirme culpable e inadecuada como madre, o simplemente furiosa por la aparente incapacidad de mi hijo para respetar el tiempo de otras personas. Una vez que se fue a la escuela y fuera de su alcance, no pude contener mi necesidad de disculparme o aclarar mi posición, incluso si sabía que no vería el texto hasta después de la campana de la tarde de su escuela.

A veces, cuando mi hijo trabajaba con compa√Īeros de clase en un proyecto escolar, o estaba en casa de su padre, y ten√≠a algo que decirle, no pod√≠a evitar enviarle mensajes de texto. Me dir√≠a a m√≠ mismo que deber√≠a reservar algo de tiempo para sentarme y hablar uno por uno, pero en estos casos fue menos que me sent√≠ abrumado por el impulso de compartir mis pensamientos de inmediato, y m√°s de lo que tem√≠ olvidar olvidar. lo que sea que haya querido decir.

Cuando se trata de comunicarse cara a cara, mi hijo adolescente y yo somos un clich√©: hay un muro invisible entre nosotros. Mis habilidades de comunicaci√≥n se ven debilitadas por un sesgo materno que no puedo sacudir sin importar cu√°nto lo intente. Tambi√©n soy viejo, de una generaci√≥n pasada para la que Internet era una novedad y no una necesidad, y los tel√©fonos inteligentes no eran m√°s que un brillo para los ojos de Steve Jobs. Por el bien de Pete, escrib√≠ papeles en una m√°quina de escribir real y llam√© a mis amigos en un tel√©fono rotativo. Y a pesar de que mi hijo admite que soy “bastante bueno, en realidad, para una madre”, el hecho es que no puedo, y posiblemente no puedo, “entenderlo” por completo. Y as√≠, la comunicaci√≥n en persona con mi hijo est√° marcada por los ojos y la certeza de no ser entendidos, por parte de los dos. Hablamos diferentes idiomas, o al menos, a menudo parece que lo hacemos.

No esperaba que la comunicación digital con mi hijo fuera mejor. Solo quería hablar con él, conocerlo, y cuando no estaba trabajando cara a cara o cuando simplemente no estaba cerca para tener una conversación, el texto era la opción disponible. Hubiera utilizado cualquier medio que estuviera a mi disposición.

Pero comunicación de texto tiene funcionó mejor Recibo más respuestas de mi hijo a través de mensajes de texto que nunca cuando hablamos cara a cara. Incluso ahora, en medio de una pandemia global y un refugio abierto en el lugar, cuando mi hijo adolescente está bajo mi techo y separado por dos paneles de paneles de yeso, nuestra mejor comunicación es por mensaje de texto.

La semana pasada le envi√© un mensaje de texto con una captura de pantalla de las calificaciones que hab√≠a obtenido hasta ahora con el aprendizaje a distancia. (No fue bonito.) Le√≠ opiniones de expertos que recomendaban que los padres permitieran a los ni√Īos ajustar el per√≠odo y no enloquecer demasiado con el cumplimiento de las tareas escolares, pero estaba claro por las calificaciones de mi hijo que en algunas clases ni siquiera estaba intentando . Acompa√Ī√© la captura de pantalla con el texto: “Tienes hasta el viernes para levantarlos, o perder√°s la electr√≥nica hasta que lo hagas”.

Limpio, claro, hasta el punto. No hay riesgo de que ponga esa cara “o de otra manera” extra√Īa, con las cejas en la l√≠nea del cabello que hace que mis dos hijos se r√≠an involuntariamente. No hay riesgo de que de repente pierda mi mierda y empiece a chillar como una arp√≠a y arroje mi credibilidad por la ventana. Solo una expectativa clara y una consecuencia, por escrito. Escuch√© el suspiro de mi hijo a trav√©s del panel de yeso y luego, unos minutos m√°s tarde, su respuesta por mensaje de texto: “Est√° bien”. Cuatro d√≠as despu√©s, sus calificaciones hab√≠an vuelto a subir.

Pero no solo enviamos mensajes de texto sobre cuestiones disciplinarias. Reenv√≠o los memes de mi hijo adolescente que est√°n sobre la cabeza de mi hijo de 10 a√Īos (o que son inapropiados para √©l), y su carcajada suena por toda la casa. Creo que le gusta que piense en √©l y conf√≠o en que comprender√° el humor crudo o pol√≠ticamente cargado. Creo que le sorprende que tambi√©n aprecie este tipo de humor.

Me env√≠a videos de YouTube de reacciones qu√≠micas explosivas o compilaciones musicales o “fallas √©picas”. En los primeros d√≠as de refugio en el lugar, envi√≥ varios videos clasificando “hechos de ficci√≥n” sobre el coronavirus. Casi no me dijo nada en voz alta sobre COVID-19. Solo sab√≠a que estaba en su mente, preocup√°ndolo por los videos que envi√≥. Esto me permiti√≥ mencionarlo durante la cena y hablar sobre algunos de los temores de los ni√Īos y nuestros planes sobre c√≥mo superar un bloqueo prolongado, viniendo de un lugar donde ya sabemos lo que sab√≠an.

Los mensajes de texto también han abierto la puerta a otras conversaciones en persona. Es como si mi hijo adolescente y yo estuviéramos poniendo nuestras cartas sobre la mesa antes de comenzar el juego. Cortar el juego por completo, de hecho. Saber lo que el otro sabe elimina la duda y la sospecha. No dudo de la conciencia de mi hijo sobre los acontecimientos actuales en función de su juventud, y no asume que no sé nada debido a que soy viejo y no estoy en contacto. Nuestros mensajes de texto de ida y vuelta nos colocan en la misma página, como entrar a una reunión de la empresa e inmediatamente recibir un itinerario detallado. Reduce el potencial de sorpresas incómodas o molestas.

¬ŅEs por eso que enviar mensajes de texto con tanta frecuencia funciona mejor que la conversaci√≥n para m√≠ y mi hijo? ¬ŅEs porque el intercambio continuo de informaci√≥n elimina los riesgos emocionales?

Creo que s√≠, pero tambi√©n creo que es m√°s que eso. Mis textos de seguimiento de una dif√≠cil ma√Īana escolar transmit√≠an emociones m√°s evolucionadas que mis emociones primitivas de culpa y enojo, privadas de sue√Īo. Mientras escrib√≠a y editaba mis textos, tuve tiempo de procesar mis emociones y pensar en lo que realmente quer√≠a decir, incluso c√≥mo me sent√≠a realmente. ¬ŅEstaba realmente tan enojado como parec√≠a que mi hijo casi olvidaba su permiso de viaje? ¬ŅO fue un error comprensible por parte de mi hijo y estaba gru√Ī√≥n y con poca cafe√≠na?

En mis textos de seguimiento, pido disculpas por mis reacciones exageradas y explico claramente mis justificadas. Recuerdo mostrar mi orgullo y suavizar mi ira. Recuerdo, y reconozco, que mi hijo est√° haciendo lo mejor que puede, que todav√≠a no es un adulto pero que definitivamente tampoco es un ni√Īo, y que tampoco soy perfecto, pero tambi√©n estoy haciendo lo mejor que puedo.

Veo una consideración similar en las respuestas de mi hijo. Puede que no use tantas palabras como yo, pero los mensajes de texto son, después de todo, su idioma, literalmente el idioma de su generación. Los memes que elige enviar me hablan de su tonto sentido del humor. Los videos de animales lindos me hablan de su corazón suave. Los videos de ciencias y matemáticas me hablan de su mente curiosa.

Y, aunque no quisiera que los mensajes de texto reemplacen la interacción cara a cara, utilizaré cualquier medio disponible para conocer a mi hijo. Si eso significa que algunas de nuestras mejores conversaciones suceden con un muro literal entre nosotros, bueno, ese es un sacrificio que estoy dispuesto a hacer.