Mi adolescente tiene un temperamento salvaje y he terminado de “lidiar” con eso

Mi adolescente tiene un temperamento salvaje y he terminado de

Mi mayor siempre ha sido un alma sensible y emocional. Es una persona empática que absorbe fácilmente la energía de los demás.

Suceden muchas cosas en su mente y parece que eso conlleva una carga pesada que muestra su rostro como un fusible corto. Se frustra muy fácilmente y no se deja espacio para calmarse antes de reaccionar. Lo he visto transformarse de un niño frustrado a un joven frustrado que se dio cuenta, a los 13 años, de que golpear paredes y puertas se siente realmente bien. Por un momento de todos modos.

El año pasado, justo antes de Navidad, estaba tratando de activar su nueva tarjeta de dĂ©bito y estaba luchando, no muy raro, mientras trataba de hablar con una máquina automatizada que no entiende lo que está diciendo. Lo he perdido una o dos veces en esta situaciĂłn, pero aquĂ­ está la cosa: mi hijo y yo “lo perdemos” de maneras muy diferentes.

Él quería que yo activara la tarjeta para él y yo me negué, sabiendo muy bien lo que podría pasar. Con eso quiero decir que su puño podría hacer un agujero en algo en mi casa. Pero me niego a facilitarle las cosas para evitar una crisis.

Le dije que se calmara y que volviera a intentarlo. Sus mejillas se pusieron rojas.

Le dije que podía resolverlo. Arrojó su teléfono al suelo.

Le dije que tenĂ­a la edad suficiente para tener un trabajo, conducir. Y Ă©l era inteligente, asĂ­ que lo tenĂ­a totalmente.

Subió corriendo las escaleras y luego lo escuché: el crujido de la puerta.

Por un momento, mi propio puño palpitó y tuve la tentación de subir a su habitación y comer plátanos en su trasero, pero no lo hice. Esta no es nuestra primera ronda y sé mejor que tirar un líquido más ligero sobre las llamas.

PermaneciĂł en su habitaciĂłn durante unas horas y luego intentĂł activar su tarjeta, con Ă©xito.

Mi hijo adolescente tiene un gran temperamento y he decidido que en lugar de solo “lidiar” con eso, tratar de mantenerlo feliz a toda costa, o castigarlo, necesito ayudarlo a superarlo.

Lo hago sin usar mi voz de grito (que es difĂ­cil), pero dando consecuencias.

Después de que mi hijo rompió la puerta de su habitación, llamé a un técnico que cobró unos cientos de dólares para poner una puerta. Mi hijo pagó por cada centavo. No destrozarás tu casa sin retirar el cheque.

Le recuerdo que tome tres respiraciones profundas antes de reaccionar. En estos dĂ­as, la mayorĂ­a de las veces hace esto, pero a veces no lo hace.

Además de las consecuencias, lo inscribí en la terapia cognitivo-conductual, donde aprendió los mecanismos de afrontamiento de sus grandes sentimientos, como comer regularmente, dormir lo suficiente y cómo cierta música puede hacerlo sentir más agitado si está de mal humor. .

Mi hijo tiene mal genio y él lo sabe. Nunca ha puesto una mano sobre una persona cuando su temperamento está en llamas, pero golpea superficies duras y arroja cosas. Ha afectado a nuestra familia y no estoy ciego ante el hecho de que podría lastimar a alguien sin querer, incluido él mismo. Pero me niego a hacer cosas que le resulten fáciles por miedo a que haga un agujero en la pared.

No, no esta mamá.

Le estoy enseñando a sobrellevar y manejar estos sentimientos de una manera que le permita funcionar en el mundo real cuando no esté allí.

Solía ​​gritarle que se detuviera. Solía ​​mimarlo para que se mantuviera bajo control. Yo solía sentirme fuera de control, pero nada de eso funcionaba, no para mí, y especialmente para él.

Sus episodios son pocos y distantes entre ahora, muy lejos de cuando era un adolescente explosivo, pero eso no significa que cuando suceda lo libere.

Este mes, en lugar de comprar esas zapatillas nuevas que quiere o luces nuevas para su automóvil, su cheque pagará la puerta por la que abrió el puño. Luego, pasará una tarde pintándolo.

Si bien no es perfecto y no puedo garantizar que esto no vuelva a suceder, puedo decir cuán humilde y arrepentido está. Él no quiere perder los estribos más de lo que yo quiero que lo pierda. Y él necesita mi ayuda.

No me disculpo por manejar esta situación de esta manera. Y no tengo ningún problema en ayudar a mi hijo a superar esto para que pueda aprender a manejar mejor sus emociones, sin que yo le grite o le diga que algo está mal con él.

Mi objetivo principal es criar a un humano que sepa ganar autocontrol en situaciones difĂ­ciles y que sepa muy bien que tiene que pagar por el daño que causa. Para mĂ­, eso no parece gritar, castigar o quejarse de cĂłmo tengo que “tratar” con Ă©l. Parece que ayudar a mi hijo a superar esto de la mejor manera que sĂ©, porque sinceramente, esos otros mĂ©todos solo empeoraron su temperamento.