Mi hijo golpeó a su matón en la cara, y ahora son amigos

Mi hijo golpeó a su matón en la cara, y ahora son amigos

Mi tel√©fono son√≥ unos 10 minutos antes de que supuestamente recogiera a mi hijo de la escuela secundaria. Estaba en s√©ptimo grado y se hab√≠a callado las √ļltimas semanas. Trat√© de hablar con √©l, pero era una b√≥veda y no me dejaba entrar. Parec√≠a que este cambio sucedi√≥ de la noche a la ma√Īana; en un momento no dejaba de hablar, y al siguiente se volvi√≥ alternativamente estoico o de mal humor. Lo atribu√≠ a la pubertad y segu√≠ revisando con √©l. A√ļn nada.

Incluso con este cambio dr√°stico en el comportamiento, cuando vi que era el llamado a la escuela, pens√© que era algo peque√Īo. ¬ŅQuiz√°s olvid√≥ algo y necesitaba que se lo trajera? Pero no olvid√≥ nada. Era la directora, y lo que me dijo al otro lado del tel√©fono me dej√≥ incr√©dulo: ‚ÄúTu hijo dijo que estar√≠as aqu√≠ pronto para recogerlo, y necesito que vengas a mi oficina, para que podamos tener una reuni√≥n. Golpe√≥ a alguien hoy y ser√° castigado, pero necesitamos tener una discusi√≥n al respecto “.

‚ÄúCreo que podr√≠as tener el n√ļmero equivocado. Mi hijo no golpea a la gente “. Literalmente dije eso. Sent√≠ que esto seguramente era un error. Nunca hab√≠a escuchado un p√≠o sobre el mal comportamiento de sus maestros en sus ocho a√Īos de escuela. Seguramente nunca se ir√≠a y golpear√≠a a alguien. Eso no es algo que √©l har√≠a alguna vez.

Excepto que lo hizo.

‚ÄúEst√° sentado justo a mi lado. Puedo asegurar que golpe√≥ a alguien. No puedo decirte qui√©n. Solo puedo decir que fue muy provocado, y debido a esto, ambos cumplir√°n una suspensi√≥n interna ma√Īana ‚ÄĚ.

Conducir para recogerlo se sinti√≥ como una eternidad. Estaba hist√©rica ¬ŅDebo educar en casa? ¬ŅPor qu√© golpear√≠a a alguien? ¬ŅQu√© va a pasar ahora? ¬ŅQu√© estoy haciendo mal? Soy un asco en la paternidad. No se como hacer esto.

Mi agarre en el volante estaba tan apretado que me dol√≠an las manos cuando sal√≠ del auto y corr√≠ adentro. Tan pronto como llegu√© a la oficina y vi la cara de mi hijo, fue todo lo que pude hacer para no agarrarlo y abrazarlo. Estaba luchando contra las l√°grimas: mi hijo, que se parec√≠a m√°s a un hombre que a un ni√Īo de 12 a√Īos. Era m√°s alto que yo y llevaba un zapato talla 10, pero de hecho todav√≠a era un ni√Īo.

Resist√≠ el impulso de ponerme del lado de √©l antes de escuchar toda la historia, pero tan pronto como me sent√© y le pregunt√© a qui√©n hab√≠a golpeado, dijo el nombre y todo qued√≥ claro como el cristal. Este chico que decidi√≥ golpear en la cara lo hab√≠a estado intimidando a √©l y a sus amigos desde el jard√≠n de infantes. En segundo grado, lo hab√≠a visto hacerlo frente a todo el equipo de f√ļtbol, ‚Äč‚Äčy entonces defend√≠ a mi hijo. Le avergonz√≥ profundamente, pero no me import√≥. Mam√° Oso no tiene verg√ľenza.

El acoso no se detuvo. Lo seguir√≠a en el patio de recreo, se burlar√≠a de sus zapatos, se burlar√≠a de cualquiera que se convirtiera en su amigo. Le preguntar√≠a sobre esto al menos una vez a la semana, y con confianza dir√≠a: “No me molesta mam√°. No tiene amigos. Por eso es malo.

Hablé con los maestros varias veces, y me aseguraron que el conflicto se estaba manejando, y aunque creo que estaban haciendo todo lo que estaba en su poder, mi hijo nunca habló y lo criticó. Simplemente no creía que eso fuera lo correcto. Como no parecía afectar sus amistades, trabajo escolar o autoestima, me registraba ocasionalmente y estaba muy orgulloso de la forma en que manejaba la situación. No empujé más sus límites.

Avance unos a√Īos, agregue un poco de testosterona, y mi hijo acababa de tener suficiente, y en este d√≠a, lleg√≥ a un punto cr√≠tico cuando su acosador se enfrent√≥ a su rostro y dijo: “Nunca me pegar√≠as”. Mi hijo dijo que ni siquiera sabe lo que pas√≥. No recuerda haberlo golpeado realmente. Solo recuerda haber escuchado un crujido cuando su pu√Īo golpe√≥ la cara de su acosador.

Estoy muy agradecido de que mi hijo no haya hecho ning√ļn da√Īo a este ni√Īo y los maestros estaban all√≠ para dividirlo y llevarlos a ambos a la oficina. No se grab√≥ con un tel√©fono inteligente. No se convirti√≥ en una pelea en toda regla, pero fue suficiente para asustarme y hacerme cuestionar cada movimiento de crianza que he hecho.

Llor√© esa noche, incapaz de dormir, tantos pensamientos pasaron por mi cabeza: Quiero que sea un ser humano decente sin ser un felpudo. Literalmente no s√© si lo que hizo estuvo bien o mal. S√© c√≥mo cambiar pa√Īales y permanecer despierto toda la noche con √©l si tiene gripe estomacal, pero esto, no tengo idea de c√≥mo hacerlo.

Y aunque no tolero la violencia, también les dije a mis hijos que no se espera que se lleven mierda de nadie, y ese día mi hijo decidió que tenía que poner fin a la mierda de una manera que los maestros, el personal y sus padres No pude.

No ha habido peleas con su mat√≥n desde entonces. De hecho, ahora son amigos y han pasado el incidente. ¬ŅQuiz√°s el pu√Īo de mi hijo en su cara lo humill√≥? No estoy seguro. Solo s√© que ya no molesta a mi hijo, ni a sus amigos, despu√©s de casi ocho a√Īos de tormento.

Les predico a mis hijos sobre el uso de sus palabras, conseguir un adulto y pedir ayuda. Pero claramente ninguna de estas cosas funcion√≥ en esta situaci√≥n, excepto que mi hijo le mostr√≥ a su acosador que su comportamiento ya no era bienvenido. Encuentro paz al saber que mi hijo tiene sus l√≠mites y se proteger√° cuando lo necesite. Ya no me siento una mala madre con un ni√Īo violento. Me siento como una gran madre con un gran ni√Īo que no es perfecto, pero que puede navegar por el mundo perfectamente.