Mi interpolación está enamorada y tengo grandes sentimientos

Mi interpolación está enamorada y tengo grandes sentimientos

No hab√≠a hablado con mi hijo en horas. Hab√≠a conocido a un ni√Īo, apenas un a√Īo mayor, en la recepci√≥n de la boda de mi primo. Se les uni√≥ en la cadera por la noche, ense√Īando a los adultos c√≥mo usar el hilo dental, tomando m√°s refrescos y corriendo riendo.

No pensé mucho en eso. Después de todo, hubo muy pocos preadolescentes en la celebración. Mi hija tenía que encontrar a alguien con quien pasar el rato, porque bailar con tus hermanos toda la noche no es genial.

Pero ha pasado m√°s de un mes desde la boda, y mi hija sigue criando al ni√Īo. Por supuesto, tengo sentimientos sobre esto. Ella es mi mayor, mi primer beb√©. ¬ŅC√≥mo se atreve a crecer?

En el √ļltimo a√Īo, mi hija creci√≥ varias pulgadas m√°s, sus pies solo un zapato detr√°s del m√≠o. Es larga y delgada con piernas durante d√≠as. Me est√° rogando por un tel√©fono celular y conoce las letras de las canciones m√°s populares. Esos adorables juguetes con los que sol√≠a jugar durante horas en su habitaci√≥n ahora se guardan en contenedores porque ahora est√° “sobre eso”.

Me estoy dando cuenta de que no hay vuelta atr√°s. Sol√≠a ‚Äč‚Äčcreer que pasar√≠a largos a√Īos con mi ni√Īa, pero ahora reconozco que las ancianas que sol√≠an detenerme a m√≠ y a mis hijos en el supermercado ten√≠an raz√≥n. El tiempo realmente pasa volando.

Hay tantos cambios, tan r√°pido. Como madre, los a√Īos de la adolescencia son desorientadores. Pero hay ventajas.

Los preadolescentes no excluyen a sus padres tan f√°cilmente como los adolescentes. Los preadolescentes est√°n atrapados entre ser ni√Īos peque√Īos y adolescentes, por lo que vacilan entre aferrarse, literalmente, a sus padres y ponerse de mal humor por no salirse con la suya. Todav√≠a tenemos la oportunidad de sentarnos y hablar abiertamente sobre sus vidas.

Cuando mi hija experimentó su primer enamoramiento, fue mi oportunidad de tener algunas conversaciones necesarias y significativas. Nos recostamos en su cama donde me hacía preguntas sobre mi pasado.

¬ŅCu√°l es el problema con los besos? ¬ŅCu√°ndo est√° bien besarse? ¬ŅA qui√©n deber√≠as besar?

Le conté sobre mi primer beso. Estaba en la secundaria y mi novio me plantó uno en los labios cuando los chaperones no estaban mirando. Tootsie Roll estaba volando en el fondo. Me fui a casa y escribí una jugada a jugada en mi diario.

Los besos deber√≠an suceder, le dije, entre alguien que realmente te gusta, respetas y conf√≠as. Y si alguien quiere besarte pero no quieres besarlo, est√° bien decir que no. ¬ŅPero y si hiero sus sentimientos?, ella pregunt√≥.

Esto condujo a una conversaci√≥n sobre el consentimiento. Hace mucho que les digo a mis cuatro hijos que sus cuerpos les pertenecen, les ense√Ī√© los t√©rminos anat√≥micamente correctos y les repet√≠ que ning√ļn adulto deber√≠a insistir en que mis hijos guarden un secreto. Las sorpresas est√°n bien. Los secretos no est√°n a salvo.

Hablamos de citas. ¬ŅQu√© es salir exactamente? ¬ŅSal√≠ con alguien antes que su pap√°? ¬ŅCu√°ntos novios tuve antes de casarme?

Incluso para m√≠, una “buena chica”, estas conversaciones fueron inc√≥modas. Reflexionar sobre las relaciones pasadas provoc√≥ verg√ľenza y verg√ľenza sorprendentes. ¬ŅPor qu√© sal√≠ con tantos tipos malos?

Le dije a mi hija la verdad. Tuve un pu√Īado de novios, y muchos enamoramientos, antes que su padre, y hubo buenas razones por las que romp√≠ con ellos.

Hablamos sobre el novio que tuve que siempre olía a papas fritas. Trabajó turnos de cuatro horas en un restaurante de comida rápida y nunca pudo eliminar el olor a grasa de su piel y ropa.

Se escap√≥ de casa una vez cuando se enoj√≥ con su madre por obligarlo a hacer tareas dom√©sticas en lugar de sentarse en su trasero jugando videojuegos. √Čl hizo autostop a mi casa en medio de la noche y luego durmi√≥ en la casa del √°rbol de mi infancia hasta el amanecer. Luego llam√≥ a la puerta de entrada a las seis de la ma√Īana, temblando por el fr√≠o. Mi madre estaba enojada, por decir lo menos.

Mi pr√≥ximo novio era un tipo serial de amarlos y dejarlos. Despu√©s de salir aproximadamente un mes, me dijo que me llevar√≠a a un campamento de fin de semana. Ten√≠a quince a√Īos y mis padres respondieron a la invitaci√≥n con un rotundo no. Todos sab√≠amos que un viaje de fin de semana significaba mucho sexo terrible en una tienda de campa√Īa. Mi hija se ri√≥, sabiendo que su abuela nunca consentir√≠a que me fuera a una escapada de dos d√≠as con un compa√Īero adolescente.

Tambi√©n le dije que los dos ni√Īos nunca pagaron nada. Siempre pagaba por todo lo que hac√≠amos, a veces pagaba por los dos. ¬ŅPor qu√© no pod√≠an poner en pony a veces? Trabaj√© en m√ļltiples trabajos a tiempo parcial, ganando la friolera de $ 5.15 por hora. Si pudiera trabajar duro, ¬Ņpor qu√© no podr√≠an? ¬ŅD√≥nde estaba la caballer√≠a, o como m√≠nimo, buenos modales?

Cada una de estas conversaciones nos llevó a discutir qué cualidades hacen un buen novio. Quiero que mi hija salga con alguien que sea leal, amable, confiable y respetuoso, alguien como su padre.

Aunque pasar una noche de diversi√≥n con un chico en la recepci√≥n de una boda no constituye tener un novio, se acerca el momento de mi hija cuando “saldr√°” con alguien. Se ver√°n en la escuela o en la iglesia o donde sea que se encuentren, tal vez se den la mano. Pero luego pasar√°n los a√Īos, tan r√°pido como ya lo han hecho, y ella tendr√° citas reales y tomar√° grandes decisiones sobre las relaciones.

Quiero que est√© informada, empoderada y tenga confianza. Entonces hablamos y hablamos y hablamos un poco m√°s. Las conversaciones son toma y daca, ojo por ojo, como deber√≠an ser. Escucho con empat√≠a y no tengo miedo de expresar mi opini√≥n o experiencia. Tenemos mucho terreno por recorrer. Tambi√©n la animo a hablar con su mentor, porque a veces conversar con alguien que no sea mam√° o pap√° puede ser incre√≠blemente √ļtil.

Ninguno de nosotros quiere que nuestros hijos cometan los mismos errores de citas que nosotros. Ya sea que hayamos renunciado a meses o a√Īos de nuestras vidas a una persona que no lo merec√≠a o que fu√©ramos demasiado exigentes, nunca nos permitimos el placer de explorar nuestras opciones. Tal vez repetidamente tomamos la decisi√≥n equivocada o siempre nos arrepentiremos de “el que se escap√≥”.

Es un honor hablar con nuestros preadolescentes sobre las relaciones, pero también es increíblemente difícil de navegar. No hay libro de reglas. Las conversaciones pueden surgir de la nada, dejándonos sin preparación. Y ver a nuestros hijos crecer tan abruptamente es aterrador.

No importa cómo me sienta acerca de mi adolescente mostrando interés en encontrar un novio, está sucediendo. Así que elijo seguir este nuevo camino con ella, sin ser visto.