Necesitamos recordar que es difícil ser el hijo mayor

Necesitamos recordar que es difícil ser el hijo mayor

Ten√≠a que ser el Halc√≥n Milenario de Lego de su hermano el que fue destruido. El ni√Īo de cuatro a√Īos decidi√≥ que parec√≠a interesante, brillante o adulto o lo que sea que los ni√Īos de cuatro a√Īos decidan cuando decidan que quieren meterse con algo. Se quit√≥ una pieza. Luego otro. Luego otro y otro. Luego llev√≥ todas esas piezas a varias partes de la casa y las arroj√≥.

Cuando Blaise, de ocho a√Īos, lo encontr√≥, llor√≥ de rabia, frustraci√≥n y pena, porque es el Halc√≥n Milenario de Lego – Eso tom√≥ tres d√≠as y la ayuda de pap√° para armar. Era su. Era m√°s largo que su brazo. Y su hermano peque√Īo se hab√≠a acercado y lo hab√≠a jodido.

Lo sostuve mientras lloraba. Su padre silenciosamente encontró las piezas y las volvió a armar, porque una vez que ensamblas un Halcón Milenario, su estructura se quema en tu cerebro. Estábamos callados, gentiles; muchos murmurados Lo sé y Papi lo arreglará y Se que estas enojado.

Porque él fue enojado. Y tenemos que recordar: es difícil ser el más viejo.

Tenemos que recordar: esperamos mucho de alguien tan peque√Īo.

Recuerdo. Yo era el mayor, aunque solo por diecis√©is meses, e incluso eso fue dif√≠cil. Mi hermana siempre quiso copiarme. Mi hijo se queja de que sus hermanos tambi√©n quieren hacer lo que √©l quiera. Si √©l juega Legos, de repente est√°n en Legos. Esto nos ha llevado a comprar nuestros sets de Lego junior de cuatro a√Īos, pero todav√≠a le ruega a Blaise que lo prepare para √©l, porque de alguna manera es mejor si Blaise lo ensambla que si lo hago. Blaise es un hermano indulgente, y sigue las peticiones de su hermano peque√Īo, pero con todos los consejos y cr√≠ticas, se hace viejo. Con rapidez.

Los dos hermanos menores de Blaise quieren jugar sus juegos. Les encanta jugar lo que ellos llaman batalla de mini-hombres: un juego de soldado de pl√°stico, pirata, esqueleto de guerra revolucionario con barreras de palitos de helado y petos de Lincoln Log. Las reglas son complejas e incomprensibles para cualquier persona mayor de diez a√Īos.

Pero inevitablemente, algo saldr√° mal, y uno de sus hermanos se echar√° a llorar y saldr√° corriendo de la habitaci√≥n llorando. Es el ni√Īo de seis a√Īos tan a menudo como el ni√Īo de cuatro a√Īos que llora. Piden jugar y luego, de acuerdo con las leyes de los soldados azules de pl√°stico, hacen trampa. Le queda un campo vac√≠o de mini-muchachos y Lincoln Logs dispersos y el conocimiento de que √©l solo tiene que limpiarlo.

Porque ser el mayor significa ser el jefe de limpieza. Cuando nos hartamos de todos los sables de luz en la sala de estar, espadas en el piso del ba√Īo, bloques alineados en el pasillo y montones de cosas en su habitaci√≥n, y gritamos alguna variaci√≥n sobre “LIMPIAR√ĀS ESTO O LO HAR√Č, Y TRAER√Č UNA BOLSA DE BASURA”, la limpieza recae principalmente en los hombros de Blaise.

No queremos que eso suceda, por supuesto, pero sus hermanos son más jóvenes. Comienzan con buenas intenciones, pero se convierten en jugar con los juguetes en lugar de guardarlos. Así que Blaise limpia, y chillan y juegan y nunca hacen nada a menos que los protejamos como sargentos de taladro parentales.

“No me gustan mucho August y Simon cuando tenemos que limpiar”, dice Blaise. No mierda A m√≠ tampoco me gustar√≠a.

Lo mismo me sucedi√≥ cuando era ni√Īo. Mi padre me culp√≥ por una habitaci√≥n desordenada compartida durante a√Īos. Protest√© porque mi hermana ten√≠a la culpa. Una y otra vez. Los gritos continuaron. Mi hermana sonri√≥ angelicalmente detr√°s de √©l. Cuando me mud√© a la habitaci√≥n del √°tico, la habitaci√≥n qued√≥ desordenada y la m√≠a se mantuvo limpia. En realidad se disculp√≥.

Cuando eres el mayor, te corresponden obligaciones y responsabilidades adicionales, pero sin los beneficios de ser peque√Īo. Blaise ve que sus hermanos reciben abrazos adicionales: ambos son peque√Īos para su edad, y los recojo regularmente. Los llevo alrededor. Tomo sus manos cuando cruzan el estacionamiento, pero se espera que me siga o que tome la mano de un hermano. Blaise no puede viajar en el carro. A Blaise ya no le leen mucho los libros, ahora que puede leerse solo.

Oh, Blaise se abraza y ama mucho, pero es diferente. No se mete en nuestra cama por la noche. Pero √©l es un ni√Īo f√≠sico, y s√© que extra√Īa el contacto f√≠sico de sus a√Īos m√°s j√≥venes. √Čl habl√≥ sobre estar envuelto en un beb√© el otro d√≠a: “No recuerdo c√≥mo se sinti√≥”, dijo con nostalgia, “pero se sinti√≥ bien”. Mi coraz√≥n se parti√≥ en varios miles de pedazos.

Tratamos de hacer las paces con √©l. Lo incluimos en m√°s actividades para adultos. Trat√© de que me ayudara a entrenar a mi pastor alem√°n, pero no tuvo la paciencia. As√≠ que ahora que quiere aprender a coser, estamos haciendo una colcha de retazos, cuadrado por cuadrado. Le compro libros para ni√Īos grandes sin fotos que sus hermanos no robar√°n ni destrozar√°n. Le damos videojuegos que sus hermanos encontrar√°n aburridos. Lo dejamos ver programas de televisi√≥n. que los m√°s j√≥venes odian totalmente. Tratamos de darle peque√Īos obsequios del mundo adulto, peque√Īas cosas para compensar sus dificultades.

Trabajamos duro para darle peque√Īos extras. Porque es dif√≠cil ser el m√°s viejo. Y si queremos apreciar y amar plenamente a nuestros hijos mayores, para conocerlos por completo, debemos recordar eso. Para recordar sus luchas. Para verlos y conocerlos y amarlos a trav√©s de √©l. Es una gran parte de quienes son. Es una gran parte de en qui√©n se convertir√°n. No lo cambiar√≠amos, no cambiar√≠amos √©l – para nada, y parte de √©l es donde est√° en su orden de nacimiento. Pero mientras lamentamos que el ni√Īo del medio se haya perdido y que el beb√© haya sido criado, el mayor se pierde en la confusi√≥n.

Pero este fue el ni√Īo que me hizo madre. Este fue el ni√Īo que, despu√©s de d√≠as de trabajo de parto, sali√≥ disparado de repente a las manos de su OB con un grito de sorpresa. Lo am√© tan pronto como lo vi, este ni√Īo, el mayor, el que cambi√≥ mi vida. Y es dif√≠cil estar donde est√°. Intento honrar eso, como honr√© ese primer grito, ese primer abrazo. Ser el mayor a veces apesta. Y nosotros, como padres, especialmente como padres que pueden haber sido los hijos mayores, debemos recordar eso.