No convierta los hitos de su bebé en una competencia

No convierta los hitos de su bebé en una competencia

Mi primer hijo lleg√≥ dos d√≠as despu√©s de su fecha de parto, pero lleg√≥ temprano en cada otro hito. Se cort√≥ el primer diente a los tres meses y rod√≥, se sent√≥, tir√≥ y se arrastr√≥ a los seis meses. No tard√≥ mucho en comenzar a caminar por la casa con un juguete de empuje. La anim√© felizmente porque hab√≠a algo irresistiblemente adorable en ver a un humano peque√Īo, calvo, erguido y de crucero de habitaci√≥n en habitaci√≥n. Cuando ten√≠a nueve meses de edad, no necesitaba aguantar m√°s y era una caminante independiente.

Debo admitir que estaba bastante satisfecho con su logro. Mi bebé era claramente superior a todos los bebés y estaba en camino a la grandeza atlética. Esperaba que todos estuvieran impresionados con mi genio coordinado. Yo era un idiota

Yo, como muchos padres primerizos, puse demasiada importancia en estos hitos del primer a√Īo con mi primera hija. Comenz√≥ con sus estad√≠sticas al nacer. Su peso, longitud y tama√Īo de la cabeza la pusieron en ciertos percentiles y trat√© esos n√ļmeros como si determinaran su futuro financiero, inteligencia emocional o felicidad. Pero, ¬Ņpor qu√© demonios me importaba que la cabeza de mi hijo la pusiera en el percentil 80 para el tama√Īo de la cabeza en los reci√©n nacidos?

Debido a que estaba atrapado en la creencia de que para que mi hija estuviera sana, ten√≠a que estar en lo m√°s alto de una tabla que apenas entend√≠a. Hice esto porque la crianza de los hijos es aterradora, y hacerlo mejor que sus compa√Īeros parec√≠a la √ļnica forma en que pod√≠a decirme que estaba bien, que yo estaba bien. Necesitaba estar segura de que de alguna manera estaba haciendo un buen trabajo como madre, y comparar su desarrollo con lo que se consideraba “normal” parec√≠a ser la √ļnica forma de obtener la validaci√≥n. Y como mi hija caminaba mucho antes que sus amigos en la guarder√≠a, parec√≠a obvio que mi hija no era simplemente normal, era extraordinaria.

Lo que ella era, simplemente, estaba en un extremo de una gran variedad de “normal” para el desarrollo de la primera infancia.

La Organizaci√≥n Mundial de la Salud inform√≥ sobre ventanas de hitos motores logrados en ni√Īos. En promedio, los ni√Īos comienzan a caminar a un a√Īo de edad. Sin embargo, los primeros caminantes eran m√≥viles a los ocho meses y los que caminaban tarde estaban de pie a los 18 meses. Es un per√≠odo de tiempo muy grande, y para algunos preocupante, para una habilidad que los padres esperan, alientan y luego presumen. Cuando mi hija caminaba a los nueve meses, era tan “normal” como una ni√Īa que daba sus primeros pasos a los 18 meses. Su habilidad para sentarse y gatear temprano tampoco la hac√≠a especial; algunos ni√Īos nunca gatean, o lo hacen con su propio estilo √ļnico. Y aunque a los padres les gusta alardear de algo que la mayor√≠a de nosotros hacemos todos los d√≠as sin pensarlo mucho, caminar temprano no crea una ventaja competitiva sobre los ni√Īos que caminan tarde.

Un estudio realizado por la Swiss National Science Foundation (SNSF) concluy√≥ que un ni√Īo no ser√° m√°s inteligente ni estar√° m√°s coordinado si camina temprano. Y para cuando los ni√Īos comienzan la escuela, el campo de juego est√° nivelado. No se encontr√≥ correlaci√≥n entre la edad a la que los ni√Īos pod√≠an sentarse y caminar y su “desempe√Īo en las pruebas de inteligencia y motrices entre los siete y los dieciocho a√Īos”.

Padres que compiten con cochecitos de bebé Malte Mueller / Getty

Es importante reconocer que necesitamos reevaluar lo que es t√≠pico cuando se trata de llamar a un ni√Īo sano o “normal”. Es posible que algunos ni√Īos nunca cumplan ciertos hitos o los logren de maneras que se consideran ‚Äėnormales seg√ļn los est√°ndares principales, pero eso no significa que estos ni√Īos no sean saludables o normales.

Un ni√Īo nunca puede caminar o hablar. Un ni√Īo puede tener dificultades con las habilidades motoras finas o tener retrasos en otras √°reas del desarrollo cognitivo, pero eso no deber√≠a indicar que algo est√° inherentemente mal con el ni√Īo. No deber√≠amos hacer que sea m√°s dif√≠cil para un ni√Īo navegar en un mundo preparado para el desarrollo “normal” descontando sus habilidades mediante la comparaci√≥n con las tablas de crecimiento y desarrollo estandarizadas. Y ciertamente nunca deber√≠amos considerar a los padres negligentes o desinformados si sus hijos parecen estar rezagados detr√°s de la manada, o gateando en lugar de caminar.

Sin embargo, qued√© atrapado en ser un padre jactancioso como si las habilidades motoras de mi hija fueran alg√ļn tipo de testimonio de mi crianza. Sus dientes solo hac√≠an que la lactancia materna fuera m√°s inc√≥moda y su movilidad significaba que estaba m√°s metida en toda la casa. El momento de estos primeros no tuvo nada que ver conmigo. Pero cuando sus hermanos gemelos nacieron dos a√Īos despu√©s, me preocup√© cuando no caminaron hasta que cumplieron un a√Īo, incluso me preocup√© cuando uno de mis gemelos camin√≥ antes que el otro. Mis tres hijos son atl√©ticos, pero mi hija mayor y mi primer andador son los menos coordinados de los tres, y mi √ļltimo andador tiene el mayor control corporal y conciencia espacial.

La crianza de los hijos es un evento muy extra√Īo. El deseo y la necesidad primarios de tener un hijo es una oleada qu√≠mica incontrolable que es dif√≠cil de explicar; creemos que sabemos lo que queremos y para lo que nos encontramos, pero nada puede prepararlo para el desamor y orgullo desgarrador que acompa√Īa a la crianza de un hijo. El deseo de ser padre se siente casi engre√≠do y ego√≠sta de alguna manera; El papel real de la paternidad se siente como el papel m√°s desinteresado que jam√°s tendremos.

Es f√°cil quedar atrapado en los hitos que parecen guiarnos y tranquilizarnos, pero no convirtamos el logro de estos hitos en una competencia. Est√° bien confiar en sus habilidades de crianza si su hijo parece estar retrasado o m√°s lento que sus compa√Īeros. Si tiene dudas, hable con su pediatra. Si el tuyo es como el m√≠o, quiz√°s te recuerden que te relajes. Te estoy recordando que no seas tan presumido.