Nos est√°bamos volviendo demasiado centrados en la pantalla, as√≠ que ahora tenemos “No hay zonas telef√≥nicas” en nuestra casa

Nos estábamos volviendo demasiado centrados en la pantalla, así que ahora tenemos

Tener dos preadolescentes, una adolescente y una mam√° amante de las redes sociales (ese soy yo) en nuestra casa me ha obligado a hacer algo por nuestro propio bien. Ahora tenemos “zonas sin tel√©fono” y las necesitamos desesperadamente, incluido yo mismo. Se sabe que uso la excusa de que estoy trabajando, y es cierto la mayor√≠a de las veces. Mi oficina est√° realmente en mi tel√©fono, pero tambi√©n me dejo llevar por cosas que no son de trabajo de manera regular, y a menudo tengo momentos en los que busco mi dispositivo para verificar algo, incluso si no s√© qu√© es. En realidad estoy buscando.

Me di cuenta de que estoy buscando una gratificaci√≥n instant√°nea, un escape o alg√ļn tipo de emoci√≥n que se me presentar√° a trav√©s de una publicaci√≥n de Instagram o Facebook, y realmente deber√≠a estar haciendo algo m√°s valioso con mi tiempo.

Tengo casi 42 a√Īos y necesito l√≠mites cuando se trata de mi tel√©fono y el tiempo de pantalla. Entonces, si es cierto para m√≠, es mejor que creas que mis hijos lo necesitan a√ļn m√°s que yo. Para ellos, la estimulaci√≥n constante se siente bien, para ellos es una cura para el aburrimiento y una forma de mantenerse conectado con sus compa√Īeros, pero tambi√©n veo que algo m√°s les sucede a mis tres hijos de 10,11 y 13 a√Īos: no saben cu√°ndo decir suficiente es suficiente y darse cuenta de que necesitan encontrar una manera m√°s saludable de pasar su tiempo.

Parecen sufrir abstinencia y sentirse ansiosos. Piensan que necesitan ver todo lo que sucede en su mundo virtual todo el tiempo porque no quieren perderse nada. Ha comenzado a dar forma a sus estados de √°nimo. Cuando les digo que se les acab√≥ el tiempo, se sabe que se ponen malhumorados y act√ļan como tontos. Y claro, quitarles sus dispositivos por per√≠odos m√°s largos si no pueden dejarlos y pasar a lo siguiente (sin actuar como si hubieran sido pose√≠dos por demonios) ha frenado parte de ese comportamiento, pero sigue siendo una constante lucha para lograr que busquen entretenimiento en otro lugar: ir a jugar al bosque, hacer un proyecto de arte o disfrutar de un simple viaje en autom√≥vil sin una pantalla en la cara.

Y para ser sincero, me da miedo.

Me temo que nuestros hijos est√°n tan acostumbrados a obtener esta soluci√≥n r√°pida para llenar un abismo profundo que creen que tienen sin ella, que puede dictar c√≥mo se sienten acerca de s√≠ mismos. S√© que me ha pasado. Me hace sentir tonto admitir esto, pero es cierto: “¬°Mira! ¬°Obtuve un mont√≥n de Me gusta en esa publicaci√≥n! o “Jenny no ha devuelto mi mensaje de texto. ¬ŅEst√° enojada conmigo?

Estamos perdiendo de vista tantas cosas que este mundo tiene para ofrecer porque estamos tan acostumbrados a ser servidores de nuestra electrónica. Sé que cuando tengo mi teléfono frente a mi cara durante demasiado tiempo, parece que me pierdo en él. El tiempo pasa volando y no puedo concentrarme en nada más. Honestamente, a veces, empiezo a sentirme un poco deprimido y ni siquiera sé por qué. Si esto me está sucediendo a mí, un adulto maduro, saludable y feliz, entonces solo puedo imaginar que tiene un efecto similar en las mentes en desarrollo de mis hijos.

Por lo tanto, tener ciertos momentos del d√≠a en que no se permite absolutamente nada de electr√≥nica parece ser la forma m√°s f√°cil de lidiar con esto en nuestra familia, especialmente si hacemos estas “zonas sin tel√©fono” juntas al mismo tiempo. Si no establezco estas reglas para toda mi familia, es demasiado f√°cil para nosotros pasar horas siendo zombis tecnol√≥gicos sedentarios y no viviendo la vida al m√°ximo. Es mucho m√°s f√°cil de administrar cuando establezco l√≠mites. Hay horarios y lugares establecidos para nuestros tel√©fonos, y horarios y lugares donde est√°n estrictamente prohibidos.

Los dispositivos definitivamente no están invitados a la mesa. Si veo un teléfono durante la cena, me pertenecerá por unos días. No solo es grosero, también es innecesario. Hay pocas cosas que no pueden esperar hasta después de la cena cuando eres un adolescente. Coma, hable con sus hermanos, disfrute de su entorno, respire profundamente y reflexione sobre su día. La misma regla se aplica si estamos en un restaurante.

La hora de acostarse es otro gran no-no. No permito que mis hijos traigan sus tel√©fonos a la cama porque necesitan dormir. Todav√≠a est√°n creciendo y desarroll√°ndose. Deben descansar bien para funcionar correctamente en la escuela todos los d√≠as. Me niego a dejar que su afici√≥n por el iPhone altere sus patrones de sue√Īo y los convierta en idiotas privados de sue√Īo.

Y como no soy hip√≥crita, tambi√©n dej√© de hacerlo. Fue lo √ļltimo que mir√© antes de quedarme dormido y lo primero que recog√≠ antes de levantarme de la cama. No pod√≠a soportar tenerlo sentado en mi mesa auxiliar y no levantarlo para ver lo que me hab√≠a perdido durante la noche. ¬ŅY adivina qu√©? Nunca me perd√≠ nada, excepto algo de descanso y relajaci√≥n muy necesarios.

¬ŅY reuniones familiares? Un gran gordo nop. Esos aparatos electr√≥nicos se quedan en el auto. He visto a mis hijos muchas veces que no juegan con sus primos o no se relacionan con su familia durante la cena de Acci√≥n de Gracias porque les dejo llevar sus tel√©fonos a la casa de otra persona pensando que la conversaci√≥n y la buena comida los distraer√≠a, solo para ver que no pod√≠an No parece separarse de Snapchat o Minecraft.

Nunca pens√© que los escabullir√≠an a la mesa y fingir√≠an que no se sent√≠an bien y bajaron la cabeza al lado de su plato fingiendo estar mirando al piso porque “solo necesitan un minuto” cuando en realidad estaban desplaz√°ndose en lugar de disfrutando de las famosas galletas de la abuela. Diablos no.

La verdad es que si permitiera a mis hijos (y a m√≠ mismo) salir a un mundo virtual hasta la hora de acostarse todos los d√≠as, probablemente lo har√≠an (la mayor√≠a de los d√≠as), y es incre√≠blemente triste. No es lo que quiero para ellos, y no es lo que quiero para m√≠. Creo en dejar que mis hijos expresen su individualidad, y aliento su autonom√≠a, pero hay otras ocasiones en que siento que necesito trazar la l√≠nea para su propia salud y bienestar. √Čste es uno de esos momentos.

La tecnolog√≠a no va a desaparecer, por lo que es nuestro trabajo ense√Īar a nuestros hijos los l√≠mites de sus dispositivos favoritos. S√≠, tenemos d√≠as en los que les dejamos salir con m√°s porque estamos ocupados, abrumados o tenemos un caso grave de diarrea y necesitamos que est√©n ocupados, pero he notado que cuanto m√°s limito su tiempo de pantalla y hago cumplir lo razonable reglas que he establecido, y lo hacemos juntos como familia, cuanto m√°s mis hijos puedan salir de la bruma impregnada de tecnolog√≠a y prestar atenci√≥n a las cosas buenas de la vida, como un buen descanso nocturno y vacaciones familiares .