Nuestros adolescentes tienen mucho que ense√Īarnos

Nuestros adolescentes tienen mucho que ense√Īarnos

Queridas adolescentes en la piscina:

No te preocupes, este no ser√° uno de aquellos letras. Ya sabes, el tipo, un adulto bien intencionado y sabio escribe con un encogimiento de hombros tratando de ser √ļtil sobre c√≥mo debes dejar de hacer esto o cambiar eso. Por lo general, tiene algo que ver con tus elecciones de ropa o tus h√°bitos de toma de selfies o protocolos de coqueteo. Cr√©eme, estoy tan harto de esas “cartas” como t√ļ.

Puede que no me recuerdes, pero nos conocimos en la piscina p√ļblica la semana pasada. Uso la palabra “conoc√≠” libremente porque nunca aprend√≠ tus nombres, y t√ļ no aprendiste el m√≠o. Me hab√≠a aventurado a la inmersi√≥n despu√©s de llegar a un acuerdo con mi hijo mayor. “Te bajas de la inmersi√≥n, mam√°, y yo har√© mi bola de ca√Ī√≥n maestra”, propuso. No hay problema, Pens√©. ¬ŅCual es el problema?

Pero después de subir las escaleras y echar un vistazo al borde del agua, me di cuenta de lo que es el gran problema. ¡La inmersión alta es ALTA! ¡No puedo hacer esto! Pensé, pero me puse en la fila detrás de ti de todos modos.

La √ļltima vez que salt√© de una inmersi√≥n alta ten√≠a 18 a√Īos, un adolescente solo unos a√Īos mayor que t√ļ, pero muchos cambios en 20 a√Īos. El trampol√≠n parece m√°s alto; La ca√≠da parece m√°s lejos. Y las preocupaciones sobre un posible mal funcionamiento del traje de ba√Īo y lagrimeo en mi nariz y hacer una vergonzosa ca√≠da del vientre parecen mucho m√°s riesgosas.

“Siempre me toma algunos intentos antes de que realmente salte”, me dijo uno de ustedes. Luego camin√≥ hasta el final del tablero, se dio la vuelta y regres√≥. Caminaste hasta el final del tablero otra vez, esperaste, te diste la vuelta y volviste a caminar. Tal como lo hab√≠a predicho, despu√©s de algunos intentos falsos, camin√≥ hasta el final del tablero y salt√≥. Unos minutos m√°s tarde, volviste a la fila con tu amigo.

Algunos ni√Īos m√°s, en su mayor√≠a ni√Īos peque√Īos, de 8 y 9 a√Īos, saltaron del tablero. Esperaste mientras yo sub√≠a al tablero, luego te bajaste y caminaste hasta el final de la l√≠nea nuevamente. Algunos de los ni√Īos me dijeron lo divertido que era y c√≥mo no duele y c√≥mo realmente no da miedo. Los dos esperaron en l√≠nea, anim√°ndose mutuamente cuando uno de ustedes se prepar√≥ para saltar.

Finalmente fue mi turno nuevamente. Caminé hasta la mitad del tablero y miré hacia abajo. No, no puedo hacerlo, Pensé.

Durante 20 minutos, me par√© en la plataforma de concreto que rodea el trampol√≠n y los vi a los dos, junto con los otros ni√Īos, saltar. Durante 20 minutos, trat√© de reunir el coraje para saltar con charlas internas. Me record√© a m√≠ mismo que puedo hacer cosas dif√≠ciles. He hecho cosas dif√≠ciles. Record√© algunas de las palabras que escrib√≠ sobre saltar y superar el miedo. Me dije a m√≠ mismo que ser√≠a un buen ejemplo para mis hijos acerca de ser valiente y arriesgarse y probar cosas nuevas.

Pisé el tablero e intenté saltar, intenté ser valiente, no menos de cinco veces. Y cada vez que ofreció palabras de consejo y aliento. Esperaste pacientemente mientras yo caminaba hasta la mitad del tablero, hiciste una pausa y luego volviste a salir del tablero.

“Est√° bien”, dijo uno de ustedes. ‚ÄúYo tambi√©n me asusto. Pero despu√©s de saltar, es divertido “.

“Simplemente no mires hacia abajo”, dijo tu amigo. “Mira a los √°rboles en su lugar”.

“Es como volar”, observ√≥ uno de ustedes. Coment√© sobre la idoneidad de la canci√≥n que suena en el altavoz: Ca√≠da libre’ por Tom Petty, y te re√≠ste.

Me subí al tablero, caminé hasta la mitad, luego di otro paso y otro paso. Seguí tu consejo y miré los árboles. Y luego miré hacia abajo. Me di vuelta y salí del tablero.

“¬°Agh!” los ni√Īos m√°s peque√Īos gru√Īeron.

“Hoy no, ni√Īos”, les dije a todos. “Lo siento. Quiz√°s la pr√≥xima vez.”

Y luego uno de ustedes me mir√≥ directamente a los ojos y, con una firme gentileza, dijo: ‚ÄúLo lamentar√°s si te vas hoy y no saltas. Te arepentir√°s.”

“Lo s√©”, susurr√©. “Tienes raz√≥n.”

Dos minutos después, cuando era mi turno, caminé hasta el final del tablero. Miré a los árboles y salté. Escuché los vítores antes de tocar el agua.

“¬°Buen trabajo!” me llamaste desde lo alto de la plataforma.

“¬°Gracias!” Grit√© de vuelta. Gracias.

Unos minutos despu√©s, pasaste junto a m√≠ y grit√©: ‚Äú¬°Gracias chicas! ¬°Gracias!” Pero te re√≠as de algo de lo que las adolescentes se re√≠an y no me escuchabas. Trat√© de seguirte con mis ojos para ver si estabas con tus padres, pero lo dudaba. Eres demasiado viejo para necesitar o querer padres contigo en la piscina. Y luego mi hijo menor quer√≠a tomar un refrigerio y luego mi hijo mayor tambi√©n lo hizo, y ya eran las 3:00 y ten√≠amos que irnos pronto, y nunca te volv√≠ a ver esa tarde.

Mientras caminaba hacia el mostrador de refrigerios, mi amigo se volvi√≥ hacia m√≠ y brome√≥: “Espero que escribas algo sobre saltar pronto de la inmersi√≥n”. Me re√≠. Y al considerar lo que podr√≠a escribir, inmediatamente pens√© en ustedes dos.

Claro, podría escribir sobre hacer cosas difíciles. Podría escribir sobre cómo es importante que nuestros hijos sepan que nosotros también nos asustamos. Podría escribir sobre el miedo y los obstáculos y saltar al fondo. Podría escribir sobre todas esas cosas. He escrito sobre esas cosas y continuaré escribiendo sobre esas cosas porque son importantes. Pero hoy, ahora mismo, de lo que realmente quiero escribir es de dos adolescentes extraordinarias.

Se ha escrito mucho sobre los adolescentes en estos d√≠as, y sobre todo las chicas j√≥venes. Hay quejas sobre la sobre-sexualizaci√≥n de las j√≥venes por parte de los minoristas que venden sostenes de entrenamiento acolchados y pantalones cortos demasiado cortos. Hay varias discusiones sobre sus elecciones de ropa. (¬ŅEsas blusas y bikinis y pantalones cortos muy cortos son escandalosas o empoderadoras?) Hay publicaciones de blog virales que averg√ľenzan p√ļblicamente a las chicas de secundaria por coquetear. jadeo, coqueteando! – en la piscina. Y est√° la mirada colectiva sobre su obsesi√≥n con los selfies, Instagram y las redes sociales.

Nosotros, como padres, tratamos de ense√Īar a nuestros hijos a ser fuertes, seguros y seguros de s√≠ mismos. Te decimos que seas amable y valiente. Te ense√Īamos a ser fuerte y luchar duro. Te decimos que eres hermosa, digna y valorada. Te ense√Īamos a respetar tus cuerpos y exigir respeto a cambio. Te ense√Īamos c√≥mo amarte a ti mismo, a pesar del hecho de que vivimos en un mundo que no siempre te amar√°, con la esperanza de que te conviertas en mujeres y hombres buenos, amables y seguros. Nosotros te ense√Īamos

Pero lo que olvidamos es que hay mucho t√ļ ense√Īar nosotros. Nos recuerdas c√≥mo es ser valiente, si no intr√©pido. Nos insta a tomar riesgos y saltar. Nos dice que todo estar√° bien si no miramos hacia abajo. Nos dices que saltar es como volar, despu√©s de todo. Nos recuerdas que nosotros tambi√©n cometimos errores y, a veces, actuamos tontamente. Muy tontamente. Nos ense√Īas la importancia de las segundas oportunidades y el perd√≥n. Nos ense√Īas a ser pacientes y tenaces, gentiles y resistentes, suaves y fuertes. Nos ense√Īas a saltar.

Nos esforzamos por dar un buen ejemplo, ense√Īarle lo que necesita saber, guiarlo en su camino desde la infancia hasta la adolescencia y hasta la edad adulta. Nos gusta pensar que nuestra experiencia nos ha brindado sabidur√≠a. Y en muchos sentidos, lo ha hecho. He estado all√≠, hecho eso, nos decimos a nosotros mismos.

Pero lo que olvidamos es que nosotros no tienes todas las respuestas y que est√°s en este viaje por la vida con nosotros, no detr√°s de nosotros. Todos estamos aprendiendo a medida que avanzamos. Hay tanto que podemos aprender de usted, ya sea que usted sea nuestra hija o nuestra sobrina o una adolescente que conocemos en la piscina.

Así que sigue saltando al fondo. Sigue haciendo lo tuyo. Sigue aprendiendo y creciendo.

Porque estamos aprendiendo y creciendo junto a ti.