Pedo y caca eran mis mayores temores de parto, hasta que golpeó el PPD

Pedo y caca eran mis mayores temores de parto, hasta que golpeó el PPD

Advertencia de activación: depresión posparto, ideación suicida

“¬°Entra al ba√Īo y abre el agua!” Le grit√© a mi desconcertado esposo desde la cama de un hospital sobre una barriga bulbosa atada con el√°stico y un monitor, como un pavo regordete atado con una cuerda.

“Podr√≠a pasar gas o caca cuando empujo y no quiero que me escuches”.

Despu√©s de a√Īos de tratar de concebir, pruebas, inyecciones, expectativas y decepciones, meses de crecimiento y dolor, d√≠as de contracciones y horas de empuje, la criatura dentro estaba demasiado ajustada en la familiaridad de mi √ļtero, no quer√≠a moverse. Sin embargo, de alguna manera, romper el viento frente a alguien, incluso el padre de esta peque√Īa forma de vida, o cagar en otro lugar que no fuera el inodoro, todav√≠a estaba en mi lista de ansiedad.

El m√©dico de guardia dijo que era hora de sacar al beb√©. En unos momentos las cosas estaban en movimiento. Estaba sorprendentemente tranquilo acerca de cambiar al modo de ces√°rea. Estar preocupado por la idea de la flatulencia p√ļblica y la seguridad de mi beb√©, me impidi√≥ pensar en el hecho de que pronto me ver√≠an desnudo y destrozado con una sala llena de extra√Īos que miraban y se agolpaban alrededor de mi cuerpo desnudo. De alguna manera, la situaci√≥n era manejable, es decir, hasta que mi cuerpo comenz√≥ a adormecerse.

Cortesía de Danielle Hark.

De repente, no pude moverme. Empec√© a inundarme, el p√°nico apretando garras afiladas alrededor de mis pulmones. Tal vez porque vi a mi padre declinar de la ELA, su cuerpo atrofiado no pudo trabajar mientras su mente a√ļn estaba intacta. O tal vez desde que fui drogada y agredida cuando era joven, o las otras veces que fui retenida y me sent√≠ atrapada e indefensa.

Una vez m√°s, ya no ten√≠a el control de mi cuerpo o funciones. Not√© que todav√≠a pod√≠a sentir mis dedos de los pies, as√≠ que comenc√© a concentrarme en inhalar y exhalar, y meneaba lo que pronto llamar√≠a “peque√Īos cerditos”.

Cuando la peque√Īa, h√ļmeda y retorcida ni√Īa fue sacada de mis costuras rojas de carne, fue doblada por la mitad con su torso sobresaliendo, como si se estirara para una clase de yoga o se sentara y se estirara en la E.P. Me la entregaron con manos manchadas de tinta y grandes mejillas y labios rosados. Lo primero que hizo fue sacarme su peque√Īa lengua y frotar su nariz como un conejito. Saqu√© la lengua hacia atr√°s, marcando nuestro primer intercambio inal√°mbrico. Mis ojos rojos brillaban con l√°grimas contenidas e incredulidad. Las garras de p√°nico se aflojaron y apretaron mientras oscilaba entre la adoraci√≥n y el miedo.

Cortesía de Danielle Hark.

Cuando el viejo canto familiar de la depresión comenzó a balancear mi cuerpo lleno de leche y lleno de bultos, sentí el peso de la culpa en mi pecho. La culpa que los medicamentos me impidieron alimentarla con el pecho por mucho tiempo, la culpa por traerla a este mundo y darle una mala madre, la culpa por tener que obligarme a sonreír, la culpa por la culpa.

Me convertí en un perezoso cubierto de saliva en las semanas y meses que siguieron. Mi discurso y movimientos se ralentizaron; Me sentí insensible y desapegado. Pensé que el baby blues duró algunas semanas, pero a los seis meses estaba llorando sin parar y no quería dejar la manta de seguridad de mi casa. Tenía un bebé hermoso que constantemente sentía que estaba fallando.

No era la madre que quer√≠a ser, la madre que vi en las comedias. No era Carol Brady o Claire Huxtable, cuidando a ni√Īos mientras trabajaba, todos con cabello perfectamente peinado y sonrisas. Ciertamente no era Samatha Stevens, con una nariz m√°gica cuya contracci√≥n resolvi√≥ todos los problemas. No tomaba paseos diarios por el parque, en vestidos (o blazers con hombreras grandes), ni iba a grupos y clases de mami. Ella merec√≠a una mejor madre.

Durante el a√Īo siguiente, mis luchas pasaron de la melancol√≠a y el malestar a pensar regularmente en las razones por las que deber√≠a terminar con mi vida. Cuando la terapia y la medicaci√≥n no fueron suficientes, acept√© ir a un hospital para poder seguir con vida para mi hija, a pesar de que pens√© que estaba mejor sin m√≠. Me hab√≠a comprometido con ella, incluso antes de que ella naciera, as√≠ que iba a intentar cualquier cosa para escapar de la oscuridad, incluso si eso significaba dejarla por un mes.

Cortesía de Danielle Hark.

Fui liberado dos semanas antes de su cumplea√Īos. Todav√≠a me estaba adaptando a nuevos medicamentos y luchando con emociones encontradas, pero lentamente me estaba conectando con mi hija de nuevas maneras. R√°pidamente organic√© una fiesta de t√© musical para hacer especial su cumplea√Īos. Le compr√© un tut√ļ rosa brillante y pastelitos de Minnie Mouse. La vida avanzaba. Estaba aprendiendo que pod√≠a enfrentar desaf√≠os y tambi√©n estar presente para mi hija. Que pod√≠a sonre√≠r cuando ella sacaba la lengua o meneaba los dedos de los pies. Que pod√≠a re√≠r cuando ella “tocaba” o ten√≠a “popopsplosions” en el cambiador, y que tambi√©n estaba bien no sonre√≠r a veces. Que es importante ser mi yo aut√©ntico, incluso si eso me convierte en la madre rara a veces, la madre triste o la madre loca que la averg√ľenza frente a sus amigos.

Nunca iba a ser una madre perfecta. No hay tal cosa. Creo que las expectativas deben cambiar y la transparencia. Necesitamos compartir nuestra basura, literal y figurativamente, para saber lo que podr√≠a venir y no sentirnos avergonzados. Las madres a veces pasan gases y caca sobre la mesa, al igual que los beb√©s. Es un hecho y debe celebrarse como parte del proceso de parto, no temer ni causar verg√ľenza. Las madres a veces se deprimen y tienen problemas para funcionar o conectarse. Est√° bien hablar sobre ello y obtener ayuda.

Deber√≠amos estar gritando estas cosas desde los tejados, sin guardar silencio. ‚ÄúNac√≠ un humano. Puede que me haya cagado en el proceso, o me haya jodido emocional y f√≠sicamente. Es posible que tenga cicatrices y sangre, orina y leche goteadas, pero vale la pena. Cre√© vida y basura, ¬°eso es incre√≠ble! “