Pens√© “Nadie muere en el parto”, hasta que casi lo hice

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Ces√°rea de emergencia. Dos transfusiones de sangre. Shock s√©ptico. Falla org√°nica multisistema. Di√°lisis de emergencia, y siete agud√≠simo d√≠as despu√©s de mi hijo reci√©n nacido m√°s tarde, me di cuenta de lo ingenuo que era al pensar que “ya nadie muere durante el parto”.

Fui ingresada en el hospital a las 39 semanas de gestación. Lo que se suponía que era un momento emocionante se convirtió en una pesadilla viviente cuando aumenté la fiebre de 103 grados de la nada. Alrededor de la medianoche, comencé a temblar sin control. Mi médico se apresuró y ordenó un electrocardiograma stat, porque mi pulso se había disparado a 200. Mi hijo comenzó a mostrar signos de sufrimiento fetal y su ritmo cardíaco comenzó a disminuir rápidamente.

Mi médico rápidamente ordenó una cesárea de emergencia. Recuerdo temblar al intentar firmar el papeleo, ya que literalmente corriendo yo, en mi cama de hospital, al quirófano. Mi esposo, Billy, corrió hacia el otro lado para ir a fregarse, pero nunca regresaron para ir a buscarlo.

Todos gritaban cuando llegamos a la sala de operaciones. Instrumentos sonando, cinta de pl√°stico desenredando, todo. La doctora pregunt√≥ “¬Ņpuedes sentir esto?” Mientras me empujaba con el bistur√≠ y comenz√≥ mi incisi√≥n. Estaba llorando en silencio y dici√©ndome a m√≠ misma que no me asustara, pero estaba sola y mi beb√© nonato estaba en serios problemas.

A la 1:04 am (seg√ļn me dicen), sent√≠ que el m√©dico me sacaba a mi beb√©. Esper√© escuchar a mi beb√© llorar. Esper√© y esper√©. Ese momento nunca me pas√≥. No hubo llanto. No hab√≠a beb√© a la vista. Empec√© a entrar en p√°nico. Le pregunt√© en voz baja: “¬ŅEst√° bien?” El silencio fue la respuesta que recib√≠. Empec√© a gritar. “¬ŅEst√° vivo mi beb√©? Finalmente, alguien habl√≥ y dijo “Est√°n trabajando en ello”.

YDL / Getty

Empec√© a sangrar. Escuch√© urgencia en las voces que operaban en m√≠. Estaban ladrando √≥rdenes de unidades de sangre. Escuch√© una voz decir que mi presi√≥n arterial era 60/0. Me sent√≠ desvanecerme. En este momento, pens√©: “Mi beb√© est√° muerto y ahora me estoy muriendo”.

Recib√≠ dos transfusiones de sangre antes de estar cerca del establo. Finalmente, permitieron que Billy entrara a la sala de operaciones. Describe que entr√≥ en la sala de operaciones por primera vez como “una escena de asesinato”, ya que tuvo que literalmente pisar charcos de mi sangre para alcanzarme.

Billy me dice que fue intubado, pero el beb√© EJ es ¬°viva! Enviaron un equipo de Seattle Children’s para transportarlo en ambulancia. EJ requiri√≥ enfriamiento para retrasar la progresi√≥n de cualquier posible da√Īo a un √≥rgano. Me dijeron que mi beb√© reci√©n nacido no respiraba por seis largos minutos.

Mi hermana y Billy fueron con EJ, y yo tom√© mi propia ambulancia hasta el hospital “hermana” en la calle. Cuando finalmente lleg√≥ mi madre, recibimos una visita del capell√°n. Me re√≠ y dije “¬Ņel capell√°n no viene solo cuando te est√°s muriendo?” No entend√≠ que todav√≠a estaba en estado cr√≠tico.

Me despert√≥ abruptamente el sonido de las alarmas y un mont√≥n de enfermeras en mi habitaci√≥n. Me arrojaron una m√°scara de ox√≠geno en la cara y luego todo se volvi√≥ un poco confuso. Le envi√© a Billy un mensaje de texto que dec√≠a: “Mis pulmones est√°n fallando, creo que me van a poner un respirador”. Lo √ļltimo que recuerdo es un equipo de m√©dicos que pululaban y dolor√≠an mientras insertaban un cat√©ter femoral y realizaban di√°lisis de emergencia.

Cuando despert√©, los m√©dicos nos dijeron que junto con la falla de mis pulmones, mis ri√Īones e h√≠gado tambi√©n hab√≠an fallado. Mi obstetra, Eve, apareci√≥ y se arrastr√≥ en mi cama de hospital conmigo y me abraz√≥ mientras lloramos juntos. Les ped√≠ a los mejores amigos de Billy, Eddie y Jack (que lleva el nombre de EJ), que entraran. Les rogu√© que me ayudaran a cuidar de EJ si no lo lograba. Poco despu√©s, mi hospital llam√≥ a Billy y a mi hermana que todav√≠a estaban en Seattle Children ‘s y les dijo que necesitaban llegar r√°pidamente para despedirse de m√≠. La di√°lisis me hab√≠a salvado la vida, pero no estaba fuera del bosque.

El dolor físico que estaba experimentando era nada comparado con el dolor emocional que estaba sufriendo. La primera vez que vi a mi hijo estaba en FaceTime. Sonreí, lloré y ansiaba sostenerlo en mis brazos. Mi familia me envió innumerables fotos, pero me mató saber que todos conocían a mi bebé antes que yo.

Mi hermana, Donna, tom√≥ hermosas fotos de EJ. Ella los ampli√≥ y los colg√≥ en la pared de mi hospital para poder verlo todos los d√≠as. Cada vez que entraba un nuevo trabajador del hospital, le dec√≠an: “Tu beb√© es tan hermoso, ¬Ņest√° aqu√≠?” y casi me rompo el llanto cuando ten√≠a que explicar que estaba en la UCIN en Children’s y que a√ļn no lo hab√≠a conocido.


Imagen tomada por Mayte Torres / Getty

En los pr√≥ximos d√≠as, mis recuentos de ri√Ī√≥n e h√≠gado comenzaron lentamente a normalizarse. Le rogu√© a mi equipo de atenci√≥n cada d√≠a que me dejara irme para poder ver a mi beb√©, pero todav√≠a estaba muy enfermo. Cada d√≠a me pongo un poco m√°s fuerte. Un d√≠a, pude caminar hacia la silla y visitar a mi familia en el sof√° y al d√≠a siguiente pude ir al ba√Īo solo. El d√≠a despu√©s de eso, la enfermera me dijo que pod√≠a quitarme el electrocardiograma ya que parec√≠a estable por un tiempo. Se sinti√≥ bien deshacerse de algunos de esos cables.

El 31 de agosto, me duch√© solo. Se sinti√≥ celestial! Not√© en la ducha que mis senos se sent√≠an muy pesados, pero simplemente me lo sacud√≠. Mi amiga Giulia vino a visitarme y me maquill√≥. Mi hermana, Jadey, tambi√©n estaba all√≠, saliendo conmigo. Se sinti√≥ bien tener algo de “tiempo de chicas”. Cuando Giulia se fue, le cont√© a Jadey sobre mi ducha y ella dijo con entusiasmo: “¬°Tal vez te entr√≥ la leche!” Cuando finalmente descubrimos el extractor manual, pude extraer unas onzas de leche materna hermosa e incre√≠ble. Mi cuerpo era finalmente ¬°trabajando! Tomamos la foto m√°s divertida de nosotros mismos en ese momento y atesorar√© esa foto para siempre.

M√°s tarde, estaba sentado en la silla cuando vi a Billy entrar a mi habitaci√≥n. El llevaba algo. Mi ¬°beb√©! Inmediatamente comenc√© a hiperventilar y a llorar incontrolablemente. Me trajo a mi precioso beb√©. Cuando coloc√≥ a EJ en mis brazos, sent√≠ una mezcla de alegr√≠a, amor, dolor, pena y alivio. Todo lo que hab√≠a soportado durante la semana pasada ahora val√≠a la pena. Apenas pod√≠a ver a trav√©s de mis l√°grimas mientras lo sosten√≠a. Sostuve a mi precioso ni√Īo tan fuerte como √©l se acurruc√≥ en m√≠. Sent√≠ que √©l sab√≠a que finalmente estaba con su mam√°.

Hab√≠a rogado a los m√©dicos que me dejaran ir esa noche, pero me dijeron que necesitaba quedarme uno m√°s. Jadey se qued√≥ conmigo y apenas dorm√≠. Billy y EJ vinieron a la ma√Īana siguiente despu√©s de la cita con el pediatra y todos esperamos ansiosamente a mi equipo de atenci√≥n. Alrededor del mediod√≠a, finalmente obtuve autorizaci√≥n para ir a casa. Mis m√©dicos dijeron que realmente deber√≠a permanecer all√≠ unos d√≠as m√°s, pero si promet√≠a ver al especialista en ri√Īones dentro de las 48 horas, podr√≠a ir. Por supuesto lo promet√≠. Hubiera vendido mi alma para salir de ese hospital. Cuando la enfermera me llev√≥ afuera, fue como si estuviera viendo el mundo por primera vez. Siempre recordar√© lo maravilloso que fue respirar aire fresco.

Cuando finalmente llegu√© a casa, me duch√© e intent√© quitarme todos los adhesivos y los malos recuerdos. Examin√© de cerca y delicadamente mi nuevo cuerpo. Yo era una persona diferente ahora. No solo ten√≠a cicatrices emocionales, sino que ahora ten√≠a estr√≠as y senos con fugas. Me cosieron de cadera a cadera con cicatrices intravenosas en ambas mu√Īecas, en ambos brazos, y ten√≠a una cicatriz grande en la ingle izquierda por un cat√©ter femoral. Ten√≠a cicatrices f√≠sicas tangibles en mi cuerpo que coincid√≠an con las de mi coraz√≥n. Cuando sal√≠ de la ducha, levant√© a mi peque√Īo beb√© y lo puse sobre mi pecho. Puse mi cabeza sobre su cabeza y sent√≠ sus peque√Īas respiraciones. Sent√≠ que estaba “en casa” otra vez, y todo iba a estar bien.

Con el tiempo, mis cicatrices se han desvanecido, pero a√ļn permanecen. En mis d√≠as dif√≠ciles, miro a EJ y recuerdo todo lo que hemos pasado y todo lo que hemos superado. Ese sentimiento de “volver a casa” vuelve a m√≠, un recordatorio de que todo estar√° bien. Me trae paz y somos milagros.