Por qué abandoné el castigo y comencé a hacer esto

Por qué abandoné el castigo y comencé a hacer esto

Hace un a√Īo, estaba al final de mi cuerda y recurr√≠ a un especialista en desarrollo infantil para que me ayudara. Mi hijo no estaba respondiendo a ninguna de los m√©todos habituales de crianza que se supon√≠a que funcionaban. Los tiempos muertos eran una broma, quitarle los privilegios no lo elimin√≥ por fases, no le importaba si solo ten√≠a su cama en su habitaci√≥n y no ten√≠a juguetes. ¬ŅEn cuanto a las nalgadas? ¬°Olv√≠dalo! Parec√≠a que no importaba lo que hiciera o cu√°n consistente fuera el l√≠mite, √©l empujar√≠a, gritar√≠a y pelear√≠a. Castigarlo incluso un poco era una receta para el desastre y pod√≠a hacer un berrinche violento durante m√°s de una hora. Todos se preguntaban si podr√≠a haber algo “malo” con √©l, y comenc√© a dudar de m√≠ mismo.

Entonces ped√≠ ayuda y el especialista en desarrollo vino a evaluarlo. En la primera visita, ella me dijo “no hay nada de qu√© preocuparse. Est√°s poniendo l√≠mites y est√°s mostrando empat√≠a, pero √©l es solo un ni√Īo peque√Īo con mucha energ√≠a. Solo sigue haciendo lo que est√°s haciendo e intenta abordar sus sentimientos primero y entonces establece el l√≠mite “.

As√≠ que lo hice. Funcion√≥ bien por un tiempo, hasta un mes despu√©s cuando saqu√© las pegatinas de Navidad para la ventana y le dej√© decorar. Le dije que necesitaba mantenerlos en la ventana porque ya no se pegar√≠an y su hermanita podr√≠a alcanzarlos. Pens√© que entend√≠a el l√≠mite y por qu√© estaba en su lugar. La mayor√≠a de los ni√Īos de cuatro a√Īos que hab√≠a cuidado ni√Īos en el pasado sab√≠an que no deb√≠an tocar cuando se les dec√≠a que no tocaran. Bueno, fui a guardar la ropa y regres√© para descubrir que hab√≠a sacado pegatinas de la ventana. Le dije: “Si eso vuelve a suceder, me los quitar√© a todos y los guardar√©”.

Pens√© que ser√≠a el final de todo. Regres√© de darle un ba√Īo al ni√Īo y √©l hab√≠a tirado m√°s pegatinas de la ventana. Empec√© a quit√°rmelos. Me grit√≥ que me odiaba. Le dije: “Escuch√© que est√°s molesto. S√© que quer√≠as jugar con las pegatinas, pero esto es lo que te dije que har√≠a si no pudieras dejar de tocarlas “.

Me arroj√≥ un libro de cart√≥n. Se perdi√≥ y golpe√≥ la ventana. La ventana se rompi√≥. Largas grietas de ara√Īa se extendieron desde donde ese peque√Īo libro simple lo hab√≠a golpeado, y en ese momento me sorprend√≠ hasta el fondo. Mi hijo de cuatro a√Īos acababa de romper una ventana con la fuerza de su ira.

Tenía que tomar una decisión. Pude hacer lo que mis padres me habrían hecho, pero realmente estaba tratando de evitar las nalgadas porque toda la investigación ha salido en su contra y, para ser honesto, simplemente no creo que funcione. Había azotado antes, pero siempre me sentí terrible por eso, y en ese momento en particular supe que mi deseo de azotar era más para liberar la ira. Sentí que había roto la ventana. No fue una buena idea.

Mi segunda opción fue respirar y obtener algo de espacio; y quizás algo de claridad antes de tomar medidas.

Eleg√≠ la opci√≥n B. Mi ni√Īo estaba parado a unos metros de m√≠, congelado en su lugar. Estaba aterrorizado. Y con calma le dije: “Ve a jugar en tu habitaci√≥n. Tengo que ocuparme de esto antes de que alguien salga lastimado “.

Se fue sin problemas, aunque creo que fue m√°s debido a la conmoci√≥n que estaba tan tranquilo al respecto. Grab√© la ventana e inmediatamente llam√© al especialista. Le dije: ‚ÄúMi hijo me arroj√≥ un libro y golpe√≥ la ventana. No s√© c√≥mo manejar esto. Dime qu√© hacer.”

Ella me dijo que mirara m√°s all√° del comportamiento a los sentimientos detr√°s de √©l. Por qu√© ¬Ņarroj√≥ el libro? Necesitaba abordar eso primero. Ella tambi√©n me prest√≥ tres libros de disciplina y me di cuenta de que la disciplina es diferente del castigo, y que el castigo no funciona.

Dejé de castigar a mis hijos.

No es un sistema perfecto. Hay d√≠as que estoy cansado o abrumado y vuelvo a los viejos patrones, pero ahora me disculpo con mis hijos y me perdono. Les digo a mis hijos: “Mami perdi√≥ los estribos y est√° bien tener grandes sentimientos, pero no est√° bien gritar / tirar cosas / golpear a las personas cuando estamos enojados”. Me golpeaste y te grit√©. ¬ŅQu√© estabas tratando de decirme?

Las personas que creen en el castigo podrían estar poniendo los ojos en blanco en este momento, y podría haber sido uno de ellos si no hubiera visto la transformación por mí mismo. Cuanto más comencé a disculparme y expresar mi frustración sin tratar de intimidar a mi hijo para que se comportara como yo quería, más dispuesto estaba a trabajar conmigo y hacer lo que se le pedía.

Todav√≠a va a su habitaci√≥n a calmarse a veces, pero ya no es porque es “malo”; ahora sabe que cuando estamos realmente molestos, ayuda a calmarse antes de unirse al grupo. Sus libros, juguetes y tableta est√°n all√≠ con √©l; √©l decide qu√© va a hacer mientras se est√° calmando y cuando est√© listo hablamos de lo que sucedi√≥, incluido todo lo que hice que no le gust√≥. Reconocemos c√≥mo nuestras acciones podr√≠an haber lastimado a la otra persona y luego nos disculpamos y pensamos en una forma de corregirlo. Tambi√©n elaboramos un plan para la pr√≥xima vez.

¬ŅEs mucho m√°s trabajo? S√≠. ¬ŅSer√≠a el castigo m√°s f√°cil? S√≠, probablemente, pero no ense√Īar√≠a la verdadera lecci√≥n que quiero que aprendan mis hijos. No estoy interesado en criar ni√Īos que obedezcan sin cuestionar por un sentido equivocado de “respetar la autoridad” y no quiero que pasen por la vida siendo “buenos” para evitar el castigo. Quiero que sean amables porque quieren ser amables por s√≠ mismos, sin esperar ninguna recompensa por ello. Quiero que sepan que nos ayudamos mutuamente y limpiamos nuestros juguetes porque somos parte del hogar y todos hacemos nuestra parte para que las cosas sean m√°s f√°ciles y m√°s agradables para todos, no porque si no limpian sus juguetes, los perder√°n. Quiero que sepan que pegar solo porque estamos enojados es Nunca Est√° bien, pero tambi√©n somos humanos y cuando nos sentimos abrumados necesitamos alejarnos de la situaci√≥n para que no ocurra golpear.

Lo m√°s importante es que quiero que mis hijos vengan a decirme cu√°ndo est√°n en problemas o han roto algo para que podamos solucionar el problema juntos, y es m√°s probable que lo hagan si saben que no voy a acostarlos. o azotarlos por eso.

Ha pasado casi un a√Īo desde que decid√≠ que el castigo no funciona y poco a poco ese ni√Īo de cuatro a√Īos que me arrojaba la mitad de su colecci√≥n de juguetes con ira se ha convertido en un ni√Īo m√°s tranquilo y feliz. Todav√≠a muestra algo de ese miedo de vez en cuando cuando me enojo, y me rompe el coraz√≥n cuando dice: “No, por favor no me pegue”.

Desear√≠a no haber seguido nunca el consejo de mis parientes al respecto, pero mi respuesta ahora es mucho m√°s amable. Le dije: “No voy a pegarte. ¬ŅAzotar te ense√Īa la lecci√≥n que quiero que aprendas? √Čl sacude su cabeza. Sigo se√Īalando c√≥mo las nalgadas no resolver√≠an el problema que necesita soluci√≥n, y que todo lo que har√≠a ser√≠a lastimarlo.

“No quiero lastimarte”, le digo. “Quiero ayudarte. S√© que te sientes frustrado, y eso est√° bien. Todos los sentimientos est√°n bien. Pero lo que hacemos con esos sentimientos es lo importante. No podemos lastimar a otros solo porque nos sentimos mal por dentro. La venganza solo hace que la otra persona recupere la venganza. No sirve de nada. Ahora, ¬Ņqu√© podemos hacer para mejorar esto?

Mi hijo ha encontrado algunas soluciones sorprendentes a los problemas que hemos tenido. Tambi√©n se ha convertido en un negociador experto y mucho de lo que sugiere como compromiso es lo que habr√≠a propuesto de todos modos. Es perfectamente razonable que acepte acostarse sin problemas si cierro primero la puerta del armario. ¬ŅPor qu√© debo decirle que no puede tomar decisiones porque es “el ni√Īo” y yo estoy “a cargo”? Pensando en mi propia infancia, ese enfoque Nunca trabaj√© para los adultos con los que trat√©. Pondr√≠a los ojos en blanco porque no sent√≠a que estuvieran dando una buena raz√≥n por la que deber√≠a escucharlos. Ser “adulto” no hace que todos sepan y est√©n “correctamente” en todos los casos. A veces los ni√Īos tambi√©n tienen ideas y est√°n dispuestos a comprometerse si solo el adulto escucha a ellos

Comenc√© mi viaje de padres con ganas de escuchar y empatizar con mis hijos. No necesariamente quer√≠a ser permisivo, pero sab√≠a que definitivamente no quer√≠a criar hijos obedientes. Quiero criar ni√Īos que hagan lo correcto porque es correcto y no porque hab√≠a algo en eso para ellos. Quiero criar adultos capaces que cuestionen las reglas y trabajen para cambiarlas si son injustas contra cualquier grupo de personas, incluso si no es en beneficio propio.

Esencialmente, estoy tratando de criar ni√Īos que derriben el patriarcado y desaf√≠en el statu quo. No es mi trabajo criar ni√Īos que temer√°n y obedecer√°n a la autoridad; Es mi trabajo guiar a mis hijos a tomar buenas decisiones y ense√Īarles c√≥mo obtener lo que necesitan y quieren sin sacrificar su integridad. La intimidaci√≥n y el miedo al castigo han sido la ley del pa√≠s durante demasiado tiempo y no han mejorado las cosas. En cambio, result√≥ generaci√≥n tras generaci√≥n de adultos asustados dispuestos a seguir con el statu quo siempre que los beneficiara. Result√≥ generaci√≥n tras generaci√≥n de padres que piensan que est√° bien azotar a sus hijos, incluso cuando la abrumadora evidencia cient√≠fica y el simple sentido com√ļn mostrar√≠an que no es efectivo en absoluto. El castigo no es un elemento disuasorio; Es un incentivo para mejorar en no ser atrapado.

Así que a mis hijos no se les gritará por quejarse u olvidar sus modales y no los enviaré a la esquina por mala conducta. Si me olvido de mí mismo en el momento y hago una de esas cosas, seré rápido para arreglar mi error y recordarles a mis hijos que todos tienen momentos de los que no están orgullosos.

Cuando mi hijo golpea accidentalmente, se disculpa r√°pidamente y lo mejora. Tiene cinco a√Īos, por lo que est√° obligado a resbalar. Pero lo importante es que ya no esquivo objetos y nuestra casa es mucho m√°s tranquila que cuando estaba operando bajo el supuesto de que el castigo era parte de la crianza de buenos hijos. Afortunadamente fui bendecido con una versi√≥n m√°s fuerte de m√≠, y √©l me ense√Ī√≥ que hab√≠a una mejor manera de guiarlo.