Por qué he terminado de acompañar excursiones escolares

Por qué he terminado de acompañar excursiones escolares

Cuando mi hijo mayor ingresó al jardín de infantes, recuerdo caminar por los mismos pasillos donde pasé mis días de escuela primaria y pensar para mí mismo: Voy a ser voluntario para todo, inscribirme en cada excursión, así es como dedico parte de mi tiempo libre y me ENCANTARÁ.

Tenía muchas ganas de ser la reina chaperona. Estar en su escuela, ver cómo todavía se sentía igual, se veía igual, olía igual, me puso tan nostålgico que pensé que beneficiaría a todos, especialmente a mí, estar en todos los eventos y salidas escolares. Sabía que esta transición de no tenerlo conmigo en casa todo el tiempo iba a ser difícil para mí, y ser voluntario en el aula o en viajes escolares ayudaría a esa transición.

O eso pensé.

Tan pronto como me inscribĂ­ para acompañar a mi primer viaje de campo, tenĂ­a muchas esperanzas de que eso fuera al lĂ­mite y me ayudara a recordar mis dĂ­as despreocupados de ser una niña pequeña y perderme en el momento. Pero rĂĄpidamente me di cuenta de que lo Ășnico que estaba perdiendo era mi paciencia. Todo ello. Al final del dĂ­a, no me quedaba absolutamente nada para darle a mi familia. Nada.

Ese primer viaje de campo me llevó a un viaje, un viaje a un lugar que me hizo sentir que necesitaba una siesta de 2 días cuando terminó. Me dio una nueva apreciación por todos esos maestros, y solo estuve con esos niños de 5 años durante parte del día. No era nada comparado con su vida cotidiana.

Me dije que era mi primera vez; tal vez solo necesitaba mĂĄs prĂĄctica, y en poco tiempo serĂ­a la reina chaperona que sabĂ­a que podĂ­a ser.

Para mi consternaciĂłn, la segunda vez fue aĂșn peor y me di cuenta de que no tenĂ­a idea de cĂłmo manejar a los niños que no eran mĂ­os. Mi cabeza daba vueltas y el ruido (ÂĄtanto ruido!) Me atravesĂł.

Los niños se portaron bien, los maestros corrieron un barco apretado, pero cuando salieron del aula y llevaron a los estudiantes a un lugar pĂșblico, se desatĂł el infierno. Necesitaban personas para ayudar a vigilar a esos preciosos niños y mantener ciertas situaciones bajo control. Y no era apto para ese trabajo de ninguna manera.

Seguí tratando de enamorarme de ser la madre chaperona. Pero después de ir a El cascanueces con la clase de tercer grado de mi hija, me di cuenta de que era hora de retirarme y pasarle la antorcha a alguien que realmente lo disfruta. Mis días habían terminado. No había necesidad de ser mårtir, y este no era un sombrero que debería llevar puesto.

DesearĂ­a haberme apoyado y disfrutarlo, pero no importaba lo que hiciera, no importaba lo bien que descansara, no importara cuĂĄntos refrigerios divertidos empaquetara para mĂ­, simplemente no querĂ­a estar haciendo esto. HabĂ­a muchas otras cosas que preferirĂ­a estar haciendo, y eso estĂĄ bien.

¿Me sentí una persona horrible admitiendo que la próxima vez que llegara a casa un resbalón pidiendo voluntarios para acompañar a los niños en un viaje? Sí, lo hice. Estaba lleno de culpa porque cuando mi tercer hijo estaba en la escuela, mis días de voluntariado para ir de excursión habían terminado.

Mira, estoy feliz de ser voluntario de otras maneras. Puedo ser el aula copia mamĂĄ. Dame montones de papel y dĂ©jame solo con una fotocopiadora durante unas horas y estoy en el cielo. Me encanta etiquetar los proyectos de arte de los estudiantes y he ayudado detrĂĄs de escena para armar una muestra de arte. ÂżNecesita que alguien hornee algo para recaudar fondos? Yo puedo hacer eso. Pueden ser galletas compradas en la tienda disfrazadas de reciĂ©n horneadas, pero a quiĂ©n le importa, es la misma diferencia para aquellos niños a los que no les importa cĂłmo se les infunde azĂșcar ese dĂ­a.

¿Pero acompañar la excursión de clase? No De ninguna manera. Nuh-uh

Por ahora, mi culpa se ha ido. No soy la persona para el trabajo. Todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades, y descubrĂ­ que no estoy preparado para las excursiones escolares. No se puede hacer. Se trata de saber dĂłnde estĂĄ tu punto ideal, supongo, y todos estarĂĄn mejor si me quedo fuera del autobĂșs.

Y a los padres que hacen de chaperones y lo hacen con una sonrisa, los saludo.