Por qué necesitamos decirles a nuestros hijos la verdad sobre la universidad

Por qué necesitamos decirles a nuestros hijos la verdad sobre la universidad

De vez en cuando, uno de mis muchachos me sorprender√° con lo adorablemente inteligentes que son, y pensar√© para m√≠ mismo: “¬°Oh, guau! Tal vez este chico entrar√° en Harvard. Y luego me detengo, porque mis hijos tienen solo 5 y 11 a√Īos, y no hay forma de que realmente pueda predecir algo as√≠. Adem√°s, s√© que incluso si mis hijos siguen siendo tan lindos y brillantes como parecen en este momento, ir a una universidad de la Ivy League no necesariamente significar√° mucho en el futuro.

Tengo 40 a√Īos, y hasta ahora he visto suficiente vida para saber que d√≥nde fuiste a la universidad, o incluso si fuiste a la universidad, no determina realmente el √©xito o la felicidad que encontrar√°s m√°s adelante en la vida. Realmente no es as√≠, y tenemos que dejar de enga√Īarnos a nosotros mismos o a nuestros hijos para que piensen que necesitan verter hasta la √ļltima parte de su pasi√≥n o energ√≠a en calificaciones perfectas y entrar en una universidad de √©lite.

Caso en cuesti√≥n: mi esposo y yo tenemos la misma edad y fuimos juntos a la escuela secundaria. Mi esposo fue a una universidad de la Ivy League y yo fui a una universidad de la ciudad financiada con fondos p√ļblicos. Ambos obtuvimos buenos resultados en la universidad y obtuvimos t√≠tulos de maestr√≠a: √©l de otra universidad privada de primer nivel y yo de la misma universidad de la ciudad.

Aunque actualmente trabajo a tiempo parcial desde casa y él trabaja a tiempo completo, ambos ganamos aproximadamente el mismo ingreso y hemos tenido niveles similares de éxito en nuestros campos. Trabajo en el campo en el que obtuve mi título, pero mi esposo solo trabaja en un campo relacionado tangencialmente (tuvo que obtener otra certificación para trabajar en su campo).

Principalmente, la diferencia entre nuestras dos situaciones financieras es que mi esposo tiene el doble de la deuda universitaria que yo. S√≠, han pasado casi 20 a√Īos desde que se gradu√≥ de esa ilustre universidad de la Ivy League y todav√≠a est√° pagando esa maldita deuda. Si le preguntas a mi esposo si su t√≠tulo de la Ivy League “vali√≥ la pena”, no estoy seguro de que responda afirmativamente.

por supuesto, todos son diferentes. Estoy seguro de que hay personas que sienten firmemente que tener un título de una universidad prestigiosa significa todo en términos de su trayectoria de vida, carrera y éxito financiero. Pero simplemente no hay garantía de que este sea el caso para todos, y hay muchas personas para quienes los títulos universitarios en realidad ni siquiera eran importantes en términos de su camino hacia el éxito. Además, todos conocemos personas increíbles que tienen cero educación universitaria y llegaron a tener éxitos increíbles.

Como un art√≠culo reciente de Revista Time se√Īala, los estudios sobre la relaci√≥n entre el √©xito universitario y profesional llegan a conclusiones similares. En primer lugar, como fue mi caso y el de mi esposo, el tipo de universidad a la que asiste tiene poca relaci√≥n con su √©xito futuro. Un estudio del Pew Research Center de 2013 descubri√≥ que a los graduados de universidades privadas y universidades estatales les fue igual de bien en t√©rminos de ingresos, satisfacci√≥n laboral y felicidad general.

Adem√°s, a pesar de que una educaci√≥n universitaria a menudo se promociona como el “√©xito total” del √©xito en la vida, poco m√°s de un tercio de todos los estadounidenses tienen un t√≠tulo de una universidad de cuatro a√Īos. Y si recuerdas ese consejo antiguo sobre los t√≠tulos de 4 a√Īos como el boleto para el empleo, eso es b√°sicamente un mito en este momento. Las estad√≠sticas de 2016 de la Oficina de Estad√≠sticas Laborales, por ejemplo, muestran que solo el 21% de los trabajos en estos d√≠as requieren t√≠tulos de licenciatura, y solo el 37% requiere una educaci√≥n postsecundaria.

Por supuesto, nada de esto es para decir que no podemos alentar a nuestros hijos a obtener títulos universitarios, si se sienten atraídos por ello. Para mí, había más en la universidad que lo que me ofrecía en mi carrera. La universidad fue un momento para expandir mi mente y aprender sobre el mundo de una manera que la escuela secundaria no pudo mostrarme. Estoy eternamente agradecido por mis increíbles profesores y la sabiduría que me ofrecieron.

Quiero esas mismas oportunidades para mis hijos, si muestran inter√©s. Pero ciertamente no los presionar√© para que se postulen a la universidad solo porque “deber√≠an”, y no los empujar√© hacia las universidades m√°s elitistas, incluso si pueden ingresar. El √©xito en la vida se trata de seguir tus pasiones , tener un poco de fuego y tenacidad en ti, y saber c√≥mo aprovechar todo eso en algo productivo y bueno.

En algunos casos, la universidad es parte de la ecuaci√≥n, pero en otros casos simplemente no lo es, y debemos dejar de mentirles a nuestros hijos (y a nosotros mismos) que la universidad es el √ļnico camino hacia la felicidad y el √©xito. No lo es