¬ŅPor qu√© necesitamos llamar a nuestros hijos en su bullsh * t

¬ŅPor qu√© necesitamos llamar a nuestros hijos en su bullsh * t

Mi hijo de 10 a√Īos lleg√≥ a casa con una boleta de calificaciones que era todo As y Bs, y una F en Estudios Sociales. Me sorprendi√≥ esto teniendo en cuenta que me hab√≠a estado diciendo que no ten√≠a tarea cada noche durante semanas. Claro, mi padre siente un cosquilleo, pero en su mayor parte, Tristan es un ni√Īo bastante honesto, as√≠ que confi√© en √©l.

Lo enfrent√© acerca de su boleta de calificaciones cuando estaba jugando el iPad en su habitaci√≥n. Ya me hab√≠a dicho que no ten√≠a tarea, como lo hizo el d√≠a anterior y el d√≠a anterior, durante una semana. Puse la libreta de calificaciones en su cama y √©l me mir√≥ con los ojos muy abiertos, sus peque√Īos ojos azules movi√©ndose de lado a lado, con la cara enrojecida. Sab√≠a que iba a llegar, y pude verlo procesando una excusa. Estaba tratando de descubrir algo que decir que pudiera evitar la ira de mi padre inevitable.

Hice tapping en el grado de estudio social. Luego se√Īal√© todas las tareas con ceros enumerados a continuaci√≥n. ¬ŅQu√© pas√≥ aqu√≠, amigo? ¬ŅPens√© que no ten√≠as tarea? “

Solt√≥ un largo suspiro y entr√≥ en modo excusa. Me cont√≥ c√≥mo se olvid√≥, y c√≥mo su maestro no se lo record√≥, y c√≥mo sigui√≥ dej√°ndolo en la escuela. Desde que lo dej√≥ en la escuela, ya no cre√≠a que fuera tarea porque en realidad no se la llev√≥ a casa. Todo se redujo a una declaraci√≥n, la misma declaraci√≥n que todos los ni√Īos han dado a sus padres desde el principio de los tiempos: “No fue mi culpa”.

Bullsh * t, Pensé. Bull.Sh * t.

Le record√© la agenda que completa al final de cada clase. Le record√© c√≥mo el maestro escribe las tareas en la pizarra despu√©s de la clase. Le record√© que su tarea era su responsabilidad, y de repente comenz√≥ a ponerse un poco brumoso, y grit√≥: “¬°No es gran cosa, pap√°! Los estudios sociales son est√ļpidos de todos modos “.

Me miró directamente a los ojos, tenía el rostro enrojecido y supe que estaba acorralado. Y fue entonces cuando empecé a sentirme mal por él. Empecé a sentir que estaba siendo demasiado duro con él. Fuera de él quejándose de limpiar su habitación y cambiarse la ropa interior, era un buen chico. Reprobar una clase fue un desarrollo bastante nuevo.

De repente me enfrent√© a algunas decisiones. Podr√≠a dejarlo caer y dejar que reprobe una clase. Podr√≠a golpearlo duro, muy duro, y hacer que me odie por el resto de su adolescencia. O podr√≠a intentar disparar en alg√ļn lugar en el medio, porque la realidad es que necesitaba aprender esta lecci√≥n ahora. Pero la realidad era que todo eso me hizo sentir incierto. Pero supongo que la incertidumbre es una gran parte de la paternidad.

Los dos estuvimos callados por un momento. Finalmente, le cont√© que cuando ten√≠a 10 a√Īos, hab√≠a fallado m√°s que los estudios sociales. Tambi√©n me enviaron a casa por pelear, hablar y otras ofensas. “No era el demonio, de verdad. No fui tan malo “, dije. “Me parec√≠a m√°s a sus asistentes, o algo as√≠”.

√Čl se ri√≥, pero luego se contuvo.

Continu√©: “Me met√≠ en problemas aqu√≠ y all√°, y no era tan bueno siguiendo las reglas. Nunca me echaron de la escuela, pero me acerqu√© un par de veces “.

Trist√°n estaba escuchando entonces, y pude sentir que se preparaba para hacer un movimiento de “eras mucho peor que yo” y usarlo como palanca para salir de problemas.

Pero antes de que tuviera oportunidad, le record√© c√≥mo era en mi casa cuando era ni√Īo. “Tampoco tuve mucha supervisi√≥n. Cuando ten√≠a 10 a√Īos, mi padre se hab√≠a ido y mi madre estaba trabajando en dos trabajos para llegar a fin de mes. La ve√≠a por las ma√Īanas antes de la escuela cuando se preparaba para su trabajo cobrando pagos en la compa√Ī√≠a el√©ctrica, y la o√≠a llegar tarde por la noche despu√©s de que llegaba a casa de limpiar casas “.

Le dije que no había nadie cerca para llamarme por mi mierda, y seguí adelante, haciendo lo mío, haciendo mis propias reglas.

“Honestamente desear√≠a que mi padre hubiera estado alrededor para decir,” Clint, es hora de cortar la mierda “, le dije. “Lo hubiera odiado en ese momento, claro. Pero ahora, como padre que tard√≥ mucho tiempo en descubrirlo y crecer, mi padre que me llam√≥ me habr√≠a mostrado mucho amor “.

Nos sentamos en silencio por un rato. Tristan miró su colcha mientras yo lo miraba directamente.

“Aqu√≠ est√° la cosa”, dije. ‚ÄúTe amo lo suficiente como para asegurarme de que te est√° yendo bien en tus clases. Te amo lo suficiente como para ense√Īarte sobre la responsabilidad. Te amo lo suficiente como para mirar tu boleta de calificaciones y hacerte saber que espero m√°s. Te amo lo suficiente como para castigarte. Nada de eso es personal. No me gusta m√°s que a ti. Pero es justo lo que hacen los padres cuando quieren ver a sus hijos hacer lo mejor “.

Me encogí de hombros. Luego le dije que no podía pasar tiempo frente a la pantalla hasta que pasara estudios sociales.

Naturalmente, no le gustó nada de esto. Y para ser honesto, yo tampoco. Durante las siguientes semanas, no iba a escuchar nada más que él rogando que jugara su iPad. También sentí que había ido demasiado lejos por un momento. Siempre me siento así cuando castigo a mis hijos, pero supongo que esa es la parte difícil de amar a tus hijos lo suficiente como para castigarlos. Parece que te van a odiar para siempre.

No me dijo mucho el resto del día. No fue hasta la noche, cuando entré en su habitación para darle las buenas noches. Estaba de espaldas a mí.

“Te amo, amigo”, le dije. √Čl gru√Ī√≥. Luego murmur√≥: “Lo arreglar√©”, dijo.

Sonreí en la oscuridad. Luego me incliné y lo abracé, todavía de espaldas a mí.

“S√© que lo har√°s”, le dije. “Y no por las pantallas, sino porque eres un buen chico”.

Soltó un largo suspiro y salí de su habitación.