Por qué no deseo los años de la adolescencia

Por qué no deseo los años de la adolescencia

En el decimocuarto cumpleaños de mi hija, publiquĂ© dos fotos de ella en las redes sociales: una foto actual, junto con una adorable foto de ella cuando era pequeña. SubtitulĂ© mi publicaciĂłn “¡CĂłmo pasa el tiempo!”

Al iniciar sesiĂłn en Instagram más tarde ese dĂ­a, vi que mi hija tambiĂ©n habĂ­a publicado una foto de sĂ­ misma en honor a su cumpleaños. Su hashtag decĂ­a “finalmente14”.

“CĂłmo vuela el tiempo” versus “finalmente 14.” La ironĂ­a de esto no se me escapĂł. Los años, que habĂ­an pasado por mĂ­ en un abrir y cerrar de ojos, fueron realmente toda una vida para ella.

En estos dĂ­as es difĂ­cil sacar a mi hija adolescente de la casa antes del mediodĂ­a en los dĂ­as en que no tiene escuela. Duerme hasta tarde, se demora durante el desayuno, y luego le gusta volver a meterse debajo de las sábanas para revisar mensajes de texto y correos electrĂłnicos, mirar videos de YouTube o tomar cuestionarios de BuzzFeed. Parece que fue ayer cuando ella, que aĂşn no tenĂ­a dos años, se acercĂł a la puerta de nuestro apartamento, con los zapatos en la mano, y dijo: “ÂżFuera?” ansiosa por emprender una aventura en el instante en que se despertara.

ÂżCĂłmo decĂ­a el refrán? “Los dĂ­as son largos, pero los años son cortos”. Recuerdo un hermoso dĂ­a de otoño en Brooklyn cuando mi hijo de catorce meses y yo recolectamos bellotas en Prospect Park durante horas. Ella se deleitaba en levantarlos del suelo y llenarse los bolsillos llenos, llevando el desbordamiento en su camisa. Cuando ya no podĂ­a sostener más bellotas, las sacamos de sus bolsillos una por una, contándolas, y luego las volvimos a poner en sus bolsillos.

Mi hija podría haber repetido esta tarea felizmente todo el día. De hecho, cuando finalmente regresamos a nuestro departamento, ella inventó una nueva variación del juego, colocando las bellotas una por una en un cubo y luego las arrojó sobre la alfombra para contar antes de comenzar de nuevo. Los días son largos, pero los años son cortos.

Entro en la habitación de mi hijo para meterlo, saboreando la tarea, ya que me imagino que no pasará mucho tiempo antes de que mi hijo de once años ya no quiera estar metido. Mientras tiro la manta hasta su barbilla, estoy asombrado de lo alto que se ha vuelto! Su cuerpo se extiende a lo largo de su cama gemela: mi niño, que solo medía once pulgadas de largo, pesaba solo una libra, siete onzas en su nacimiento extremadamente prematuro.

“¡Eres más grande que la bañera!” Bromeo, recordándole el momento en que habĂ­a exclamado esta cosa con deleite, al darse cuenta de que habĂ­a crecido y que su cuerpo ahora se extendĂ­a desde un extremo de la bañera al otro cuando se bañaba.

Él sonríe, todavía mi pequeño niño por al menos este momento. Y, sin embargo, gemirá y pondrá los ojos en blanco al día siguiente cuando me olvide de la terminología preferida y le pregunte si le gustaría una cita para jugar con un amigo, en lugar de preguntarle si le gustaría tener un amigo para pasar el rato. Los años de la adolescencia, con sus ojos en blanco y sarcasmo, están a la vuelta de la esquina.

Efectivamente, ese niño de once años recientemente celebró su decimotercer cumpleaños. “¿William cumplirá trece años?”, Preguntó mi hija con incredulidad. Incluso para ella, parecía imposible.

“SĂ­”, respondĂ­, “pronto no tendrĂ© más niños pequeños … solo adolescentes”.

Casi al mismo tiempo, mi hija gritĂł: “¡Lo siento!” y mi hijo, “¡Buena suerte!” Su reacciĂłn me hizo reĂ­r, y aunque es difĂ­cil criar a dos adolescentes, no lo harĂ­a de otra manera. Porque, Âżno es ese nuestro trabajo como padres: criar a nuestros hijos desde la infancia hasta la infancia, hasta la adolescencia y finalmente hasta la edad adulta y la independencia? No lamento tener adolescentes; yo a.m lamento no tener más hijos pequeños sin embargo.

Los días son largos, pero los años son cortos..

Mi madre solĂ­a sacudir la cabeza y exclamar sobre la forma en que los años parecen pasar cada vez más rápido a medida que envejece. “Parece que fue ayer …” ella comenzarĂ­a. AsentirĂ­a, fingiendo que entendĂ­, pero solo recientemente comencĂ© a sentir lo que estaba describiendo.

Vivimos en un área que alberga varias universidades. Cada otoño, observamos cómo las aceras se llenan, el tráfico aumenta, los estacionamientos de estudiantes se llenan de autos. Cada mes de mayo, hay una desaceleración y un vaciado, a medida que la universidad termina el año, se acerca el verano y muchos de los estudiantes regresan a casa.

Últimamente parece que el intervalo entre otoño y verano se acorta cada vez más. Mi madre tenia razon. Mayo llega más rápido con cada año que pasa. No estoy seguro de cómo es posible, pero a medida que envejezco, el tiempo pasa más rápido.

Mi hija acaba de terminar el décimo grado y mi hijo el séptimo. Todo lo que tengo que hacer es parpadear, y los años restantes de la secundaria y la secundaria habrán pasado volando, y ellos serán los que se empacarán para ir a la universidad. Trato de tener esto en cuenta los días en que me encuentro discutiendo con ellos sobre maquillaje, ropa o tiempo dedicado a teléfonos / computadoras / videojuegos, y deseo que los años difíciles de la adolescencia hayan pasado.

Los dĂ­as son largos, pero los años son cortos … más cortos que nunca. Saborea cada momento y no pestañees.