Por qué nuestro interlocutor firmó un contrato de electrónica

Por qué nuestro interlocutor firmó un contrato de electrónica

Como muchos padres, mi esposo y yo nos estamos acercando al escenario donde nuestro hijo de 9 a√Īos quiere un tel√©fono celular. Ella ya tiene una tableta con acceso a internet, pero como la mayor√≠a de los ni√Īos, tambi√©n quiere un tel√©fono.

Aquí está la cosa: cuando llegue el momento de que agreguemos una línea y le otorguemos la responsabilidad de dicho teléfono, será una comunal a la que se nos permitirá tener acceso en cualquier momento.

Seg√ļn el contrato (s√≠, ella realmente firm√≥ uno), renuncia a todos los derechos de privacidad y tendremos todas las contrase√Īas para cada cuenta o aplicaci√≥n en todo momento.

Estoy seguro de que algunos de ustedes est√°n poniendo los ojos en blanco en este momento. La crianza en helic√≥ptero interfiere con la capacidad del ni√Īo de sentirse libre e independiente, ¬Ņverdad? Pues muy mal. Nuestra hija tiene suficientes amigos, no necesita dos m√°s. Necesita padres que la gu√≠en y la mantengan a salvo, para asegurarse de que est√° tomando decisiones inteligentes sobre con qui√©n se est√° rodeando.

Como muchos ni√Īos de su edad, ella juega Roblox. La mayor√≠a de sus juegos tienen lugar en la casa de su madre, y no fue hasta que comenzamos a escuchar m√°s sobre este “Roblox” (una palabra extra√Īa para nosotros) que comenzamos a presionarla para obtener m√°s detalles.

Un d√≠a, en el camino de regreso a casa desde la escuela, esencialmente le ped√≠ su nombre de usuario y contrase√Īa, pero de una manera indiferente y conversacional. ‚Äú¬°Oh, esto es tan emocionante! Tu primera cuenta! ¬ŅQu√© nombre de usuario elegiste? D√©jame adivinar, ¬Ņalgo con un unicornio? En realidad era un oso, dijo ella, riendo. Luego pas√≥ a decirme sin insinuar c√≥mo su contrase√Īa era su nombre m√°s dos espacios, “porque ten√≠a que tener ocho caracteres”. Dios, extra√Īar√© estos d√≠as inocentes. Todav√≠a no tiene idea de que instal√© la aplicaci√≥n en mi tel√©fono y la control√© de vez en cuando.

Ella sabe que no debe aceptar solicitudes de amistad de extra√Īos en Roblox, o en cualquier juego, pero con tantos depredadores por ah√≠, es algo que me parece mejor comprobarlo dos veces.

El tel√©fono celular traer√° un conjunto completamente nuevo de desaf√≠os. Mensajes de texto, redes sociales y todo lo dem√°s en ese iPhone que har√° que nuestra dulce y protegida ni√Īa de 9 a√Īos sea accesible al mundo (incluida, probablemente, toda su escuela). Es aterrador

Soy maestra, as√≠ que s√© una o dos cosas sobre c√≥mo se comportan los preadolescentes y adolescentes en sus tel√©fonos celulares. Las redes sociales son su identidad. Rastrean el paradero de cada uno a trav√©s del mapa en Snapchat. Se comunican a trav√©s de chats grupales. Toman cientos de selfies a la semana. Es mejor ser “famoso en Facebook” que sacar buenas notas. Se juzgan entre s√≠ por cu√°ntos me gusta y seguidores tienen. A√≠slan Ellos intimidan.

No digo que cada interacci√≥n entre los ni√Īos en sus tel√©fonos celulares sea negativa. Eso ser√≠a una gran exageraci√≥n. Sin embargo, estando en primera l√≠nea con adolescentes 10 meses al a√Īo en mi sal√≥n de clases, tengo una perspectiva que muchos padres no tienen.

Encuesté una clase una vez en una encuesta a ciegas y solo 2 de 28 estudiantes dijeron que nunca habían sido intimidados en línea de alguna manera. Algunos admitieron haber cometido la intimidación.

Entonces, cuando mencion√© a los depredadores antes, no solo me refer√≠a al viejo estereotipado y espeluznante detr√°s de una pantalla de computadora que est√° enga√Īando a chicas j√≥venes e ingenuas para que le env√≠en fotos de s√≠ mismos (o peor). Estoy hablando de nuestros hijos que se aprovechan unos de otros.

Ni√Īos Son. Media. No fue hasta principios de este verano que mi hijastra me confi√≥ c√≥mo la llamaron “gorda” y que una ni√Īa dej√≥ de ser su amiga debido a su peso. Ella acaba de terminar el tercer grado. Me enferma la preocupaci√≥n, saber demasiado bien que las chicas solo se vuelven m√°s malas cuando se acercan a los a√Īos de la escuela intermedia. La mayor parte (y le digo esto) es que las chicas se sienten inc√≥modas con su propia piel y se sienten mejor al menospreciar a alguien m√°s. (Ella no me cree)

A√ļn as√≠, si un comentario en el aula o en el patio de recreo puede doler tanto, no puedo imaginar si alguien lo hubiera publicado, tuiteado o enviado un mensaje de texto. Esa palabra siempre estar√≠a grabada en su mente, sabiendo que se hizo p√ļblica.

Nunca elegiremos a sus amigos por ella. Dicho esto, ya elimin√© a algunas chicas malas este a√Īo. El radar de mam√° es real. No dejaremos que sea amiga de personas que no la respetan y la tratan bien. Al igual que nunca la aceptar√≠amos haciendo menos por ellos.

Sin embargo, son esos amigos quienes pueden ser los más peligrosos detrás de la pantalla de un teléfono celular.

Tengo un punto de vista tan interesante como maestro, donde veo que los ni√Īos comienzan el a√Īo en una camarilla y terminan en otra. Las chicas garabatean los nombres de las dem√°s en sus cuadernos con #twinsforlife y #besties en septiembre, que en febrero ni siquiera se pueden mirar. Es un momento loco para ellos, y tan r√°pido como llega la pubertad, tambi√©n lo hacen esos cambios en c√≠rculos.

Entonces, para m√≠, como padre, necesito saber que mi hijastra est√° siendo amable en l√≠nea y est√° siendo tratada bien a cambio. Necesito saber que sus “amigos” son realmente amigos.

Necesito filtrar eso. Para protegerla. Es realmente así de simple. Es mi responsabilidad