¬ŅPor qu√© nuestros adolescentes tienen tel√©fonos m√≥viles?

¬ŅPor qu√© nuestros adolescentes tienen tel√©fonos m√≥viles?

“¬°Somos los √ļnicos ni√Īos que no tenemos tel√©fonos inteligentes en la escuela!” insist√≠ en mis cuatro hijos cuando nos mudamos a Oregon hace dos a√Īos. Incluso mi hijo de 1er grado ten√≠a hijos en su clase con los mejores y m√°s modernos tel√©fonos inteligentes en ese momento. Recuerdo una conversaci√≥n similar de mi propia infancia que giraba en torno a conseguir un tel√©fono con cable para mi habitaci√≥n. Nueva tecnolog√≠a, desaf√≠os a√ļn mayores: ¬°voltear incre√≠ble!

Al habernos mudado al otro lado del pa√≠s al comienzo del octavo a√Īo de secundaria de mi hija en la escuela secundaria, est√°bamos muy conscientes de su necesidad de construir relaciones sociales lo antes posible. Cuando nombr√≥ a todos los ni√Īos conocidos de su edad con un tel√©fono inteligente, r√°pidamente nos dimos cuenta de que posiblemente era la √ļnica estudiante de octavo grado en Oregon y Colorado sin uno. Despu√©s de haber experimentado traumas familiares traum√°ticos durante mi adolescencia formativa, mi hija sab√≠a que yo era f√°cil de vender y mis tres hijos m√°s peque√Īos tambi√©n comenzaron su campa√Īa.

Afortunadamente como padres, ten√≠amos a Bill Gates de nuestro lado. ¬ŅC√≥mo pueden los ni√Īos discutir con un fundador / multimillonario de tecnolog√≠a que pospuso el permiso de los tel√©fonos inteligentes de sus hijos hasta la edad de 14 a√Īos? No hace falta decir que nos derrumbamos una semana antes del a√Īo escolar 2016, permitiendo que nuestra hija de 13 a√Īos compre su propio tel√©fono inteligente, con el √ļnico prop√≥sito de las conexiones sociales.

Buenas noticias, hemos surgido padres mayores, m√°s sabios y expertos en tecnolog√≠a … ¬°y est√° volviendo incre√≠ble! La soluci√≥n ha sido evidente por m√°s de 20 a√Īos. Los noventa llamaron y esta mam√° respondi√≥. Debido a que la tecnolog√≠a debe excluir los juegos, recuerdo con cari√Īo mi tel√©fono plegable de d√©cadas. Con todas las campanas y silbatos necesarios para mantenerse conectado en la escuela secundaria, el Tracfone ha sido un regalo del cielo para esta madre “retro” y la soluci√≥n de mensajes de texto perfecta para mis hijos.

Mirando hacia atr√°s, permitir que nuestra hija tenga acceso a un tel√©fono inteligente en octavo grado fue una batalla cuesta arriba. R√°pidamente descubrimos que las adolescentes contaban la cantidad de “me gusta” que adquirieron en Instagram y la cantidad de rayas de Snapchat que ten√≠an, sinti√©ndose rechazadas cuando las amigas no comentaban o publicaban fotos grupales sin ellas. Esta adicci√≥n a la coca√≠na crack era un trabajo de tiempo completo, que conduc√≠a a la inseguridad de los adolescentes, a ver selfies con poca ropa y a una presi√≥n cada vez mayor para mantenerse al d√≠a antes de la escuela.

Como una generaci√≥n que no ten√≠a acceso “en tiempo real” 24/7 a su edad, no est√°bamos preparados para ser padres de los escollos de las redes sociales. Adem√°s, nos encontramos con el acoso cibern√©tico entre compa√Īeros, que r√°pidamente enviaron mensajes de texto con sus sentimientos sin filtro tan r√°pido como los adolescentes cerraron la puerta, los malentendidos se evitaban f√°cilmente al hablar cara a cara. Ahora encontramos que los adolescentes son igualmente adictos porque el juego los consume a ellos y a sus compa√Īeros con objetivos ficticios, comentarios inmediatos, apuestas cada vez mayores y desaf√≠os autoimpuestos imposibles de terminar en cinco minutos antes de la cena.

¬ŅQui√©n puede culparlos por querer controlar su destino virtual? ¬ŅQu√© significa toda esta gratificaci√≥n instant√°nea y acceso para relaciones a largo plazo, citas o de otra manera?

Dos a√Īos despu√©s, mi hija se actualiz√≥ a un iPhone 8 y mi hijo de octavo grado actualiz√≥ su Tracfone a un Samsung, su primer tel√©fono inteligente unos meses antes de cumplir 14 a√Īos. Ir√≥nicamente, est√°n generaciones por delante de las tecnolog√≠as anticuadas de sus padres. Nuestra familia ha reevaluado su estrategia de tel√©fonos inteligentes en la l√≠nea de Bill Gates, permitiendo a nuestros hijos ganar confianza en el camino y tener voz en las reglas de nuestra familia.

En la era del acceso a Internet sin filtros, el sexting, el acoso cibern√©tico y la presi√≥n de grupo, los l√≠mites saludables, el respeto y las conversaciones sobre seguridad son clave. Es importante adoptar la tecnolog√≠a; Tiene valor con moderaci√≥n. Como familia, elegimos la colaboraci√≥n en juegos y definitivamente no hay juegos violentos de disparos en primera persona. Limitamos el tiempo de pantalla a una o dos horas diarias los fines de semana y nunca durante la tarea o mientras nos escondemos en el ba√Īo.

Los estudios muestran una relaci√≥n directa entre el tiempo frente a la pantalla y la falta de sue√Īo, por lo que el tel√©fono inteligente de mi hija de segundo a√Īo est√° enchufado a nuestra cocina a las 9 p.m., mi hijo de octavo grado a las 8 p.m. Toda la tecnolog√≠a, incluidos los padres, solo se usa en el nivel principal de nuestra casa donde se puede observar.

Mi hijo de 11 a√Īos obtuvo un Tracfone como estudiante de sexto grado, demostrando responsabilidad y buenas calificaciones este oto√Īo. He observado a otros padres seguir su ejemplo y un nuevo “Espere hasta la 8¬™ promesa” que faculta a los padres. Mostr√°ndole lo incre√≠blemente genial que fue acertar el n√ļmero cinco (una, dos, tres veces) para elegir una letra para crear un texto, los ojos de mi hijo se abrieron. “¬°Genial mam√°, e incluso toma fotos y tiene una alarma que puedo configurar para recordatorios!” el ni√Īo genio de la tecnolog√≠a exclam√≥.

El Tracfone no solo abre su calendario social, sino que le otorga una cierta “seguridad”, la raz√≥n detr√°s de la mayor√≠a de las compras de tel√©fonos celulares para ni√Īos. La mejor parte es que aprecia cualquier acceso a la tecnolog√≠a y la compra de otro tel√©fono inteligente puede retrasarse hasta el octavo grado.

Caminando a la escuela con un tel√©fono plegable en la mano, esperaba lo mejor, diciendo que f√°cilmente pod√≠a culpar a sus padres de la “vieja escuela” por su nuevo tel√©fono retro. Mi hijo sonri√≥: “Mam√°, ya saben todo sobre ti porque soy el √ļnico ni√Īo que no puede jugar todo el tiempo”. Sonre√≠, pr√°cticamente d√°ndome palmaditas en la espalda por los l√≠mites de crianza. No hace falta decir que, al final del primer d√≠a en la escuela, mi hijo ten√≠a una libreta de direcciones llena de contactos, tom√≥ una foto del perro y activ√≥ la alarma para llegar a tiempo a las clases de piano.

¡Es increíble!