Qué hacer cuando su hijo comienza a ver fantasmas

Qué hacer cuando su hijo comienza a ver fantasmas

Tengo un hijo de tres a√Īos con retraso en el habla. Su vocabulario ha aumentado significativamente desde que comenz√≥ un programa preescolar especial, pero todav√≠a no habla en oraciones fluidas. Entonces, cuando las cosas van mal, generalmente es un juego de veinte preguntas para descubrir qu√© sucedi√≥.

Hace unas tres semanas, mi hija comenz√≥ a quejarse de que su habitaci√≥n estaba demasiado oscura por la noche. Sab√≠a que a esta edad los ni√Īos se vuelven m√°s conscientes de lo aterrador de la oscuridad, as√≠ que no tuve ning√ļn problema en permitirle una peque√Īa luz nocturna. Todo parec√≠a estar bien hasta el otro d√≠a. La acostamos solo para que mi esposo entrara corriendo a la habitaci√≥n minutos despu√©s porque estaba gritando como nunca la hab√≠a escuchado gritar.

Pregunt√≥ qu√© estaba mal, y Rachel se√Īal√≥ su estanter√≠a y dijo con una expresi√≥n de terror absoluto en sus ojos, “fantasma”. Mi esposo y yo creemos en esp√≠ritus y fantasmas, as√≠ que esto no era algo que √≠bamos a ignorar, ni menospreciar√≠amos a nuestro hijo al decir que no hay fantasmas. Entonces mi esposo la recogi√≥ y la llev√≥ a la estanter√≠a. Se√Īal√≥ diferentes sombras creadas por su luz nocturna, pero la expresi√≥n de su rostro era de puro p√°nico. La llev√≥ de vuelta a la cama y se qued√≥ con ella hasta que se calm√≥ y finalmente se durmi√≥.

Despu√©s de investigar un poco, un consenso entre los diferentes art√≠culos y blogs fue hacer que el ni√Īo hablara sobre lo que vieron y dibujar lo que vieron. As√≠ que a la ma√Īana siguiente me sent√© con ella y le pregunt√© si pod√≠a averiguar m√°s sobre este fantasma. Ella dijo que s√≠, as√≠ que le pregunt√© si el fantasma era un ni√Īo o una ni√Īa.

Sin dudarlo, ella respondi√≥ que era una ni√Īa. Entonces pregunt√©: “¬ŅEra peque√Īa como t√ļ o grande como yo?” Ella dijo peque√Īa. Le pregunt√© qu√© ropa llevaba puesta y ella respondi√≥: “Camisa verde”. Ella no pudo responder de qu√© color de cabello ten√≠a. Tambi√©n le pregunt√© si la ni√Īa siempre estaba all√≠ y ella dijo: “No. Oscuro.”

Entonces le pregunt√© si la ni√Īa fantasma era amiga, y ella respondi√≥ fr√≠amente: “No”. En este punto, estaba sinceramente conmocionado, as√≠ que le pregunt√© si estar√≠a dispuesta a dibujar a la ni√Īa. Ella estuvo de acuerdo. Cuando comenz√≥ a colorear, dijo “sin manos”. Le pregunt√© a qu√© se refer√≠a y ella dijo: ‚ÄúSin manos. Cortar.”

Le pregunt√©: “¬ŅLe cortaron las manos?” Ella dijo que s√≠. Luego dijo: “Sin armas”.

Robin Wang

Le pregunt√© qu√© pas√≥ con los brazos de las chicas y ella dijo: ‚ÄúRompi√≥. Boo Boo.” As√≠ que no solo hab√≠a un fantasma supuestamente en la habitaci√≥n de mi hija, sino tambi√©n un fantasma herido. La √ļltima adici√≥n a su dibujo fue un intento de escribir letras que luego me inform√≥ que era el nombre de la ni√Īa. En este punto, estaba enviando mensajes de texto de p√°nico a mi esposo y muy bien mov√≠ a Rachel a otra actividad. Afortunadamente, este tema no apareci√≥ durante el resto del d√≠a.

Mi esposo y yo acordamos que, para su hora de acostarse esa noche, ambos nos quedar√≠amos con ella hasta que se sintiera c√≥moda. Tambi√©n terminamos encendiendo una luz m√°s brillante para ella. Le dije repetidamente que est√° a salvo. Le dije que hay atrapasue√Īos en su habitaci√≥n para ayudar a protegerla, as√≠ como una figura de jade para la buena suerte. Estaba claramente en p√°nico y mis palabras no estaban haciendo nada para ayudarla a calmarla. As√≠ que tratamos de resolver esto lo mejor que pudimos.

Le preguntamos si hab√≠a algo que la asustara en la habitaci√≥n. Ella respondi√≥: “Fantasma”. Le preguntamos d√≥nde estaba el fantasma y esta vez, sin dudarlo, se√Īal√≥ debajo de la mesa del tren. Mi esposo se arrodill√≥ y le dijo al fantasma que se fuera. Esto no hizo nada para calmar a Rachel. Cogi√≥ uno de sus juguetes de dinosaurios y lo coloc√≥ debajo de la mesa, frente a donde dijo que estaba el fantasma. ¬°Le dije que era una idea fant√°stica!

Le dije: “Pongamos todos tus juguetes de dinosaurios alrededor de la mesa para que el fantasma no pueda salir. Los dinosaurios te proteger√°n. Luego procedi√≥ a ayudarme a poner los juguetes por todas partes. Parec√≠a mucho m√°s tranquila ahora. Despu√©s de unos minutos m√°s, ella se relaj√≥ en la cama y nos despedimos. Cuando nos fuimos, ella gimi√≥ un poco, pero no hubo m√°s gritos ni ning√ļn otro problema por la noche.

No s√© a d√≥nde va este drama fantasma. No s√© cu√°nto tiempo Ghosty planea quedarse. No s√© si esta noche los dinosaurios ser√°n suficientes para calmarla. Todo lo que s√© es que apenas estoy durmiendo. Cualquier ruido del monitor, cualquier leve grito de ella, cualquier cosa, nos tiene a m√≠ o a mi esposo revisando su habitaci√≥n. Ni siquiera puedo soportar estar en su habitaci√≥n ahora. La despert√© esta ma√Īana y le dije: “Prepar√©monos hoy en la sala de estar”. Luego cerr√© la puerta y la cerr√©.

Los ni√Īos que ven fantasmas es una cosa. La forma en que lo maneje depende de usted y su familia. Sin embargo, puedo decirte que no le digas a tu hijo que no se asuste. D√©jalos asustados, pero diles que est√°n a salvo. Y si llevarlos a la cama lleva a√ļn m√°s tiempo, que as√≠ sea. Solo s√© paciente y valiente por ellos.

Luego, una vez que estén de acuerdo con que salgas de la habitación, usa tu computadora e investiga cómo deshacerte de los fantasmas. Escuché que la salvia funciona bien.