Queridos amigos blancos, por favor, amen a mis hijos negros como si fueran suyos.

Queridos amigos blancos, por favor, amen a mis hijos negros como si fueran los suyos.

Hola amigo,

¬ŅMe recuerdas? Ha pasado un tiempo, lo s√©. Me sent√© detr√°s de ti en educaci√≥n c√≠vica en la secundaria.

¬ŅMe recuerdas? Eras mi base en el escuadr√≥n de la alegr√≠a, y una vez que atrapaste mi cabeza justo antes de que golpeara el suelo despu√©s de un largo d√≠a de retraso en el crecimiento.

¬ŅNo te acuerdas? Nuestros ni√Īos jugaron juntos en el equipo de f√ļtbol en cuarto grado.

Bebimos vino de copas solos en la universidad juntos.

Te acuerdas totalmente. Mi lengua vern√°cula es tan similar a la tuya que es una broma que no soy negra, pero lo soy.

Y también lo están mis muchachos.


Amigo, no entiendo lo suficiente contigo y no es tu culpa. Acabo de ver el giro r√°pido en tu cara que r√°pidamente grita “Estoy inc√≥modo” cuando abordo el tema de la raza.

Molestias con las que puedo lidiar la mayoría de los días, pero algunos días son más que molestias. Algunos días es incredulidad, y eso duele más, así que no te lo digo.

No te digo el miedo que siento a diario mientras mis hijos contin√ļan creciendo. No les digo que por su cuenta han desarrollado un miedo saludable a la polic√≠a e incluso al oficial de recursos escolares.

No le digo que mi hijo mayor ha dicho “la SRO trata a los ni√Īos negros m√°s malos. Me da ansiedad”.

No le digo que, aunque tengamos cuidado de no ver estos horribles videos de personas desarmadas que reciben disparos, sus hijos los est√°n mostrando en la escuela y mis hijos han notado el tema.

Nunca te diría que a medida que se disparan para ser tan alto como yo, que pronto se alzarán sobre mí, mi corazón de mamá se rompe por razones que nunca entenderás completamente.

Nunca te dir√≠a que a la edad madura de 14 a√Īos, mi hijo “se ajusta a la descripci√≥n”, y su hermano no se queda atr√°s.

Nunca te lo dir√≠a porque no puedes imaginar que eso sea cierto. Conoces a mis muchachos. Conoces sus corazones. Sabes que son los ni√Īos m√°s dulces, respetuosos y serviciales que has conocido. La idea de que alguien los vea como una amenaza simplemente no se te pasa por la mente.

Te amo por amar a mis muchachos, lo hago. Pero necesito que los ames lo suficiente como para exigir un cambio para que los padres que se parecen a mí no tengan miedo de que nuestros hijos no lleguen a casa.

Necesito que los ames lo suficiente no solo para verlos como tus hijos, sino para ver a todos los ni√Īos que se parecen a ellos como tus hijos potenciales.

Necesito que los ames como amas a tus propios hijos, porque este mundo no lo hace. Los amo porque mi corazón de mamá no puede soportar que le disparen a otro hombre que se parece a mis hermanos, primos, tíos e hijos.

Los amo porque mi hijo ha dicho las palabras “No puedo respirar” cuando habla de c√≥mo le hace sentir ver un auto de la polic√≠a.

Los amo porque a mi hermano mayor le gusta correr.

Los amo porque mi hermano menor tiene la mejor risa contagiosa que jam√°s hayas escuchado.

Los amo porque mi hermanito tiene el alma m√°s dulce, pero le toma un tiempo decir las cosas. Se emociona y su tartamudeo se interpone en el camino.

√Āmalos porque la pel√≠cula Hijo americano Es la realidad de muchas madres negras.

√Āmalos para que no se convierta en mi realidad.

√Āmalos y exige que Estados Unidos haga lo mismo.

Ya sabes como soy. Soy tu amigo.

Este ensayo fue publicado previamente. aquí y aquí.

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