Realmente necesitas hablar con tu hijo sobre la pornografía

Realmente necesitas hablar con tu hijo sobre la pornografía

Cuando √©ramos ni√Īos (inserte aqu√≠ la voz ronca de la vieja persona), el porno era algo mucho m√°s dif√≠cil de alcanzar. Claro, las revistas de desnudos estaban en todos los puestos de peri√≥dicos, pero estaban a la altura de los ojos de un adulto y en su mayor√≠a cubiertas por una barrera negra. Hab√≠a canales en la televisi√≥n, pero no nos atrevimos a enfrentar la indignaci√≥n de nuestros padres cuando vieron el evidente cargo de pago por visi√≥n en la factura del cable.

Entonces, a menos que descubramos el alijo de nuestro hermano mayor Hustlers mientras fisgonea debajo de su colch√≥n, o inocentemente aparece en una cinta VHS mal etiquetada (“Esto no es Ren y Stimpy! ‚ÄĚ), En su mayor√≠a est√°bamos protegidos de √©l. Exist√≠a, claro, pero no era tan f√°cil de conseguir ni de f√°cil acceso.

En estos d√≠as, cualquiera que pueda tener en sus manos un dispositivo electr√≥nico tiene una mezcla virtual de pornograf√≠a al alcance de su mano. Y por mucho que nos guste pensar que “cualquiera” no incluye a nuestros propios hijos inocentes (PORQUE SON √ĀNGELES, POR ESO), debemos ser reales. La verdad es que los ni√Īos … todas De ellos, incluso el suyo, incluso el m√≠o, sienten curiosidad por el sexo. Y eso es un bueno cosa – realmente! Es completamente natural. Al igual que el funk de las axilas y una actitud demasiado desarrollada, la curiosidad sexual es una parte normal y necesaria del desarrollo.

Podemos odiarlo, pero eso no significa que no est√© sucediendo. Entonces adivinen qu√©: necesitamos hablar con nuestros hijos sobre pornograf√≠a, y debemos hacerlo temprano porque un ni√Īo de 8 a√Īos es capaz de escribir “tetas” en la barra de b√ļsqueda de Google, abriendo una ventana al punto m√°s oculto de La Internet. Y un estudiante de secundaria probablemente tiene amigos que ya est√°n enviando mensajes de texto desnudos.

Lo s√©, conf√≠a en m√≠. La sola idea de hablar con nuestros hijos sobre el porno es tan inc√≥moda como literalmente sentarlos para mostrar Bonanza golpeando el bot√≠n porque nadie quiere pensar en sus preciosos beb√©s como seres sexuales. Pero lo son, y esta es la realidad del mundo en que vivimos, y enterrar nuestras cabezas en la arena proverbial no les sirve de nada. Es una conversaci√≥n necesaria, incluso si est√° salpicada de “eh” y “um” y mucha aclaraci√≥n de la garganta.

Entonces, ¬Ņc√≥mo abordamos este tema? Con‚Ķ

Sincronización

Nunca hay un momento en que vamos a querer para comenzar esta conversaci√≥n, as√≠ que debemos reunir algo de fuerza interior y simplemente hacerlo. No quiero decir que debamos emboscarlos directamente despu√©s de la escuela un d√≠a y decir: “¬°Yo! ¬°Hablemos de ver tetas y culo! ” – esa probablemente no sea la mejor manera de abrir un di√°logo significativo. Pero podemos mantener nuestros ojos bien abiertos en busca de oportunidades para dirigir la conversaci√≥n normal hacia el tema.

Honestidad

Nadie se sentirá cómodo durante la discusión. No ellos, y ciertamente no nosotros. Pero si somos sinceros al reconocer nuestra incomodidad, la mortificación disminuye al menos un par de muescas. Solo podemos admitir que esta no será la conversación más fácil que hayamos tenido, pero hágales saber que es demasiado importante como para ignorarla.

Seguridades

Hablando de importancia: debemos tener claro con ellos que estar interesado en el sexo es no una cosa vergonzosa, y que todos lo son, y no los vamos a juzgar. No está mal, y no deberían estar preocupados de que nos enojemos o decepcionemos por ser curiosos o por querer explorar su propia sexualidad.

Propósito

Necesitamos transmitir exactamente por qué estamos teniendo esta conversación en primer lugar; no es que solo estuviéramos ansiosos por conversar con nuestros hijos sobre las personas que tienen relaciones sexuales ante la cámara. Si todo el porno presentara sexo regular y consensuado, respetuoso con ambas partes involucradas, podría ser una historia diferente, pero no lo es. Tenemos que hacerles saber a nuestros hijos que mucho porno puede ser misógino, machista y simplemente degradante, y no es así como debería funcionar el sexo real.

Puede que est√©n buscando porno para aprender sobre sexo e intimidad, pero lo que est√°n aprendiendo podr√≠a ser enga√Īoso o confuso, y no queremos que internalicen informaci√≥n negativa.

Tambi√©n es importante mencionar que enviar y recibir fotos de desnudos a sus compa√Īeros, o a cualquier persona, especialmente alguien a quien solo “conocen” en l√≠nea: es un tipo de pornograf√≠a, algo por lo que realmente pueden meterse en problemas. No solo fundamentado, sino leg√≠timas repercusiones legales. Adem√°s, una vez que esas fotos salen de sus manos, pueden entrar f√°cilmente nadie de los dem√°s: el resto de su escuadr√≥n, la madre de alguien, todo el internet. Debemos enfatizar que nunca deben dejar que nadie los presione para que hagan algo que podr√≠a tener consecuencias tan graves, y si alguien est√° tratando de hacerlo, est√° bien que nos lo diga, o al menos a otro adulto en el que conf√≠en.

Divulgar

Podemos concluir la convo con una √ļltima dosis de honestidad: vamos a verificar su actividad en l√≠nea, tel√©fono y computadora. Es justo lo que hacen los padres responsables. Cuando sean adultos y paguen su propia factura de internet, pueden pasar todo el d√≠a azot√°ndola con el tipo de pornograf√≠a que quieran, pero aunque todav√≠a est√°n bajo nuestro cuidado, est√°n sujetos a nuestras reglas. No es porque no confiamos en ellos; es porque estamos tratando de mantenerlos a salvo. Estamos atentos porque queremos protegerlos, y si necesitan usar eso como una excusa de por qu√© no env√≠an o reciben, por ejemplo, fotos de dick, pueden sentirse libres de quejarse con sus amigos sobre c√≥mo son sus padres. est√ļpido y estricto

Culpen a todos lo que quieran, ni√Īos, simplemente no presionen el bot√≥n “enviar” a menos que sea una foto de ustedes mismos.

La pornograf√≠a no es mala, pero es inapropiada para nuestros ni√Īos que son vulnerables a recibir mensajes equivocados sobre el sexo y a abrirse a los depredadores en l√≠nea, o al menos, a las malas decisiones. Y desafortunadamente, es un tema que la educaci√≥n sexual en la escuela apenas rasca la superficie, si es que rasca la superficie. Depende de nosotros, padres. Cuanto antes les hablemos al respecto, y cuanto m√°s honestos (y menos juiciosos) podamos ser, mejor.

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