Realmente vas a extrañar estos días

Musings-Of-A-Mother

Como madres, nuestros roles cambian y evolucionan constantemente, y no tenemos más remedio que tratar de mantenernos al día, tanto si estamos listos como si no.

Nuestro hijo ha tenido la misma rutina antes de acostarse desde que era un bebé. Después de la cena, él se baña, leemos algunos libros y yo canto sus canciones antes de darle un beso de buenas noches. Esta ha sido nuestra rutina nocturna durante casi cuatro años.

Y luego, la otra noche, despuĂ©s de haber terminado su Ăşltimo libro, lo metĂ­ y comencĂ© mi interpretaciĂłn nocturna de Eres mi sol, cuando me detuvo y dijo: “No hay canciones esta noche, mami. Solo quiero ir a dormir “.

Estaba un poco sorprendido, pero pensĂ© que habĂ­a sido un dĂ­a largo y que probablemente estaba bastante cansado. Pero a la noche siguiente, cuando llegamos al paso de “canciones” de nuestra rutina, me detuvo nuevamente.

“No hay canciones esta noche, mami”. Mi corazĂłn se rompiĂł solo un poco.

Eso fue hace dos semanas, y solo “me dejĂł” cantarle una vez más, en una noche en la que estaba teniendo dificultades para acostarse.

Mi niño está creciendo y no puedo hacer nada al respecto. Sucedió muy rápido; casi de la noche a la mañana, pasó de ser un bebé regordete que dependía completamente de mí a un niño inteligente y capaz que continuamente prueba sus límites.

Pienso en las noches (y habĂ­a muchas de ellas) cuando corrĂ­ a travĂ©s de nuestra rutina, agotada mental y fĂ­sicamente despuĂ©s de un largo dĂ­a de crianza, y deseando nada más que que Ă©l se durmiera en lugar de preguntar, “uno más canciĂłn, mami? En ese momento, parecĂ­a que este dĂ­a nunca llegarĂ­a.

Y me hizo pensar …

ÂżCuánto tiempo he pasado en el sofá con un bebĂ© acurrucado en mi pecho? ÂżSentado allĂ­ sintiĂ©ndome “atrapado” pensando en todas las cosas que podrĂ­a estar haciendo en su lugar?

¿Cuántos días he tropezado en una niebla cansada, exhausta e irritable después de despertar varias veces la noche anterior para calmar a un bebé en dentición?

¿Cuántos cientos de horas he pasado meciendo a mis bebés para dormir? ¿Silenciosamente deseando no pasar tanto tiempo en esa mecedora, esperando que finalmente se vayan?

En ese momento, cada una de estas fases parecía que durarían para siempre. Ahora, mirando hacia atrás, es fácil ver que eran solo eso: fases. Breves momentos que pasan en este increíble viaje llamado maternidad.

En estos días, tengo suerte si mis hijos dejan de correr el tiempo suficiente para un abrazo rápido en su camino. Todos duermen toda la noche. Y en realidad no puedo recordar la última vez que me senté en nuestra mecedora.

CortesĂ­a de Becca Long.

Como madres, nuestros roles cambian y evolucionan constantemente, y no tenemos más remedio que tratar de mantenernos al día, tanto si estamos listos como si no.

De hecho, hasta este momento, he estado embarazada o amamantando durante los últimos cuatro años. Mis hijos, a los dos y cuatro años, ya no me necesitan como solían hacerlo. Y es a la vez desgarrador y liberador.

La evidencia de todas las cosas del bebĂ© está desapareciendo de nuestro hogar. Las sillas altas, un elemento básico en la “decoraciĂłn” de nuestra cocina en los Ăşltimos años, han llegado al garaje. Los juguetes de plástico para bebĂ©s y los anillos de denticiĂłn permanecen intactos en una caja en el estante superior de la sala de juegos. Y lo admito: me entristece despedirme de los dĂ­as del bebĂ©.

Pero al mismo tiempo, no puedo negar que disfruto de la sensación de libertad redescubierta que viene con el crecimiento de mis hijos y la obtención de nuevos niveles de independencia; Regresé a trabajar a tiempo parcial, en realidad estoy haciendo ejercicio regularmente, y he estado disfrutando de algunos pasatiempos e intereses aquí y allá.

Esta debe ser una de las mayores paradojas de la maternidad: el deseo de sentirse necesaria, al mismo tiempo que anhelamos más libertad y tiempo para nosotros mismos.

Volcamos nuestros corazones en criar a nuestros hijos, enseñándoles habilidades y lecciones de vida con la esperanza de que crezcan y se conviertan en personas seguras y capaces que algún día dejarán nuestro hogar y se convertirán en miembros contribuyentes de la sociedad. Como padres, ¿no es este nuestro objetivo final?

Pero al mismo tiempo, lamentamos la pĂ©rdida de nuestros bebĂ©s. Echaremos de menos los dĂ­as en que nuestros hijos nos necesitaban para atar sus zapatos y abotonarse los suĂ©teres. Echaremos de menos esa vocecita que grita: “ÂżMami?” por la mañana. Y echaremos de menos esa manita que se extiende para encontrar la nuestra.

Algún día nuestra casa estará vacía de nuevo. Recuperaremos nuestro tiempo y nuestra independencia, y nos preguntaremos dónde pasaron los años. Sucederá más rápido de lo que pensamos.

ÂżEntonces mi consejo? Abraza a tus bebĂ©s mientras te dejan, acuĂ©stalos por enĂ©sima vez y canta esa canciĂłn extra antes de dormir, porque antes de que te des cuenta, tu hijo podrĂ­a mirarte alguna noche y decir: “No hay canciones esta noche, mami “Y te darás cuenta de que otra fase de tu viaje de maternidad ha llegado a su fin. Ya sea que estĂ©s listo o no.