Retrocesos de la pubertad con mi hijo adolescente

Retrocesos de la pubertad con mi hijo adolescente

Esta primavera hubo una reuni√≥n de pubertad en la escuela de mi hijo. Le dieron un folleto, lo hicieron ver un video y luego le contaron todo sobre c√≥mo la pubertad cambiar√≠a la vida tal como la conoc√≠a. Me sent√© en el auditorio oscuro, atrapado en medio de otras mam√°s, padres y desafortunados j√≥venes prep√ļberes, y fui asaltado con recuerdos de mi propia pubertad.

¬ŅQu√© mejor manera de pasar un martes por la noche, estoy en lo cierto?

¬ŅRecuerdas la secundaria cuando ten√≠amos que asistir a una clase de educaci√≥n sexual? ¬ŅRecuerdas c√≥mo los ni√Īos se rieron, arrojaron bolas de saliva y dibujaron versiones inapropiadas y anat√≥micamente incorrectas de las partes del cuerpo para camuflar su verg√ľenza? Y las chicas nos re√≠mos y dibujamos corazones combinando nuestras iniciales con nuestro flechazo del momento. ¬ŅQu√© podr√≠a ser m√°s rom√°ntico que estudiar la anatom√≠a de los dibujos animados en proporciones absurdas a trav√©s del retroproyector?

Pero, por desgracia, la pel√≠cula no fue en absoluto lo que esper√°bamos. No hubo desnudos, o al menos ninguno que se pareciera remotamente a partes reales del cuerpo humano, solo un mont√≥n de dibujos animados alegres. No recibimos confirmaci√≥n de los rumores que hab√≠amos escuchado de nuestros hermanos y hermanas mayores sobre qu√© partes van a d√≥nde, cu√°ndo y c√≥mo. Solo hab√≠a una gran cantidad de im√°genes de chicas corriendo por los prados y ni√Īos jugando baloncesto (definitivamente no hay expectativas de g√©nero impl√≠citas aqu√≠), todo mientras el narrador hablaba en un tono mon√≥tono sobre “su cuerpo magn√≠fico y cambiante”.

No es incómodo en absoluto.

Las pel√≠culas y los libros que nos regalaron en los a√Īos 80, ya sea romantizados, endulzados o directamente mintieron sobre la pubertad y el sexo. Usaron t√©rminos m√©dicos, dibujos y una voz mon√≥tona para adormecernos con la pubertad creyente y todas las cosas que la acompa√Īaron ser√≠an simples, agradables y en absoluto humillantes. Un esperma y un huevo animados a medio vestir, bailando en traje de novia (Boda atuendo, en serio), se unieron violentamente e instant√°neamente crearon un beb√© gigante. De repente, tener una conversaci√≥n franca con nuestros padres sobre el sexo sonaba bastante atractivo.

Despu√©s de la pel√≠cula, habr√≠a una sesi√≥n de preguntas y respuestas durante la cual nos reir√≠amos torpemente y har√≠amos exactamente cero preguntas. Pero no temas: el maestro responder√≠a las preguntas con anticipaci√≥n en peque√Īos trozos de papel blanco que doblar√≠amos un mill√≥n de veces y los arrojar√≠amos a un sombrero o balde. Luego, el profesor seleccionar√≠a las preguntas al azar y pasar√≠a varios segundos despleg√°ndose y leyendo la pregunta en voz alta. La incomodidad en la habitaci√≥n era tan densa que pod√≠amos atravesarla.

“¬ŅPuedo desangrarme cuando tenga mi per√≠odo?” Nos re√≠mos de esta pregunta como si fuera la cosa m√°s rid√≠cula que hayamos escuchado, aunque no lo hayamos hecho. De Verdad sepa con certeza que esto no fue realmente posible. Nuestras hermanas mayores juraron que hab√≠an escuchado sobre lo mismo que sucedi√≥ en dos ciudades, 10 a√Īos antes, con uno de los primos segundos de un amigo de un amigo.

Despu√©s de cubrir la pubertad, la maestra se volver√≠a, muy valiente y resueltamente, al tema del sexo. Esperamos tranquilamente a que nuestro maestro explicara estos nuevos impulsos que todos hab√≠amos estado sintiendo pero que a√ļn no entend√≠amos. Nos esforzamos por recoger la mayor cantidad de informaci√≥n jugosa mientras mantenemos la apariencia de aburrimiento total. A veces hab√≠a un video, un dibujo de dibujos animados de personas que se parec√≠an vagamente a nuestros padres tirados uno encima del otro en lo que parec√≠a ser un esfuerzo inc√≥modo y doloroso. ‚Äú¬ŅPuedes decir pene? ¬ŅPuedes decir vagina? el profesor preguntaba, porque obviamente era cr√≠tico sentirse c√≥modo con la jerga anat√≥mica correcta.

Cuando se trataba de hablar sobre la menstruaci√≥n, las chicas nos comparamos con las orugas, ya que alg√ļn d√≠a nos transformar√≠amos en mariposas, es decir, obtendr√≠amos nuestro per√≠odo. Sin embargo, ya sab√≠amos, por los anuncios de tampones con chicas bailando y saltando y confiando a sus madres sobre “momentos no tan frescos”, que la transici√≥n de estudiante de secundaria a mujer ser√≠a instant√°nea y notable.

A medida que un amigo tras otro se transformaba en hermosas mariposas sangrantes, cada uno perpetuaba la mentira de que se sent√≠an “diferentes”, m√°s adultos, m√°s mujeril, y eso, no te preocupes, alg√ļn d√≠a nosotros tambi√©n lo entender√≠amos. Todos nosotros, peque√Īas orugas tristes, rezamos para que fu√©ramos los siguientes.

Si solo supiéramos.

Junto con las visitas mensuales de t√≠a Flo, nuestros cuerpos cambiar√≠an y el cabello comenzar√≠a a brotar en lugares extra√Īos. Esto generalmente se demostr√≥ en una de las pel√≠culas, no en una chica real sino en una animada: se miraba en el espejo solo para descubrir que sus √≥rganos sin sexo hab√≠an adquirido de repente tres vellos p√ļbicos colocados al azar. Y espera, pelo debajo de las axilas? ¬ŅQu√©? ¬ŅNo les pas√≥ eso solo a los ni√Īos?

Pero todo ese cabello superfluo valdr√≠a la pena, porque los senos. Sin embargo, tristemente, cuando aparecieron por primera vez, algo dolorosamente, no eran m√°s que peque√Īos mont√≠culos hinchados de carne. Decir que nos sentimos decepcionados ser√≠a quedarse corto. Compramos sostenes de todos modos, del tipo con el peque√Īo lazo en el medio; No nos desanimar√≠amos.

Ah, pubertad. Qué tiempo tan hermoso, trascendental y confuso como el infierno. Y ahora, como una mujer adulta, sentada aquí teniendo flashbacks en la oscuridad junto a mi hijo mortificado mientras la escuela nos educa sobre los cambios emocionantes que está a punto de soportar, quiero decir, sufrir, tengo que sonreír por cómo las cosas tienen una manera de completar el círculo.

Las cosas ya no son tan incómodas. Puedo decir por completo el pene y la vagina sin un escalofrío. Sí, lo logramos, y nuestros hijos también lo harán.