Sobre un chico

Sobre un chico

Esta es una historia sobre un ni√Īo y su habitaci√≥n.

Cuando se fue a dormir esa noche hace nueve a√Īos, nuestra primera noche en esta casa, las cajas estaban apiladas a su alrededor. Antes de quedarse dormido, le le√≠ su libro favorito, The Stinky Cheese Man and Other Fairly Stupid Tales. Lo empaqu√© junto con su osito de peluche y su nuevo edred√≥n a cuadros y marqu√© la casilla “Abrir primero”.

Despu√©s de la historia, permanec√≠ junto a √©l por un tiempo, las luces a√ļn encendidas. No estaba listo, dijo, para apagarlos o para que yo me fuera. As√≠ que presion√© el bot√≥n oculto en el coraz√≥n del oso de peluche, el que activ√≥ la grabaci√≥n de 30 segundos de m√≠ cantando algunas l√≠neas de “Ayuda”. Se hab√≠a convertido en su canci√≥n de cuna cuando era un beb√©, cuando estaba tan dormida que no pod√≠a recordar las palabras de una sola canci√≥n:

Cuando era m√°s joven, mucho m√°s joven que hoy
Nunca necesit√© la ayuda de nadie de ninguna manera …

Lo observ√© mientras ten√≠a sue√Īo. Sus pesta√Īas eran tan doradas como su cabello, y se mojaban en los extremos. Su piel era perfecta. Sab√≠a que estaba a medio camino entre los a√Īos de asombro con los ojos abiertos y los de la rebeli√≥n hosca, el Tiempo de la Felicidad, y quer√≠a saborear cada momento. Qu√© ni√Īo, pens√©, qu√© ni√Īo m√°gico de 9 a√Īos. Cuando se ri√≥, me hizo re√≠r. Cuando llor√≥, me doli√≥ el coraz√≥n. Si √©l estuviera vendiendo tierra de puerta en puerta y yo nunca lo hubiera conocido y no necesitara nada de tierra, solo una mirada a esa cara y habr√≠a comprado un cami√≥n.

Cantamos, y √©l presion√≥ el bot√≥n una y otra vez, hasta que se fue a la tierra de los sue√Īos, y me puse a trabajar.

Decid√≠ que iba a desempacar todas las cajas en su habitaci√≥n para que cuando abriera los ojos a la ma√Īana siguiente, lo encontrar√≠a completamente diferente de cuando los cerr√≥. Los seis meses previos a la mudanza de 1400 millas hab√≠an sido dif√≠ciles: su padre nos hab√≠a adelantado por su trabajo, mientras nosotros nos quedamos para terminar el a√Īo escolar. Ese invierno fue brutal, uno de los peores que se recuerdan: una tormenta de hielo tras otra, seguido de despedidas dif√≠ciles para amigos, maestros, el hogar y los lugares que amaba. Quer√≠a hacerlo feliz, devolverle algo de la dicha que me hab√≠a dado solo por ser √©l. Para crear un espacio que disfrutar√≠a de la misma manera que ten√≠a su antigua habitaci√≥n, donde representaba personajes de libros y reun√≠a criaturas de Lego, tanto grandes como peque√Īas.

Afortunadamente, √©l dorm√≠a como un tronco. Colgu√© ropa en su armario y capas y sombreros en clavijas de madera, puse fotos en las paredes, libros en los estantes y juguetes en su carro rojo de madera. Mostr√© sus creaciones de Lego, almacen√© cartas coleccionables en una caja de zapatos debajo de la cama, y ‚Äč‚Äčpuse su alfombra de luna y estrellas en el suelo. Sobre su cama colgu√© el sol amarillo de espuma de poliestireno con una cara sonriente.

A las 4 a.m., había terminado. Incluso aplasté las cajas y las llevé a nuestro garaje lleno de cajas. Antes de irme a dormir, puse la alarma a las 8 a.m., quería ver la expresión de su rostro cuando se despertara.

A las 7 a.m., estaba parado al lado de mi cama.

“Mam√°”, dijo, tocando mi brazo. “Mam√°, despierta, por favor”.

Me sent√© “¬ŅPorqu√© est√°s despierto tan temprano?”

“Porque algo sucedi√≥ cuando estaba durmiendo”, dijo.

“¬ŅQu√©?”

‚ÄúMi habitaci√≥n se puso agradable. Las cajas se han ido ‚ÄĚ, dijo. “Tienes que venir a ver mi habitaci√≥n”.

La semana pasada, despu√©s de llevarlo a la universidad para comenzar su primer a√Īo, empaqu√© esa misma habitaci√≥n. Algunas de sus cosas ser√°n desechadas, otras regaladas, otras guardadas por el bien de la memoria. Todav√≠a ten√≠a los Legos y las cartas coleccionables, pero la mayor√≠a de las otras cosas hab√≠an sido reemplazadas o guardadas en cajas a lo largo de los a√Īos. Hab√≠a algunos dibujos e im√°genes en la pared; hab√≠a enviado sus carteles favoritos a su dormitorio, incluidos varios de los Beatles. Su armario estaba casi vac√≠o, salvo por algunos art√≠culos colgados envueltos en pl√°stico: la ropa de judo que hab√≠a sido de mi esposo cuando era ni√Īo, la chaqueta de lana que mi madre le regal√≥ cuando era un ni√Īo, la peque√Īa chaqueta de cuero falso que usaba cuando √©l pretendi√≥ ser Elvis, las camisetas de la sociedad de honor.

Aspiré cortinas, ropa de cama y pasta de dientes seca en la alfombra.

Desempolvé el sol con la cara sonriente.

El bot√≥n del oso hab√≠a perdido su jugo hac√≠a mucho tiempo, pero me sent√© en su cama y cant√© la canci√≥n de cuna por √ļltima vez.

Ay√ļdame si puedes, me siento deprimido
Y aprecio que estés rondando
Ay√ļdame a volver a poner los pies en el suelo
¬ŅNo lo har√°s, por favor, por favor, ay√ļdame?
Ay√ļdame, ay√ļdame, ooh.