Tener la charla con mi hijo

Tener la charla con mi hijo

En los m√°s de 10 a√Īos desde que trajimos a nuestro hijo mayor del hospital a casa, he estado buscando el manual del propietario, sin suerte. Estoy bastante seguro de que lo hemos hecho bien hasta ahora, pero no soy muy bueno con solo volar cosas. Al igual que miles de millones de otros padres, me paso el tiempo preocup√°ndome si tomo las decisiones correctas y digo las cosas correctas cuando se trata de mis hijos.

Entonces, cuando mi hijo vino a m√≠ y me pidi√≥ un libro sobre “crecer y esas cosas”, probablemente deber√≠a haber consultado a un profesional (es decir, busqu√© la mierda en Google durante unas semanas). En cambio, busqu√© en Amazon, encontr√© un libro que recibi√≥ buenas cr√≠ticas y lo orden√©. Pens√© que √©l y mi esposo lo leer√≠an, hablar√≠an varonilmente de padre e hijo, y todos vivir√≠amos felices para siempre.

Cuando finalmente llegó el libro, mi hijo se apresuró a subir las escaleras y volvió diez minutos más tarde, intentando actuar con indiferencia.

“Entonces …” lo llam√©, “¬ŅLe√≠ste el libro?”

“Uh huh”, murmur√≥.

“¬ŅDe Verdad? ¬ŅTodo el libro?

“UH Huh.”

Aqu√≠ es donde deber√≠a haberme detenido. Deber√≠a saberlo mejor. ¬ŅConoces a esas personas que pueden dejar una costra sola? ¬ŅO no tirar del hilo suelto en un dobladillo? No soy uno de ellos. No, no pude detenerme antes de que las palabras salieran de mi boca.

“Entonces, ¬Ņtienes alguna pregunta?”

√Čl mira hacia el suelo. “Um, s√≠”.

Oh, mierda.

No estoy totalmente preparada para The Talk. No tengo las palabras apropiadas. No he ensayado No tengo la madurez para sentarme de frente y hablar sobre sexo con mi hijo de nueve a√Īos. Lo m√°s importante, no he tenido ning√ļn vino.

No puedo despejar. No puedo decir “¬Ņno quieres hablar con pap√°?” o diga “¬Ņqu√© tal si hablamos ma√Īana por la noche? Estoy ocupado aprendiendo c√≥mo hacer cajas de bento de Harry Potter en Pinterest y c√≥mo reciclar cajas de CD en paletas de sombras de ojos”. Porque la forma en que manejo esta conversaci√≥n tendr√° repercusiones duraderas. Si dudo o trato de pasarlo a mi esposo, √©l podr√≠a terminar en la oficina de alg√ļn terapeuta a partir de ahora, cont√°ndoles c√≥mo lo asust√© de por vida evitando el tema.

Grito “est√° bien, subamos a tu habitaci√≥n y hablemos”, y mientras subimos las escaleras, mi mente comienza a acelerarse con mis propias preguntas. ¬ŅC√≥mo voy a hacer esto bien? ¬ŅAcabo de leerle el libro? ¬ŅQu√© pasa si empiezo a re√≠r?

Nos sentamos en su cuarto. Trato de parecer relajado y confiado. Estoy sudando como un mofo.

Le√≠mos el libro juntos, comenzando con el cap√≠tulo sobre anatom√≠a masculina. Observamos las im√°genes de los cuerpos cambiando. Trato de mantener mi voz incluso, fingiendo “¬°todo es NOR-MAL!”, Incluso cuando me pide que explique por qu√© los espermatozoides en los dibujos animados gritan “Yahoo! ¬°Yippee! en sus viajes

Pasamos a la anatomía femenina. Tiene preguntas sobre cada parte de una vagina.

“¬ŅPara qu√© es eso?” pregunta, se√Īalando.

Entrecerro los ojos y estudio la imagen.

Es incr√©dulo. “¬ŅNo lo sabes? ¬ŅComo es que no sabes?”

‚Äú¬°S√≠, por supuesto que lo s√©! Es … um … ¬°Oh, cierto! Es para hacer pip√≠ “.

Deber√≠a haber le√≠do este libro con bastante antelaci√≥n. Oficialmente soy una verg√ľenza para mi g√©nero.

Luego vino el período de conversación. Apoyos al libro por ser totalmente franco con sus lindas imágenes de un tampón y una almohadilla. Sin embargo, nada me preparó para la reacción de mi hijo.

‚Äú¬ŅPuedes elegir los d√≠as que tienes tu per√≠odo? Porque eso no es justo si las chicas tienen que tenerlo en la escuela “.

Mi. Coraz√≥n. En un mill√≥n de a√Īos, no podr√≠a haber predicho eso.

Finalmente llegamos al capítulo sobre sexo. Por ahora, estaba goteando sudor.

Respiré profundamente y expliqué.

Me miró fijamente.
Y luego parpadeó.
Y parpadeó de nuevo.

Era como sentarse frente a Dora The Explorer.

Fue entonces cuando me di cuenta de que esto era probablemente la cosa m√°s loca que hab√≠a escuchado en sus nueve a√Īos en este planeta (aparte de cuando expliqu√© c√≥mo sol√≠amos tener que marcar el Internet a trav√©s de una l√≠nea telef√≥nica, lo que lo dej√≥ sin palabras durante una hora entera).

“Hmh” fue todo lo que dijo.

Luego pasó la página y siguió adelante. Simple.

El final del libro ten√≠a un cap√≠tulo sobre “buenos toques”. Hablamos sobre c√≥mo su cuerpo era de su propiedad, as√≠ como el cuerpo de todos los dem√°s es suyo. Le dije que todo lo que acabamos de hablar sucede entre dos personas que dan su consentimiento. Que esto era lo m√°s importante que ten√≠a que recordar sobre nuestra charla, y prometerme que nunca romper√≠a esa regla.

“Lo tengo mam√°”.

Y esa es la historia de cómo hablé con mi hijo sobre el sexo.

Tenía tanto miedo de equivocarme, que casi me perdí al descubrir que mi hijo tiene más empatía de lo que me había imaginado, y que hago un trabajo bastante bueno incluso cuando no estoy preparado. Casi me perdí compartir una conversación con él que recordaría por el resto de su vida, y que no importa lo incómodo que fuera, sabiendo que escuchó de alguien que lo ama y quiere asegurarse de que tiene el derecho la información hizo que todo valiera la pena.

Porque si pas√© la infancia de mis hijos tratando de ser perfecto, podr√≠a extra√Īar toda la magia.