Yo era un adolescente que cortó. El apoyo de mi familia es lo que me salvó.

Yo era un adolescente que cortó. El apoyo de mi familia es lo que me salvó.

No recuerdo de d√≥nde saqu√© la idea. Quiz√°s de la escuela. Tal vez de un drama de televisi√≥n adolescente. Sin embargo, lo que s√≠ sab√≠a es que se sentir√≠a bien. Bueno, “bueno” no importaba. Solo quer√≠a sentir alguna cosa.

No conoc√≠a el t√©rmino t√©cnico hasta la terapia, pero soy lo que se conoce como perfeccionista encubierto. Por fuera, me veo “todo lo que pasa es genial conmigo, amigo”, pero por dentro, soy un grupo de nervios tensos. Necesito ser perfecto Tengo que ser perfecto. Si fallaba en esta misi√≥n, las consecuencias ser√≠an insoportables.

A los 15 a√Īos, eso se manifest√≥ al ejercer una presi√≥n obscena sobre m√≠ mismo. Ten√≠a que sacar buenas notas para que mis maestros me quisieran. Ten√≠a que ser el ni√Īo bueno en todo momento para que mis padres me quisieran. Ten√≠a que ser todo para todos para que fueran felices y eso, a su vez, me har√≠a feliz.

En realidad, todo esto tuvo el efecto contrario. La presión que ejercía sobre mí mismo, el cansancio de ser quien creía que necesitaba ser, me adormecían. Ya no podía sentir nada, ni alegría, ni tristeza, ni dolor. Era una cáscara de adolescente con una sonrisa pegada a mi cara y una actitud laxa para saludar a todos.

Entonces me quebré.

Las tijeras estaban en el mostrador del ba√Īo, y con manos temblorosas, separ√© las cuchillas y cort√© mi brazo.

Duele. Duele mucho. Pero ese era el punto. ¬°Sent√≠ algo otra vez! Fue dolor, pero fue alguna cosa. Fue m√°s de lo que hab√≠a sentido en meses. Y con el dolor vinieron las l√°grimas. L√°grimas de la carne desgarrada en mi mu√Īeca, s√≠, pero tambi√©n solo l√°grimas de liberaci√≥n. Las emociones bloqueadas y obstruidas se desataron en ese horrible momento. Pod√≠a sentir de nuevo.

El corte continuó durante meses. Me sentiría abrumado, luego deprimido, luego entumecido, luego lo liberaría nuevamente a través de la autolesión.

Mi hermana finalmente se enteró y se lo contó a nuestros padres. Sentí amor incondicional esa noche. Lo sentí. Sentí una emoción positiva después de meses de oscuridad.

La terapia me ayud√≥ a descubrir que hab√≠a sufrido un episodio depresivo mayor y, a lo largo de los a√Īos, aprend√≠ que la depresi√≥n en sus diversas formas es parte de m√≠. Y eso est√° bien. Es algo con lo que vivo y enfrento a diario, y estoy agradecido por la medicaci√≥n que hace posible la vida diaria. Desear√≠a haber tenido estos recursos en la escuela secundaria.

Esta es solo mi historia de por qu√© me autolesion√©. Sent√≠ demasiada presi√≥n para ser perfecto, y casi me mata. Por fuera, s√© que algunos adolescentes parecen estar pasando por la t√≠pica angustia hormonal que acompa√Īa a estos a√Īos, pero eso no es cierto para todos los adolescentes. Algunos de ellos est√°n sufriendo realmente y necesitan a alguien para comunicarse. Hacer preguntas y escuchar atentamente. Para abrazarlos y amarlos. Ofrecer apoyo.

Si algo con su hijo adolescente parece estar mal, no lo arrastre debajo de la alfombra y lo descarte como algo por lo que todos pasan. Puede ser aterrador saber la verdad, ver las cicatrices, pero puedes ser una luz. Puedes salvar su vida, como mis padres y mi hermana salvaron la mía.